Lectura 3:00 min
ABC para invertir de forma inteligente en difusión
Podemos tener la mejor oferta, pero de poco sirve si el público no la conoce. ¿Qué hacer entonces? Crear una estrategia de difusión, asignarle un presupuesto y considerarlo como una inversión.
Los dueños de una pyme saben del reto de asignar recursos para su operación y el inicio de año es importante en la planeación de las inversiones a realizar. Y en esta tarea usualmente se olvida un rubro: la difusión de productos o servicios.
Podemos tener la mejor oferta, pero de poco sirve si el público no la conoce. Entonces, ¿qué hacer? La respuesta es crear una estrategia de difusión, asignarle un presupuesto y considerarlo como una inversión.
¿Cómo hacer una estrategia de difusión y qué considerar para invertir?
1) Definir los objetivos de negocio: hay que establecer cuánto se quiere vender durante el año. Sobre esta métrica, y considerando una base de 100, se recomienda invertir entre un 4 o 5% para actividades de difusión, como publicidad en redes sociales o medios tradicionales, o bien actividades que acerquen a la marca con potenciales clientes. Es posible que dicho presupuesto se vuelva insostenible: es válido invertir menos, lo que no es conveniente es salir de la vista de los clientes.
2) Describir nuestro público objetivo: para lograr el impacto deseado es útil ponerle cara y voz a un concepto que puede ser muy genérico: “los clientes”. Vale la pena investigar qué le gusta y qué no, qué lo motiva en su vida y qué preocupaciones tiene, y con base en esta información, conocer cómo nuestro producto o servicio contribuye a su bienestar para definir los mensajes a comunicar.
3) Localizar al cliente: nuestros consumidores se mueven en ciertos lugares y en determinados horarios, o bien pueden pasar su tiempo en Internet. Ubicar dónde están ayudará a lanzar mensajes en momentos, canales y lugares que ellos ya frecuentan, lo que incrementa su impacto.
4) ¿Qué medios consume?: sabiendo dónde están nuestros potenciales clientes, podemos determinar aquellos canales de comunicación que tienen más probabilidad de ser consumidos por ellos tanto en esos espacios físicos o virtuales.
5) Temporalidades: es necesario preguntarse si existen temporadas específicas en las que hay que incrementar la difusión: es lo que hacen los grandes almacenes, por eso hay ofertas en navidad, regreso a clases, etc. Esto influirá en la asignación de recursos en el tiempo.
6) Recursos humanos: es necesario evaluar si se cuenta con recursos internos para su ejecución, o si es conveniente contratar a un externo. Estas estrategias funcionan con base en la repetición, por lo que no es conveniente abandonar.
La sola existencia de nuestros productos o servicios, aun cuando sean los mejores, no garantiza que el mercado los conozca. Como bien reza el dicho popular: al que no habla, Dios no lo oye. Este es el mismo caso: a quien no comunica, nadie le compra.
Sobre el autor: A lo largo de 10 años, más que sólo informar, ha creado empatía para conectar marcas con personas a través de estrategias de posicionamiento corporativo en las industrias tecnológica y siderúrgica, así como en sector público y el entorno emprendedor de alto impacto.