Responsabilidad Social aumenta en México

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A pesar de esto, algunas empresas malentienden el término: especialistas

La Responsabilidad Social Empresarial (RSE) crece más rápido en México que en otros países, debido a que esta filosofía empresarial se adoptó más tarde, aunque aún persisten concepciones limitadas del término, coincidieron especialistas.

A la RSE ha empezado a conocérsele como sustentabilidad corporativa, concepto de origen estadounidense que incluye lo ambiental, lo social y lo económico; que establece como incentivo la competitividad y la sobrevivencia de la empresa a largo plazo, en vez de un deber moral, consideraron.

Tal adopción de la responsabilidad social ha sido más rápida en México porque el nuevo concepto se traduce en una exigencia del proveedor, de la casa matriz de la misma compañía, o bien del regulador, y se da entre las grandes y medianas empresas, explicó Antonio Lloret, investigador de la Escuela de Negocios del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM).

Respecto de la adopción de la RSE o sustentabilidad, expresó: “Las empresas adoptan la responsabilidad social porque los altos directivos creen en ella, porque se los exigen sus casas matrices, porque las empresas mexicanas exportan u operan en otros países o porque algunos de los proveedores de las firmas mexicanas son del extranjero y la exigen; también porque algún regulador lo exige (como el caso de la Profepa en México)”.

Alfredo Bernabes, investigador de Estudios Empresariales de la Universidad Iberoamericana, explicó que la responsabilidad social implica que las empresas miren hacia su cliente interno y externo y procuren una rentabilidad justa.

“Una empresa con responsabilidad social no recurre a prácticas desleales de mercado, no da mordidas, cumple con las legislaciones vigentes fiscales, es transparente en la contratación y en la venta de sus productos”, manifestó.

Bernabes refirió que la Iberoamericana creó el Instituto Iberoamericano de Responsabilidad Social, para que las empresas tractoras (grandes) influyan en sus proveedores para que asuman las prácticas de la responsabilidad social.

Concepto malentendido

Bernabes explicó que la toma de conciencia de la responsabilidad social inicia con las empresas mineras en los 80 y ejemplifica con el caso de Peñoles, que se declaró socialmente responsable ante la acusación de haber envenenado a la población de Torreón con plomo.

“Desde entonces, las empresas han seguido varias líneas que anuncian como responsabilidad social, sin que necesariamente lo sean.
Ejemplificó con la perspectiva mercadológica, cuando las empresas consideran que al poseer el Distintivo Empresa Socialmente Responsable, los consumidores elegirán sus productos; “ésta no es una real conciencia de responsabilidad social”, sentenció.

Otra vía malentendida son las donaciones en espera de una retribución fiscal, pues la empresa las considera como una inversión que se le regresa”, precisó.

Refirió que otro ejemplo de lo que no es responsabilidad social ni sustentabilidad son las campañas de redondeo, en las que “el cliente es quien aporta las donaciones, de las que la empresa obtiene una retribución fiscal sin que salgan del flujo de efectivo de la empresa, es decir, saluda con sombrero ajeno”.

Cambio en el discurso

A decir de los expertos, las empresas en México se adaptan al ritmo de la evolución de esta filosofía empresarial, que ha ido de la filantropía a las donaciones para obtener una devolución fiscal, y de lo mercadológico a la competitividad, incluida en la sustentabilidad corporativa. Pasan de lo romántico a la competitividad empresarial, coincidieron.

En el marco de este cambio, las compañías se alejan del discurso que considera “bonito cuidar el agua porque se nos acaba”, a asumir el cuidado del vital líquido “porque está en riesgo el recurso y en consecuencia la sobrevivencia de la empresa”, precisó Lloret.

Empieza donde termina la ley

¿La responsabilidad Social Empresarial es una obligación legal o un compromiso de las corporaciones que asumen la visión de ayudar al desarrollo del ser humano y al cuidado del ambiente? Es la interrogante en la que está inmersa la mayoría de las corporaciones de México y el mundo.

Al respecto, Roberto Delgado, director de la Facultad de Responsabilidad Social de la Universidad Anáhuac, expresó que la responsabilidad social empieza donde termina la ley, pues ésta se refiere al cumplimiento de una obligación y no a la toma de consciencia de que su deber empresarial es impactar de manera positiva en la sociedad y en el ambiente.

“Cuando el empresario entiende que ante el cambio climático está en riesgo su sobrevivencia como persona, la del planeta y su empresa misma y actúa en consecuencia, está asumiendo la responsabilidad social, que va más allá del mandato legal”, dijo.

La asume porque es fundamental para la sobrevivencia de su empresa, porque cada día se le van a acotar las opciones de hacer negocios con otras compañías si no cuida el ambiente o si contrata a un proveedor que no es
socialmente responsable”, agregó.

Pero aunque aún es incipiente, la responsabilidad social es una tendencia cuya adopción empresarial va en aumento. Según datos de las Naciones Unidas, más de 6,000 empresas de 130 naciones han asumido la responsabilidad social corporativa, a través de la red del Pacto Mundial.

Tal es la fuerza de esta tendencia que Roberto Delgado augura que muy pronto, ser socialmente responsable se convertirá en un permiso para operar, pues cada vez hay más demanda de ejecutivos y de funcionarios de gobierno que desean capacitarse en responsabilidad social, ya que desean saber cómo asumirla.

Adiós al hombre filántropo

El especialista expresa que el nuevo concepto, al incluir lo económico, lo social y lo ambiental, impulsa la profesionalización de las organizaciones en este tema y la superación del hombre-filántropo, pues consideró que este último no es responsable socialmente.

“Se puede ser filántropo y no socialmente responsable, pero, a la inversa, sí se puede ser socialmente responsable y filántropo, pues responsabilidad social no significa dar donativos, sino que implica un manejo transparente, rendición de cuentas y no contaminar”, afirmó.

Al referirse a las donaciones, indicó que éstas conviven con el nuevo concepto de responsabilidad social, pero que ahora las empresas se vuelven más selectivas al dar un donativo. Antes era a la confianza a la persona; hoy las otorgan a fundaciones y organizaciones bien constituidas.

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CRÉDITO: 
Leopoldo Trejo, El Economista