Vocación emprendedora

Muchas veces hemos escuchado la palabra vocación y la hemos asociado con una actividad o trabajo, sin profundizar en lo que realmente significa y su importancia.

Ese llamado, que algunos escuchan y otros niegan, es más importante de lo que pensamos.

Cuando nuestra vocación está relacionada con el emprendimiento, junto con esa voz interior suelen surgir voces externas que, con la mejor intención, nos ayudan a racionalizar nuestros sueños y a poner los pies en la tierra, muchas veces enterrando ese llamado.

Emprender no es algo fácil. Mentiría si dijera que lo es. Es un camino que requiere perseverancia, responsabilidad, fortaleza de carácter y, sobre todo, autoestima y autoconfianza.

El emprendedor no se hace al salir de un curso de administración o mercadotecnia, ni siquiera de una carrera universitaria; el emprendimiento es un llamado y nace desde el interior de cada persona, pero tenemos que creer en nosotros mismos y en nuestras capacidades para primero poder escuchar esa voz interior y después callar a las que nos dicen que no somos capaces de lograrlo.

La vocación de emprender está relacionada con aportar algo a nuestra comunidad, con hacer lo que nos gusta y sabemos hacer, pero en ello van implícitas muchas otras cosas, como la pasión por innovar, por buscar soluciones y nuevos caminos, por investigar y por llegar a donde otros no han llegado.

En todos estos años he visto emprendedores cuyos sueños mueren al poco tiempo porque, aunque la vocación de emprender exista, y tengan todo el potencial para llevar a cabo sus proyectos, lamentablemente, sus miedos son mayores.

La importancia de que los niños aprendan a emprender desde pequeños radica, justamente, en que la voz interior que los impulsa a perseguir sus metas, suene todavía más alto que la de sus propios temores.

¡Cuando creemos en un niño emprendedor, le estamos ayudando a que él crea en sí mismo!

La autora es fundadora y directora general de Business Kids