El amor es el impulso en la empresa familiar

Foto: Hugo Salazar./ elempresario.mx

Valores y principios maximizan su crecimiento.

Para el fundador del centro de Desarrollo de la Empresa Familiar (CEDEF) del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) Imanol Belasteguigoitia el principal valor que puede tener una empresa familiar es el amor.

Durante su participación en el panel “Mitos y verdades en la empresa familiar”, organizado por El Economista y elempresario.mx, el especialista aseguró que “si lográramos pasar el valor del amor en familia a la empresa, se podría expresar en conceptos como entrega, verdad, compromiso, lealtad, honestidad, lo que lograría que la empresa saliera adelante”.

Belasteguigoitia añadió que “estudios señalan que empresas familiares son más longevas y productivas que otras; ya sean pequeñas, medianas y grandes son más productivas y generan más beneficios que empresas no familiares”.

En muchas ocasiones, resaltó, se quiere tachar de un plumazo todo lo que suene a familia, con lo que se quita la posibilidad de que haya nuevas ideas de familiares que puedan apoyar en el desarrollo de las empresas.

“Habrá que sumar herramientas externas interesantes a la empresa, pero no descartar la riqueza que da la familia misma”, dijo Belasteguigoitia.

Sin embargo, si la familia quiere tomar control sobre empresa sin capacitación, sin saber específicamente el rumbo a seguir, la empresa se aniquilará. Pero si hay educación y preparación, la empresa podrá salir adelante.

Diagnóstico, necesario para resolver conflictos

Belasteguigoitia añadió que durante crisis en empresas familiares es necesario realizar diagnósticos claros sobre la actualidad de la empresa familiar.

En muchas ocasiones se aplican herramientas sin conocer en específico cuál es la “enfermedad” o donde está la falla.

La solución ante problemas es una “maravillosa y eficaz: en familia existe sabiduría profunda que no es fácil que emerja, pero existe”.

El especialista del ITAM recordó que “si tenemos el cuidado necesario, podemos lograr que la sabiduría emerja, construir escenarios que puedan seguir su camino y sobretodo que se contesten los miembros si vale la pena seguir unidos en el negocio, hacerse a un lado o decidir si ser pianista es lo mejor que pueda hacer”.

Lo verdaderamente importante es ser valientes en saber y determinar si el camino está aquí o no, si es el correcto y expresar si el camino adecuado o ideal es seguir en la empresa que fundó papá.

Para Imanol Belasteguigoitia, las empresas familiares pueden crecer al infinito y más allá sin perder su naturaleza. Un claro ejemplo es que hay empresas milenarias y sin lugar a dudas las más longevas son milenarias y familiares.

Valores a nuevas generaciones

Para poder transmitir los valores de una empresa familiar a nuevas generaciones y hacia la misma organización, lo primordial es vivirlos.

Valor, lealtad, honestidad, amor. ¿Se aspira a esos valores o se viven esos valores? Si en casa los padres son amorosos, honestos, leales, los hijos más que por el discurso serán eso por el ejemplo que reciben en casa. Todo eso se verá reflejado en la organización de la empresa familiar.

“Si la gente ve que esos valores los pone la cabeza del conjunto, los demás lo harán de forma automática”, terminó Belasteguigoitia.

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CRÉDITO: 
César Salomón Rodríguez, El Economista