Del tipo de cambio y la fábula de “Los Gatos Gordos”

Hace más de dos años, escribí un artículo referente al comportamiento de la economía y las llamadas “Reformas Estructurales” y en él me preguntaba hasta qué grado estas iban a beneficiar a México en el corto y mediano plazo. La reflexión de entonces es que era difícil ver mejoría de manera inmediata e incluso, comentamos que consideraba que llegaríamos al 2016 sin ver el rumbo claro.

¿Cuáles eran los elementos que sostenían tal afirmación? Entre ellos, destacaba que el comportamiento de la economía mexicana pasaba por un momento de una marcada caída en la competitividad del país; hecho que forzosamente repercutiría en el tipo de cambio, puesto que de seguir dicha tendencia, daría como resultado una mayor demanda de productos del exterior y la falta de compradores para los productos mexicanos, motivado por el encarecimiento de éstos, vía costos.

Si al razonamiento anterior, le sumábamos que las economías europeas atravesaban por un momento muy problemático al igual que los países árabes; así como la desaceleración de la economía China y si añadíamos el comportamiento a la baja de la mayoría de las naciones de américa latina; esto ocasionaría la caída de los precios internacionales de los hidrocarburos, motivado por el descenso de la demanda de dicho insumo, siendo una de las variables impactadas el tipo de cambio, con sus efectos negativos en la economía mexicana, ya que somos un país exportador de petróleo cuyos principales ingresos dependen del comportamiento del precio de éste.

La pregunta que nos formulamos en el encabezado de éste artículo, al igual que la situación antes descrita, me recuerda la fábula de “Los Gatos Gordos” ¿la conoce? si la respuesta es negativa el cuento más o menos es el siguiente: había una vez un país habitado por gatos en donde reinaba la prosperidad y todo tenían. En tales circunstancias, los gatos empezaron a engordar y se volvieron más perezosos de lo que eran al tener todo al alcance. Cierto día, empezó a llover sin parar y la nación donde vivían se empezó a inundar; el caudal de los ríos subió y los gatos de estatura más baja, comenzaron a ahogarse, ante el pavor de los demás al pensar que les podía suceder lo mismo.

Como nunca falta, en el país vivía un gato sabio y a uno de los afectados se le ocurrió la maravillosa idea de que todos fueran a preguntarle qué hacer para sobrepasar la horrenda situación. Todos llegaron a verlo, le plantearon lo que ocurría y preguntaron qué hacer para poder remediar la debacle y sobrevivir.

Pasaron unos minutos, el gato sabio tras meditar, volteo a ver a sus compañeros y les dijo que lo que debían de hacer era aprender a respirar bajo el agua. ¿Cómo nos dices eso? replicó uno de ellos, si te estamos diciendo que nos ahogamos al no poder respirar por la inundación. ¡Por eso¡, contestó el gato sabio, ¡deben a prender a respirar bajo el agua ya que el nivel de los ríos jamás bajará!

Ahora bien, ¿Qué tiene que ver está fábula con el tipo de cambio peso-dólar y el hecho de si nos debemos de preocupar o no por su comportamiento? La respuesta es simple…mejor vayamos, aprendiendo a vivir bajo el agua.

*El autor es economista y catedrático de la EBC, profesor de posgrado en el Campus Dinamarca, colaborador en DNC consultores y el Centro de Estudios Estratégicos y Alta Dirección.