Ser emprendedor es posible desde la prepa

Foto EE: Archivo

Empezar a crear una empresa es una acción posible de realizar para una persona desde sus tiempos de preparatoria, prueba de ello es el reconocimiento que dieron autoridades a 150 jóvenes emprendedores que fueron parte de un programa de emprendimiento en el Distrito Federal.

Estos 150 jóvenes, que cursan el último año de la preparatoria, fueron los que mostraron las mejores habilidades para ser emprendedor, de más de 3,000 que fueron sometidos a un curso que tuvo una duración de 64 a 80 horas.

Dicho programa fue posible gracias al trabajo conjunto del Instituto Nacional del Emprendedor (Inadem), la secretaría de Desarrollo Económico del Distrito Federal (Sedeco), la Fundación ProEmpleo y la Consultoría Gallup.

Durante la entrega de reconocimientos, que se dio dentro de la Semana del Emprendedor, el director del Inadem, Enrique Jacob, expresó: “Hoy hay más oportunidades de quién decida emprender, ustedes (jóvenes) tienen toda la intención de ser sus propios jefes y nosotros, desde el gobierno, tenemos que ponerles los instrumentos a su disposición para que contribuyan al desarrollo”.

Por su parte, Salomón Chertorivski, titular de la Sedeco, indicó que antes se tenía la idea desde que la etapa universitaria era el tiempo ideal para comenzar a apoyar a los emprendedores; sin embargo, ese mito se rompió ya que las autoridades se dieron cuenta que la prepa es una buena etapa referente para “sembrar la semilla” del emprendedor, por la energía con la que cuentan los jóvenes preparatorianos.

“Emprender es un arte, que cuando se encuentra una barrera, busquen cómo sortearla, que cuando tengan un fracaso se levanten, sigan adelante e intenten el siguiente emprendimiento. Si le ponen trabajo, corazón y su vida en tratar de generar riqueza para los demás…se puede crear”, expresó Chertorivski durante su discurso dirigido a los jóvenes emprendedores.

Para este curso, el Inadem aportó un 18 millones de pesos y el Gobierno del Distrito Federal, por medio de la Sedeco, 8 millones de pesos.

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CRÉDITO: 
Fernando Gutiérrez / El Economista