Evolución selectiva empresarial

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El ser humano es el único ser vivo que posee consciencia y que además, es capaz de cambiar su entorno.

Fenomenología empresarial que suele repetirse en nuestros días…¿Será cierto que las reglas de la evolución de las especies propuestas por Charles Darwin aplican también para el entorno empresarial?

Veamos el caso. Teóricamente, la evolución de las especies privilegia a aquellos seres vivos que cuentan con las características de adaptación más adecuadas para desempeñarse dentro del entorno que los rodea; logran enfrentar debidamente aquellos cambios con los que la naturaleza los reta; entienden y reaccionan rápidamente al detectar alguna amenaza, o bien, son capaces de aprovechar con sus capacidades inherentes alguna de las oportunidades que se les presenta.

Si tratáramos de extrapolar esta realidad haciendo una analogía con lo que sucede en la empresa, posiblemente se podrían hallar varias similitudes que hacen pensar que en efecto, existe una “evolución selectiva empresarial”, con la pequeña e irónica diferencia, de que el ser humano es el único ser vivo que posee consciencia y que además, es capaz de cambiar su entorno.

Pero, ¿por qué irónico? Porque el porcentaje de mortandad de las empresas de recién apertura suele ser muy alto.

Aquí es donde, la antigua propuesta sobre el análisis de las fortalezas, debilidades, amenazas y oportunidades, tiene cabida al interpretar el efecto que ello conlleva cuando una empresa, con seriedad y profunda reflexión así como atención y conducción hacia la acción, pueden descifrar del entorno, la competencia, el medio exterior, pero no sólo eso, sino que también se entiende a sí misma, reconoce sus limitaciones y debilidades, trabaja con ellas para resolverlas, pero sobre todo, impulsa sus fortalezas y las potencia en el devenir diario.

Una microempresa se encuentra en una posición endeble, que si siguiéramos haciendo la analogía propuesta, sería algo muy similar a lo que pasa en la naturaleza con un gran porcentaje de los seres vivos.

Si la microempresa no orienta correctamente sus esfuerzos hacia la procuración de un estado mucho más favorable, ya sea por su consolidación o por la búsqueda de “océanos azules” en vez de “océanos rojos”, que sean más beneficiosos y menos competidos, la microempresa corre el riesgo de desaparecer, lo cual no es extraño en los primeros dos años de vida de cualquier empresa que nace y en donde las estadísticas muestran que el 80% de las mismas “mueren” en esta etapa.

La microempresa decide reconocer cuáles son sus fortalezas y hacia dónde quiere llegar usando las mismas. En el camino, algunas microempresas preferirán mantenerse en un status quo, ya sea por comodidad, porque el producto que ofrecen es una “vaca lechera”, por cuestiones personales o familiares, por un mal asesoramiento, por una falta de conocimiento, o porque el entorno simplemente “no lo permite más”, por citar algunas razones. No obstante habrá otras tantas empresas más que sí decidan continuar con el siguiente paso, conformándose en una pequeña y en su momento en una mediana empresa, ya sea que esta clasificación se vea desde el aspecto del número de empleados que en la empresa se congregan o bien, por el volumen de ventas que la empresa genera.

La evolución selectiva empresarial, bien puede ser un término que acuñado en este artículo por primera vez, indique algo más que un simple desarrollo inherente a la empresa y sus fundadores, sino que involucre los factores exteriores que como toda organización, suele sobrellevar o aprovechar, enfrentar o esquivar, pero reconociendo sus valores propios llamadas sus fortalezas y aprendiendo a convivir y conllevar su debilidades.

El fenómeno parece no ser exclusivo de nuestro país, lo que refuerza aún más la idea de que diferentes sintomatologías y efectos, suelen presentarse paralelamente en todo el mundo.

¿Será una cuestión de simple lógica? ¿Habrá algo más que una propuesta fortuita que intenta relacionar una teoría con una realidad que se presenta en nuestros días?

Lo cierto es que a diario, la dinámica empresarial se lleva a cabo y los negocios que son más exitosos son los que suele sobrevivir, crecer y hasta desarrollarse con relativa certidumbre, siempre y cuando en su administración está clara la ruta estratégica que pretendan seguir.

*Es director institucional – División de Negocios, UVM

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CRÉDITO: 
Carlos Miguel Barber Kuri