Las nuevas tecnologías y los emprendedores

Platicando con una persona que quiere iniciar una empresa de servicios basados en tecnología, me planteaba los beneficios de la idea que él y sus socios tienen, pero también me ponía sobre la mesa todas las dudas y obstáculos que ven en el camino.

Las generaciones más jóvenes, aunque no exclusivamente, están más inclinadas a visualizar las oportunidades de negocio que las nuevas tecnologías ofrecen, sin embargo, también hay que decir que hay poca educación jurídica, administrativa y financiera que permitan a los emprendedores a entender la forma adecuada en la que tienen que organizar el nuevo proyecto.

El primer problema es el financiamiento, como una nueva aventura normalmente las financieras establecidas no están dispuestas a invertir en ellas, por lo que se tienen que buscar fuentes alternas de financiamiento. Algunas de ellas pueden ser fondos especializados en desarrollo de “Start-Ups” que son nuevos negocios con visiones innovadoras; otras puede ser el levantamiento de recursos con familia y amigos, es decir personas cercanas que confíen en los emprendedores y crean en el proyecto.

La Inversión en el desarrollo de nuevas aplicaciones es bastante fuerte y requiere de desarrolladores altamente calificados y comprometidos. Por tal razón cuando el emprendedor busca a las personas que van a desarrollar las aplicaciones, las tiene que ver más como socios que como proveedores, ya que tiene que encontrar alguien que, además de tener las más altas calificaciones y habilidades técnicas, requiere que tenga mucha fidelidad y compromiso al proyecto. De esta manera una parte importante de la compensación a los desarrolladores será la aportación de capital de dichas personas a la sociedad.

El tema de la manera en que cada socio aporta su parte a la sociedad, nos trae al tema de definir los derechos y obligaciones de cada uno de los socios. La ley general de sociedades mercantiles en México, contempla varios tipos de sociedades con objeto de que cada emprendimiento seleccione el tipo de sociedad que más se ajuste a las condiciones que requieren las diferentes relaciones entre los socios. Lo más importante es que desde el inicio, queden las reglas perfectamente claras y entendidas por cada socio, y de esta manera, queden claramente establecidos los mecanismos de resolución de controversias ente ellos, de tal manera que el proyecto no sea afectado por disputas no resueltas.

Teniendo la inversión, el talento humano y la organización jurídica, lo que falta es diseñar la organización administrativa del proyecto. Todos los inversionistas que sean invitados, así como aquellos desarrolladores que aporten su talento, tendrán el derecho a ser informados respecto del funcionamiento del proyecto, la inversión en cada paso y el gasto que se vaya ejecutando, sus avances y obstáculos, así como las obligaciones que se vayan adquiriendo con terceros.

La empresa que tenga el proyecto, desde el origen deberá tener las políticas, los métodos y procedimientos que sean necesarios para que generen la información financiera y operativa de manera veraz y oportuna, que permita a todos los involucrados entender la situación del negocio y tener elementos para tomar las decisiones necesarias sobre el proyecto y su inversión.

El emprendedor, también tendrá que asegurarse que se hace llegar de toda la asesoría que sea necesaria para lograr un proyecto exitoso. Siempre habrá asesores con experiencia dispuestos a ayudar a nuevas empresas a salir adelante, ya que así estos se hacen de clientes para toda la vida.