La necesidad de tener un Código de Ética para las empresas

Si partimos de los dos conceptos de Gobierno Corporativo que indica el Código de Principios y Mejores Prácticas de Gobierno Corporativo (CPMPGC): “El sistema bajo el cual las sociedades son dirigidas y controladas” y “La OCDE considera que gobierno corporativo implica un conjunto de relaciones entre la administración de la sociedad, su consejo, sus accionistas y los terceros interesados”, se puede deducir, entre otras consideraciones, que ambas definiciones requieren tener formalizados un conjunto de lineamientos, valores y principios éticos para llevar a cabo las actividades de negocios de las empresas hacia el interior y exterior de las mismas.

Analizando a fondo los doce Principios básicos establecidos por el CPMPGC, encontraremos los siguientes principios que involucran una relación directa con el Código de Ética de las sociedades mercantiles, civiles y asistenciales:

  • 1. El trato igualitario y el respeto y protección de los intereses de todos los accionistas.
  • 4. La conducta honesta y responsable de la sociedad.
  • 5. La prevención de operaciones ilícitas y conflictos de interés.
  • 6. La emisión de un Código de Ética de la sociedad.
  • 7. La revelación de hechos indebidos y la protección de los informantes.
  • 9. El ejercicio de la responsabilidad fiduciaria del Consejo de Administración.
  • 11. El cumplimiento de todas las disposiciones legales a que está sujeta la sociedad.
  • 12. El dar certidumbre y confianza a los accionistas, inversionistas y terceros interesados sobre la conducta honesta y responsable de los negocios de la sociedad.

Los principios éticos que guían la actuación de las empresas debieran basar su imagen como entidades honestas, sólidas y confiables, por lo que también debieran orientar sus actividades por valores determinados que, a través del tiempo, se han vinculado en una filosofía de operación que actualmente debiera de servir como referencia al personal de todos los niveles (desde el director general, directores, gerentes, supervisores, empleados y obreros) para permitir estructurar una cultura organizacional honesta, adecuada y homogénea que se manifieste en todas las áreas, unidades operativas y de negocios de la empresa.

Los Códigos de Ética de las sociedades debieran definir y comunicar, entre otros conceptos, los siguientes: los más altos estándares de conducta ética por parte de todos los ejecutivos, empleados y obreros; la reputación de honestidad e integridad entre los accionistas y la comunidad empresarial y los denominados terceros interesados como clave para el éxito de los negocios; la obligación para todos los ejecutivos, empleados y obreros de que a ninguno de ellos se le permitirá lograr resultados o reconocimientos a través de violaciones a las leyes, reglamentos y contratos, o a través de conductas indebidas.

El Código de Ética también deberá estar profundamente vinculado a la Misión (razón de ser de cada organización), Visión (la perspectiva y lugar a lograr en el futuro próximo), Valores (honradez, lealtad, liderazgo, trabajo en equipo, excelencia, innovación y creatividad, productividad, transparencia, reconocimiento y responsabilidad social), así como a los Principios de Actuación (los cuales se debieran definir) que inspiran la conducta de todos los colaboradores.

Los Códigos de Ética igualmente debieran prohibir expresamente la comisión de casos de conflicto de interés por parte de cualquiera de sus ejecutivos, empleados y obreros en los siguientes casos: cuando la actuación de un individuo o de varios interfiere (n) o parece (n) interferir con los intereses de la empresa; cuando un ejecutivo, empleado u obrero individual o conjuntamente realiza (n) acciones o tiene (n) intereses que pueden afectar la ejecución de algún trabajo efectivamente o de forma transparente; y cuando un miembro (s) de la organización o alguno de sus familiares consanguíneos o por afinidad recibe (n) beneficios indebidos directa o indirectamente de parte de un cliente, proveedor o de los denominados terceros interesados, como resultado de su posición en la empresa. Cualquier excepción al respecto, como por ejemplo, ser simultáneamente directivo y proveedor, debiera ser analizada a fondo y autorizada formalmente por el Consejo de Administración o el órgano intermedio que éste designe.

Los Códigos de Ética también debieran definir los siguientes conceptos: los compromisos de la empresa con los colaboradores; el compromisos del ejecutivo, empleado y obrero con la empresa, el acoso y prácticas intimidatorias, las relaciones del personal con clientes, proveedores y con los denominados terceros interesados, las políticas relativas a la recepción o prohibición de regalos, relaciones con gobierno, relaciones con la comunidad y las obligaciones con el entorno ecológico y el medio ambiente.

Particular atención deberá tenerse al redactar el Código de Ética en el manejo de la información confidencial, la custodia de los activos; así como el uso del internet y de las redes sociales por parte de todos los colaboradores de la empresa, que pudieran afectarla.

Conclusiones

El Código de Ética es un documento formal que debiera ser redactado y cumplido por toda clase de sociedades, mercantiles, civiles y asistenciales para establecer los valores, principios de actuación, conceptos aplicables a este Código, la conducta de actuación transparente hacia el interior y exterior de parte de todos sus colaboradores (incluyendo el conflicto de interés), con objeto de comunicar la mejor imagen y dar confianza a todos los entes de las mismas, llámense accionistas, consejeros, ejecutivos, empleados y los denominados terceros interesados, principalmente clientes y proveedores, entidades del gobierno federal, estatal y municipal, así como los organismos reguladores correspondientes.

Por lo cual, las empresas deben revisar si dentro de su estructura existe un profesionista con el nivel técnico adecuado y la experiencia suficiente para redactar y/o actualizar correcta e integralmente el Código de Ética, o bien, evaluar si se debiera recurrir a una profesionista o firma independiente para solicitar su preparación y cumplir con los conceptos recomendados en este artículo.

Ramón Serrano Béjar, consultor Independiente en Productividad y Gobierno Corporativo
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