Volver, volver, vooolver a tu ex... empresa, ¿otra vez?

Si el "rompimiento" fue bueno, no habría problema en pedir regresar. Foto: Especial

Las relaciones románticas y de trabajo son similares, hay acuerdos, cariño, duran mucho tiempo (algunas), hay conflictos pero también permite tener un crecimiento personal, y como en toda en la vida, ambas tienen fecha de caducidad, ya sea porque "cortan" a uno o porque uno mismo decide que ya quiere seguir en otro lado.

A veces cuando una relación sentimental se termina queda cariño, nostalgia y se extrañan esos día de felicidad y dicha, de buenos momentos y de aquellos clave en la vida personal, por lo que muchas veces se quiere volver con esa persona, lo cual es muy criticado porque si terminó por algo ¿por qué volver? En el trabajo ocurre lo mismo, si ya se renunció ¿para qué regresar? La diferencia es que el segundo caso puede ser más satisfactorio.

En este situación estuvo Sandra, quien renunció a su empresa por una mejor oportunidad laboral, en la que le ofrecían mayor sueldo, prestaciones y oportunidades de crecimiento. Su decisión respondió más a sus necesidades económicas y la emoción de tener un nuevo trabajo, no estaba inconforme en la organización, al contrario le tenía mucho cariño y mantenía una buena relación con su jefe.

A pesar de que las condiciones en su nuevo puesto eran lo que esperaba, el ambiente no le gustó y tenía actividades que no eran acorde a lo que le habían indicado, lo que le hizo extrañar más a su "ex" empresa donde la dinámica era más saludable. Al final, decidió renunciar y buscar una reconciliación, donde temía ser rechazada pero para su sorpresa, recibió una cálida bienvenida.

Como Sandra, millones de personas que renunciaron a sus trabajos, deciden retomar sus puestos, ya sea porque su nuevo trabajo no era lo que esperaba, no les otorgaron lo prometido, el ambiente laboral no era adecuado o simplemente porque no estaban felices como lo eran antes, pero volver a donde un día se renunció ¿es buena idea?

Hablando en términos legales, no hay algún impedimento para retomar las labores en donde un día se presentó la renuncia, pues al ser reincorporado, solo se creará un nuevo contrato e iniciará un nuevo periodo de antigüedad, como si se tratara de un empleado que ingresa por primera vez.

A nivel personal, el volver puede representar un conflicto por el “¿qué dirán?”, ¿cómo será vista la persona? Porque en muchos lados no está bien visto regresar al lugar donde se trabajó, sobre todo si la decisión de irse fue por mejores condiciones. También es importante tener en cuenta las condiciones en qué se dio la salida, si fue en buenos términos o hubo conflictos.

Asimismo, muchas personas no están seguras de volver por orgullo, pero la realidad es que si la relación concluyó en buenos términos e incluso se sigue mantenido do comunicación, no habría inconveniente de regresar a ese lugar donde se está.

Bien dicen que la gente vuelve a donde fueron más felices. Este también refleja una buena imagen de la organización, pues las empresas las siguen buscando.

Reconquista a tu ex

Para estos casos, lo primero es hablar con las personas con quien se tenía mayor cercanía para saber si es posible volver, el puesto sigue disponible o se puede negociar para un retorno.

Si la propuesta es positiva, se deberá trabajar en recuperar la confianza con la empresa. Aunque se reciba, en el fondo queda una incertidumbre porque en primera instancia, el retiro fue por mejores condiciones.

Debes ser consciente que el volver significa que las prestaciones que tenías tendrán que modificarse o perderse por un tiempo, sobre todo si éstas se asignan a los tres meses de prueba porque como se mencionó, se toma como un nuevo ingreso. En cuestión de vacaciones, es posible que se pierda la vigencia y se deba esperar un tiempo para tomarlas, mientras que las cotizaciones volverán a empezar como nuevo proceso.

Una vez dentro, asegura de agradecer y demostrar, más que nunca, tus habilidades y compromiso con la organización.

Al final todos somos humanos y nos equivocamos, pero lo bueno es que podemos remediarlo sin sentir temor o timidez. Lo importante es estar en un entorno positivo que te ayude a crecer profesional y personalmente.

CRÉDITO: 
Elizabeth López Argueta / El Empresario