“La vida empresarial es una lucha de rudos”

(Foto: El Empresario)

El luchador compartió con emprendedores y seguidores sus vivencias fuera del ring como empresario

No hay ring, no hay reflectores, no hay butacas y no hay anunciador y los rivales que enfrenta El Hijo del Perro Aguayo son de mayor peligrosidad que los que ha enfrentado en el cuadrilátero.

En la vida real, en su vida como empresario, Pedro Aguayo, cabeza de la empresa luchística Los Perros de Mal, ha vivido en ocho meses las penurias por las que tiene que pasar todo emprendedor, desde iniciar su nueva empresa, posicionar su marca, hasta luchar con la competencia desleal.

“Siempre me consideré un luchador rudo, pero fue hasta que me lancé como empresario, que realmente conocí la rudeza”, dijo Pedro Aguayo, luchador profesional.

Un símil entre la lucha libre y las dificultades a las que se ha enfrentado al crear su propia empresa fue el tema de su plática ofrecida ayer en la segunda Expo Súper PYME México, que concluye este viernes en Expo Reforma.

“La vida empresarial, una lucha de rudos”, fue el título de la conferencia que dio.

A decir de Aguayo, el éxito de una empresa, cualquiera que ésta sea, es la diferenciación. “Lo más importante es ser diferente”, comentó.

“Pensar en que puedes mejorar y arriesgarse”, agregó el luchador, quién estimó una función de las que el organiza cuesta entre 250,000 y 300,000 pesos.

“La lucha libre es un buen negocio en México. El mercado es amplio y el producto que nosotros ofrecemos se consume con mucha regularidad. Es un producto que se vende fácilmente”, expresó el profesional.

Su éxito está basado en la popularidad de su personaje y muestra de ello es que la empresa Coca-Cola Company confió en su empresa para promover la bebida energética Gladiador.

“No es fácil iniciar una nueva empresa”, explica el gladiador, quien comenzó desde los 15 años influido por su padre, El Perro Aguayo.

En la plática, Aguayo explicó todas dificultades, económicas, legales y empresariales que ha vivido con la empresa que fundó en diciembre del 2008. Siempre utilizando metáforas de su profesión.

CRÉDITO: 
Juan Manuel Ramírez