Ser profesionista y madre, no debe ser un desafío

Una mujer con hijos e hijas menores de cinco años percibe 22.8% menos que sus colegas hombres. Foto: Especial

Un sistema de cuidados nacional permitiría que 2.2 millones de mujeres se incorporen al mercado laboral

Mitzy Díaz es ingeniera y tiene un hijo de nueve años, recuerda que cuando se embarazó fue muy difícil su vida laboral. Trabajaba en una multinacional donde se creía que no se podía ser mamá y profesional al mismo tiempo.

“Fue difícil, desde decir que estaba embarazada, porque culturalmente en México estamos estigmatizadas las mujeres que tenemos hijos, es como si tu productividad bajara 50%, o tus credenciales se vieran disminuidas”, comenta en entrevista para El Economista.

El mercado laboral latinoamericano es el más castigado para las mamás trabajadoras, de acuerdo con datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), una mujer con hijos e hijas menores de cinco años percibe 22.8% menos que sus colegas hombres.

Además, 60% de las mujeres con hogares donde existen niñas y niños menores de 15 años no participan en el mercado laboral por tener responsabilidades familiares, mientras que las viviendas donde no hay presencia de niños y niñas de ese edad, la cifra es de sólo 18 por ciento.

Para Aideé Zamorano, fundadora de Mamá Godín, impulsar la participación de la mujer en el mercado laboral es tarea de empresas, gobierno y sociedad en general, porque hace falta una perspectiva de género en las políticas empresariales, prestaciones y políticas públicas.

De acuerdo con datos de la Cepal y ONU Mujeres, un sistema de cuidados en México permitiría que al menos 2.2 millones de mujeres se incorporaran al mercado laboral.

Mitzy recuerda que para poder sacarse leche tenía que hacerlo en el baño, “lo que se me hacía insalubre y difícil. Me hubiera servido un espacio privado para sacarme, donde me pudiera sentir tranquila”.

La pandemia

Las mujeres fueron las más afectadas laboralmente durante la pandemia debido a que participan en sectores considerados no esenciales.

El año pasado, según datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), la tasa de participación económica de las mujeres fue la más baja en 15 años, al pasar de 44.72% en 2019 a 40.71% en promedio.

La recuperación de empleo femenino es lenta, ocho de cada 10 personas que perdieron su empleo durante el 2020 aún no han regresado al mercado laboral. Mitzy actualmente trabaja en la industria de software en un equipo global, y aunque la empresa no cuenta con políticas dirigidas a las mamás, sí tiene horarios flexibles y durante la pandemia ha trabajado desde casa.

“El año pasado agregaron una política para la pandemia y a todos los que tuvieran responsabilidades de casa les dieron la posibilidad de reducir la jornada a medio tiempo o en el tiempo en que les acomodara. La desventaja es que si no puedes organizarte, terminas trabajando todo el día, o en la madrugada”.

Mitzy dice que repartirse las tareas con su esposo ha sido importante para llevar las tareas del hogar y el trabajo, pues existen ocasiones que no puede preparar a su hijo para la escuela porque a esa misma hora tiene que estar en una junta.

Qué pueden hacer las empresas

Las empresas pueden empezar por poner su granito de arena y crear iniciativas para que más mujeres se incorporen al mundo laboral y no abandonen el trabajo cuando se convierten en mamás.

Algunas de estas iniciativas pueden ser: otorgar licencias de paternidad equitativas para hombres y mujeres, salas de lactancia o prestaciones para guarderías particulares y facilitar el trabajo remoto para todos los colaboradores, promovieron la desconexión.

Estas iniciativas también pueden implementarse en las pequeñas y medianas empresas. Las pymes pueden empezar con políticas de cuotas de género, que 50% de mujeres del consejo ejecutivo esté presidido por mujeres y otro 50% por hombres y que en su plantilla laboral 60% sea de un género y 40% del otro.

También se pueden implementar políticas de contratación sin género como solicitar curriculums sin fotografía, así la vacante se cubrirá con mejor talento, sin que interfiera si es hombre o mujer.

“Es difícil enfrentarse a una cultura donde la empresa piensa que no puedes ser profesional y mamá al mismo tiempo”, señala Mitzy.

CRÉDITO: 
Elizabeth Meza Rodríguez / El Empresario