Recupera tu ingenio cotidiano

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La vida es actitud, incluso para innovar Barry J. Nalebuff y IanAyres afirman que se requiere de ésta para romper con el absurdo de que todas las buenas ideas ya han sido pensadas.

Persiste la idea que crear soluciones es cosa de expertos, cuando en realidad la innovación es una habilidad que se puede enseñar y aprender. Con anterioridad, hemos visto que mediante un método sistematizado se puede llegar a soluciones creativas (Dentro de la Caja. El proceso creativo que funciona en todos los casos).

En su libro ¿Y por qué no? Barry J. Nalebuff y IanAyres afirman que la capacidad de crear está en todos los seres humanos, pero el ingenio cotidiano se pierde a menudo en el mundo de alta tecnología.

Para generar buenas ideas es necesario pensar fuera del redil. Nulabuff y Ayres proponen para ello la actitud ¿Y por qué no?, que consiste en una nueva forma de ver mejoras y soluciones potenciales a los problemas.

La actitud del ¿Y por qué no? implica pensar como lo haría un millonario, es decir, sin límites sobre los recursos disponibles para solucionar el problema; ponerse en los zapatos del otros, es otras palabras, si mi actuación perjudica a los demás poniéndome en sus zapatos sentiría ese “dolor” y cambiaría mi solución.

También implica pensar dónde más funcionaría mi solución una vez adaptada a ese contexto y si funcionaría al revés. En este último habría que idear sin autocensura, por muy descabellado que pueda ser, y seguro se hallarán resultados sorprendentes.

El uso de estas herramientas lo vemos continuamente. Por lo general las cuentas de ahorro no generar interés, pero sí lo hacen los créditos hipotecarios. Lo que haría un millonario sería poner su dinero donde fuera productivo, moverlo a una cuenta más remunerada todas las noches y volver a tenerlo a su disposición al día siguiente. El indicado para hacer eso es el banco.

En 1997 Virgin se asoció a AMP y al Royal Bank of Scotland para ofrecer una cuenta de banco que disminuyó el pago de intereses de una deuda, al considerar los ahorros de ese cliente en esa institución. Así un cliente con una deuda de 200,000 dólares, contaba con una cuenta corriente de 10,000 dólares, en realidad tenía una deuda neta de 190,000 dólares, por lo que Virginsólo cargaba a esa persona los intereses de 190,000 dólares.

Un ejemplo para comprender dónde más pueden funcionar las soluciones lo encontramos en el servicio postal, el cual suele ser deficitario, debido al poco personal y las bajas remuneraciones. Pensemos en la traslación: hay empresas que les encanta poner sus logos en las compañías o asociaciones que patrocinan. ¿Qué tal si se les permite a éstas personalizar los sellos y ello subvencionar su costo? Por supuesto los usuarios serían libres de pagar el franqueo completo de sellos sin publicidad. Esta solución ya se implementa en países como Australia y Canadá.

En conclusión, las herramientas para la actitud del ¿Y por qué no? no son las únicas para reactivar la menta creativa, pero sí son un antídoto contra la complacencia. Pensemos que si muchas personas usaran al menos una de éstas, el mundo se convertiría en un enorme buzón de sugerencias.

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CRÉDITO: 
Angélica Pineda / El Empresario