Pandemia transformó liderazgo en 180º

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Las empresas que se preocupan más por los empleados y generan confianza en ellos, tienen tres veces mayor retorno

A pesar de que en los últimos años los entornos laborales se volvieron más flexibles y creció la necesidad de brindar bienestar a los colaboradores, la pandemia aceleró el proceso. A un año de la entrada del virus a México, las empresas han hecho adaptaciones y muchas tendencias llegaron para quedarse.

En palabras de Norma Godínez, directora de Recursos Humanos en Kelly, empresa enfocada en soluciones de Recursos Humanos, la pandemia cambió el liderazgo en 180 grados, pues los directivos han dejado atrás la concepción de la forma de trabajo tradicional y han dado prioridad a nuevas necesidades. Por ejemplo, más del 50% da mayor peso al wellness en los empleados, de acuerdo con el estudio Tendencias del entorno laboral en México 2021.

“Si ya hablábamos del equilibrio emocional antes de la pandemia, se convirtió en una necesidad de un día para otro. Las organizaciones nos estamos preocupando más por el bienestar emocional, físico y ecológico de nuestros colaboradores”, manifestó en entrevista con El Economista.

Salud mental

Otro de los cambios observados son los esquemas de trabajo flexibles y trabajo remoto, que han sido muy valorado por los empleados ya que permiten ahorrar tiempo y dinero; sin embargo, también tienen desventajas como las distracciones en casa al estar con toda la familia y el problema de no tener adecuada instalaciones de trabajo. A esto se suma la melancolía por convivir en persona con los equipos de trabajo y el estrés laboral.

Godínez indicó que los líderes enfrentan un gran desafío: ayudar en la reducción de estrés de los colaboradores y ayudarles a mantener una buena salud mental. Para esto, se requiere de un trabajo colaborativo entre líder y empleado, pues gran parte del trabajo proviene de éste último.

“Antes las excusas de los empleados era no tener tiempo para hacer cosas como ejercicio o hacer otras actividades. Ahora tampoco lo hacen pero por problemas de organización. Las condiciones de trabajo no dependen solo de las instituciones, sino de la organización de las personas”.

Si bien es un trabajo personal, las organizaciones deben participar en este desarrollo de habilidades y cuidado de la persona. Por ello, hasta el momento casi 50% de los líderes cuenta con una guía o capacitación para mantener la seguridad de las personas, de los cuales 26% ya trabaja en implementarlo.

En este sentido, Alma Rosa García Puig, CEO de Great Place to Work México, resaltó la importancia de generar líderes más empáticos, humanos y cercanos, lo que contribuirá a generar un gran lugar para trabajar.

Cultura organizacional

La reformulación de la cultura laboral, donde el capital humano debe ser el centro de la organización, es otra prioridad en la era postcovid.

Además del trabajo flexible, se deben incrementar los canales de comunicación con las personas, de modo que sean más directos, eficaces y sencillos de utilizar. En este punto, la transformación tecnológica es vital.

“Hay que invertir en desarrollo óptimo para la organización. Los aparatos y gadgets antes eran una opción, pero ahora son indispensables, son parte de la vida y hay que estar a la vanguardia”.

Godínez destacó que lo más importante en la comunicación es el acercamiento a las personas, es decir, saber cómo se sienten, si atraviesan por algún problema y si hay forma de ayudar.

Confianza, el mayor valor

Si una empresa se transforma a un modelo flexible y enfocado en las personas, la confianza aumentará y generará buenos resultados a la organización.

De acuerdo con Puig, las empresas que aumentan confianza de los colaboradores tienen tres veces mayor retorno y se recuperan mejor y más rápido de la crisis. Además, tienen 50% menor rotación voluntaria y mayor compromiso en nueve de cada 10 colaboradores.

“El 30% del valor en un gran lugar para trabajar, lo generan las buenas prácticas de la organización que no necesariamente son el sueldo, sino pequeñas acciones que los empleados valoran y los hace sentir cómodos en la organización”, dijo.

Godínez resaltó que un 35% de las empresas espera tomar un ritmo normal de trabajo de seis a 12 meses.

CRÉDITO: 
Elizabeth López Argueta / El Empresario