Pandemia incrementó la brecha del mercado laboral de madres trabajadoras

La tasa de participación económica de mujeres más baja en 15 años. Foto: Especial

La pandemia desató más de una crisis en el mercado de trabajo, uno de los mayores impactos se reflejó en la participación laboral femenina. Es por ello que la reactivación económica no sólo plantea la posibilidad de recuperar lo perdido, sino de mejorar la inclusión de las trabajadoras en igualdad de condiciones con sus colegas hombres para impulsar el crecimiento tanto de las empresas como del país.

En 2020 se reportó la tasa de participación económica de mujeres más baja en 15 años, este indicador cayó de 44.72% en 2019 a 40.71% en promedio el año pasado, superando al 42.63% observado durante la crisis financiera global de 2019.

“Este es un momento propicio para plantear la ventaja que significaría reactivar la participación de la mujer no sólo en igualdad de número, sino también en igualdad de condiciones”, señala Mauricio Reynoso, director general de la Asociación Mexicana en Dirección de Recursos Humanos (Amedirh).

En lo que va del año, la recuperación del mercado ha mantenido un impacto entre la población femenina. En enero, la participación económica de las mujeres se situó en 40.5%, para febrero el aumento fue a penas de 0.4 puntos porcentuales y en marzo, se ubicó en 41.8 por ciento.

En abril de 2020 se presentó la mayor pérdida laboral en el país debido a la pandemia y el desempleo castigó en buena medida a las mujeres debido a que su participación laboral es mayormente en actividades y sectores económicos que fueron considerados como no esenciales. Ese mismo mes se posicionó como el más bajo de la historia en la participación económica de mujeres, con una tasa de 34.97 por ciento.

La contracción de la actividad económica, así como la suspensión de los servicios de cuidado para menores en México, llevaron a un drástico recorte de las horas laborales e incluso a la pérdida de millones de puestos de trabajo desempeñados por mujeres, apunta Mauricio Reynoso.

El impacto en la fuerza laboral femenina estuvo focalizado en actividades como el trabajo del hogar y empleos informales, los cuales se caracterizan por salarios bajos.

“Todos estos impactos negativos sobre las mujeres trabajadoras nos exhortan a reflexionar, primero, sobre las políticas que se necesitan para apoyar sus roles como proveedoras financieras y como cabezas de familia; y, en segundo lugar, sobre la estimación de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en el sentido de que, si las mujeres participaran en igualdad de condiciones en el mercado laboral, el PIB mundial podría aumentar en 26%”, puntualiza el director general de la Amedirh.

La incorporación de más mujeres al mercado de trabajo es un ganar-ganar tanto para las empresas como para la propia economía. En el plano ejecutivo, las empresas con mujeres en puestos directivos tienen un margen de ganancia 55% mayor, un retorno de capital superior al 47% y un valor económico agregado 28% más alto que aquellas compañías sin mujeres en puestos altos.

A pesar de estos beneficios económicos, en nuestro país sólo 1% de las empresas que cotizan en la bolsa está encabezada por una mujer, mientras tanto, las mujeres representan sólo el 9% de los miembros de los consejos de administración de las compañías.

De acuerdo con el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), si en los próximos 10 años México logra incorporar 8.2 millones de mujeres al mercado de trabajo, igualando el promedio de 56% de participación laboral femenina de los países que Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), esto implicaría un crecimiento económico acumulado de 15% y un ingreso adicional de 3.5 billones de pesos al PIB del país.

La importancia de los cuidados

“Entre las acciones que pueden impulsarse a favor de la inclusión y la equidad laboral en nuestro país están la implementación de un sistema nacional de cuidado infantil, actualizar las convocatorias y métodos de selección, ofrecer capacitación y mentoría”, considera Reynoso.

El IMCO estima que un sistema de cuidados tanto para trabajadoras formales e informales, requiere de una inversión anual de 99,000 millones de pesos, equivalente al 77% de los recursos que destinará este año el gobierno para el avance en la igualdad entre mujeres y hombres.

¿Qué tan importante es contar con una sistema de cuidados? La pandemia trajo consigo un incremento en la demanda de cuidados en los hogares, una carga de trabajo no remunerado que tiene mayor impacto en las mujeres y que, en muchas ocasiones, se convierte en un obstáculo tanto para incorporarse al mercado laboral.

En Latinoamérica, el mercado de trabajo mexicano es el que más castiga a la fuerza laboral femenina con hijos, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal). Una mujer con hijos e hijas menores de 5 años llega a percibir 22.8% menos que sus colegas hombres con las mismas características.

En la región, alrededor de un 60% de las mujeres en hogares con presencia de niños y niñas menores de 15 años declara no participar en el mercado laboral por atender responsabilidades familiares, mientras que, en hogares sin presencia de niños y niñas del mismo tramo de edad, esta cifra se acerca a un 18 por ciento.

La Cepal y ONU Mujeres estiman que un sistema nacional de cuidados en México abriría la puerta para que al menos 2.2 millones de mujeres puedan incorporarse al mercado laboral.

Condiciones iguales, otro reto

Dentro del rezago en las oportunidades laborales para las mujeres existen otras brechas, una de ellas es la vinculada a sueldos. Otra realidad que enfrenta la fuerza laboral femenina es que percibe menos ingresos en comparación con sus pares hombres por las mismas tareas.

En las empresas que operan en México, las mujeres ganan en promedio entre 7 y 22% menos que los hombres en el mismo puesto y con las mismas tareas, según un reporte de la consultora McKinsey. La brecha salarial se incrementa a mayor jerarquía; es decir, entre más crecen las mujeres en las organizaciones, tienen más posibilidades de encontrarse en este desequilibrio salarial por género.

“En México, país con estrechos lazos económicos con los Estados Unidos de América, gobierno y empresas tendrían que sumar fuerzas para crear políticas que permitan mantener el terreno ganado, reteniendo y atrayendo al talento femenino para puestos en todos los niveles, incluidos los directivos”, expone el director general de la Asociación Mexicana en Dirección de Recursos Humanos.

En la Cámara de Diputados quedó congelado un paquete de reformas a 13 ordenamientos legales aprobado por el Senado para garantizar la igualdad de género en el mercado laboral, estableciendo sanciones y calificando como violencia contra las mujeres las acciones que perpetúen la inequidad entre las trabajadoras y los trabajadores, como el salario desigual.

El tamaño de la brecha salarial se refleja en los costos representará para los empleadores el cierre de la misma. De acuerdo con Mercer, el pago igualitario implica para una empresa una inversión anual de un poco más de 20,000 pesos en promedio por cada colaboradora en desventaja de ingresos frente a sus colegas hombres.

CRÉDITO: 
Gerardo Hernández