La opinión que más importa es la de los empleadores: ITESM

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El presidente del Sistema Tecnológico de Monterrey, Salvador Alva, es contundente: nosotros no trabajamos para los rankings. Aunque tiene presente el lugar que ocupa esa casa de estudios en el QS World University y otros listados que la ubican entre las primeras posiciones a nivel mundial, para el ejecutivo lo único que importa es la opinión que los empleadores tienen por sus egresados.

El ranking de 2015 de las mejores universidades del mundo, elaborado por la empresa Quacquarelli Symonds, ubicó al Tec de Monterrey en la posición 238, un avance de 15 lugares con respecto al año anterior. Asimismo, se situó como la número 1 en México y 62 del mundo entre los empleadores.

Esto, como parte de la estrategia de transformación que impulsa Alva desde que tomó las riendas del sistema Tec hace cuatro años, y que básicamente busca la formación de líderes con espíritu emprendedor, sentido humano y visión global, sin descuidar la investigación y la academia.

“Hemos avanzado porque aumentamos nuestro número de científicos, de investigación, de patentes, pero todavía nuestra investigación es una parte muy pequeña respecto a universidades donde ésta es su motor, como la misma UNAM, que tiene 10 veces más investigadores que nosotros”, comenta en entrevista.

La transformación

El Tecnológico de Monterrey es un actor muy activo en el Ecosistema Emprendedor mexicano, no sólo es sede de importantes eventos como el EmTech, que organiza en alianza con el MIT Business Review, en noviembre celebrará el Festival de Emprendimiento INCMty, dentro del cual se llevará a cabo Startup Nations Summit y más recientemente la Semana.

Aunque, como el directivo apunta, hacer emprendedores es la labor que realizan desde hace 72 años, presume algunas cifras para respaldar lo dicho: “formamos al 2% de los alumnos del país, el 27% de los directivos de empresas son egresados del Tec; 20% de nuestros alumnos inician una empresa a los seis meses de egresar y el número va en aumento”.

A esto se suma la necesidad de inculcar una visión globalizada: “estamos empujando que los chicos salgan a otros países. En la última graduación que tuvimos, 54% de los egresados había tenido una experiencia internacional y la meta es de 85% para el 2020. Queremos que sea un requisito para graduarse”.

“Vamos a preparar a los alumnos que van a trabajar en empresas que hoy no existen, y que van a solucionar problemas que hoy no hemos detectado. Lo único que no va a cambiar son las habilidades como el pensamiento crítico, el manejo de emociones, exponer sus ideas, son habilidades de la vida que estamos desarrollando, el modelo educativo del Tec está cambiando y lo llamamos Modelo Educativo basado en Retos”.

Ejemplo de esta transformación es la Escuela de Gobierno y Transformación Pública –dirigida por Alejandro Poiré- y la Semana i, en la cual todo el sistema Tec para actividades para que los alumnos se dediquen a resolver retos de la vida real, como crear una empresa y presentarla a un grupo de potenciales inversionistas dentro del Startup Experience, en alianza con Endeavor.

“Es así como contribuimos a formar a ese 2% de alumnos –del país- con capacidades de liderazgo que puedan transformar a una sociedad, pero los procesos de cambio culturales no son metas de un día a otro, ni se miden con pesos y centavos, con actitudes”.

La tierra fértil

La característica que mejor definiría a Salvador Alva es la de transformador, al menos así se desprende leyendo su currícula laboral. Como empresario también entiende las necesidades de los emprendedores para lo cual creó un fondo de inversión, Novo Capital, pero también es sensible a las resistencias.

“Todos somos emprendedores por naturaleza. En México hay muchos buenos emprendedores, porque hay muchos problemas y el emprendedor nace para solucionar un problema”, comenta.

Para el líder del Tec, el emprendedor es como una semilla, que germinará dependiendo de la tierra donde se plante. “En Estados Unidos llegan emprendedores de todo el mundo, los escogen y se los llevan a las mejores universidades, luego estos encuentran tierra fértil para desarrollar sus ideas. Nuestros emprendedores no encuentran todavía esa tierra fértil”.

El emprendedor, abunda, tienen varios obstáculos para emprender. No sólo es el miedo a perder el capital reunido para iniciar el negocio, son las complicaciones para abrir una empresa, tasas de interés onerosas, por lo que se desilusionan y terminan por abandonar su proyecto.

Una forma de aligerar esa carga es simplificar los trámites, o como él dice simplificar la formalidad. “A veces vemos a la informalidad como un problema, pero el emprendedor que se va a la informalidad no es porque quiera, sino porque la formalidad es a veces muy complicada”.

Salvador Alva ve voluntad para apoyar a los emprendedores con iniciativas como simplificar la creación de empresas, la cual está en manos del Senado y que se cocinó en la Escuela de Gobierno del Tec, como declaró Alejandro Poiré, pero también entiende que la transformación hacia un bien mayor, deja víctimas en el camino.

“Todos somos humanos y el cambio nos da miedo… cuando traes un proceso en el que un trámite va a desaparecer le estás diciendo a las personas de esa oficina que su trabajo va a desaparecer, cómo le pides a un ser humano cooperación para desaparecer su oficina, su trabajo, para ellos es su empleo, la fuente de ingresos para su familia”, concluye el entrevistado.

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CRÉDITO: 
Angélica Pineda / El Empresario