Nintendo, ganar con la mejor mano

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La mayoría de las empresas sufren descalabros, incluso aquellas que en un momento de la historia llegaron a posicionarse en la cima de la industria. Estos tropiezos orillan a las corporaciones a transitar por dos senderos diferentes: el de la bancarrota y el olvido, o el de la reinvención, en la que la innovación se convierte en el bote salvavidas.

Nintendo ha logrado transitar con éxito por el segundo camino. La empresa fundada en 1889 en Kioto, como un negocio de naipes,tuvo su primer golpe de timón con el arribo HiroshiYamauchi en 1949, quien a sus 21 años aseguró su liderazgo despidiendo a familiares, gerentes y empleados antiguos. Tras varios intentos fallidos por encontrar nuevos nichos de negocios, abrió un área de investigación y desarrollo, que comenzó a rendir sus frutos. En la década de los ochentas, las creaciones del novel diseñador ShigeruMiyamoto, Donkey Kong y Mario Bros, llevaron a Nintendoa la cima de la industria de los videojuegos.

Sin embargo ¿cómo fue que la empresa más importante de la industria de los videojuegos perdió su corona para años más tarde y bajo el mando de otro líder lograr recuperarla? Daniel Sloan, periodista financiero y tecnológico, relata en “Jugar para Ganar” la travesía de Nintendo para encontrar a mediados de la primera década del segundo milenio su “océano azul” bajo la dirección de SatoruIwata, cuyo estilo de liderazgo contrastaba con las desdeñosas formas de su sucesor.

Yamauchi, quien mostró su olfato para los negocios al cerrar un acuerdo con Disney y apostar por los videojuegos como un entretenimiento para adultos, fue arrogante con sus proveedores y con su competencia, Sony y Microsoft, que poco a poco comenzaron a arrebatarle consumidores.

Ante la fuga de proveedores que se aliaban con la competencia, Yamauchi llegó a declarar en 1999 por ejemplo que quienes disfrutaban con videojuegos de rol como Final Fantasy eran “jugadores deprimidos a los que les gustaba sentarse a solas en un cuarto oscuro y jugar juegos lentos”. El empresario tenía el crédito del éxito anterior de Nintendo, ahora era responsable de los tropiezos que acercaban a la empresa cada vez más al destino fatal de Atari, Coleco y Sega.

HiroshiYamauchi, quien llevaba más de 50 años a la cabeza de Nintendo parecía haber perdido el rumbo, pero aún tenía la claridad para saber hacia dónde se dirigía el mercado. Desde su parecer, el software era más importante que el hardware, en consecuencia su sucesor debía tener experiencia en el diseño de videojuegos y consolas para ampliar la base de clientes.

Haciendo a un lado a su familia, Yamauchi eligió a SatoruIwata, de 32 años, quien había dirigido el área de planeación corporativa de Nintendo apenas dos años atrás. Era además lo opuesto a su mentor: tenía el don de gente, ganándose en potencia la lealtad del personal. Sabía que si imitaba el liderazgo de Yamauchi no tendría oportunidad para triunfar, por lo que convirtió su juventud y candor en atributos de la empresa.

A partir de que asumió el mando, la misión de la compañía japonesa estaría dirigida a innovar, cada producto debía tener ese sello, y bajo este concepto fue que la consola Wii y el portátil Nintendo DS pudieron salir al mercado.

Sony apostó por el hardware y se hizo de la corona de la industria de videojuegos, valuada en 30,000 millones de dólares. Sin dar detalles de lo que vendría y mostrando una seguridad inusual en un joven líder, Iwata dijo que Nintendo discutía sobre lo que se debería hacer para divertir a las personas de formas diferentes. Sony no prestó atención, más aún en 2003, su CEO Hirai anunció el fin de la guerra de las consolas al declarar: “existe un lugar para las demás consolas y ese lugar es el espejo retrovisor”.

Y tenía razón, Nintendo lanzó en noviembre del 2004 el DSportátil en Estados Unidos y un mes más tarde en Japón. La empresa, que duplicó en cuatro años sus ventas e ingresos, volvía a ser la reina de las consolas. Iwata aprendió de los errores del pasado y con el Wii Sports, que apareció en anaqueles el 19 de noviembre de 2006, se lanzó por una nueva generación de “gamers”.

Las cifras positivas llevaron a Iwata al estrellato, pero el joven líder sabía que el éxito no dependía al 100% de la innovación. Tras el retiro obligatorio de Yamauchi, mejoró la compensación de empleados y dio estabilidad a la plantilla laboral. Además tenía un axioma: “mantén tu cabeza sobre tus hombros y averigua dónde terminan tus fortalezas y dónde empieza la suerte”. Ésta acompañaría a Nintendo varios años más.

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CRÉDITO: 
Redacción