El modelo de Google para crear equipos exitosos

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Google es un modelo cuando se trata de potenciar resultados. Tienen la certeza que los mismos se obtienen con las personas. Es por eso que, en forma constante y permanente, invierten en sus colaboradores. Se embarcan en estudios de diversas variables, como ser: ¿cómo transformar la productividad?, ¿cuáles son las características de sus mejores líderes?, ¿cómo construir un equipo perfecto?, y muchas otras.

Durante cinco años, desarrolló un proyecto secreto con foco en sus equipos. Llamó a la investigación, “Aristóteles” en honor a la frase: “el todo es más que la suma de las partes”. Aspiraban a descubrir las características de un equipo perfecto. Con el objetivo de replicarlo en otros equipos. Se conformó un grupo multidisciplinario de profesionales que se embarcaron en un proceso para estudiar y descubrir las diversas variables. Más de 100 equipos fueron los participantes.

Si bien no lo habían probado partían con diversas creencias: que las personas parecidas funcionan mejor juntas, así como que, si los miembros del equipo son amigos, tienen mejores resultados.

Comenzaron la investigación con diversas preguntas como por ejemplo: ¿qué características comparten las personas en equipos eficientes? ¿Tienen intereses comunes? ¿Los rasgos de sus personalidades son similares?

Los equipos participantes eran diferentes: algunos tenían características similares y efectividades diferentes. Algunos tenían jefes de mucho carácter, mientras otros de menos. En unos se hablaba por turnos y en otros hablaban uno encima de los otros. En algunos equipos se festejaban los cumpleaños y compartían comentarios de sus vidas personales y en otros iban directo al grano en cada reunión. Algunos tenían jerarquías definidas y otros con estructuras más planas.

Así que aquello que parecía ser la clave del éxito en un equipo, quedaba invalidado en otro. Con hallazgos tan diversos, los investigadores decidieron centrarse en estudiar las normas compartidas. Esas normas que no estaban escritas en ningún lado y que hacían a la “cultura” de cada equipo. Así es que, finalmente encontraron una respuesta. ¡Era algo inesperado y sorprendente!

Descubrieron que es la seguridad psicológica la clave. Eso que caracteriza un equipo altamente eficiente. Tenían la respuesta y se abría una nueva pregunta: ¿cómo lograr la seguridad psicológica?

Destacaron que hay dos factores que conforman la seguridad psicológica en los equipos. El primero es la inteligencia colectiva -dada por la participación de todos y cada uno de los miembros. De tal forma que cada persona tiene la oportunidad, tanto de hablar como de ser escuchado-. Y el segundo factor es la sensibilidad social alta -es la capacidad de intuir cómo está la otra persona a partir de indicadores como: el tono de voz, la velocidad del habla, las expresiones y las diversas señales no verbales-.

Así es que un grupo que tenga “igualdad en la distribución de turnos en la conversación” y “sensibilidad social por encima del promedio”, tendrá la codiciada “seguridad psicológica”.

La seguridad psicológica se encuentra en un equipo donde:

  • Existe el respeto.
  • Se activan conversaciones personales.
  • Se genera un espacio para compartir emociones.
  • Pueden equivocarse. Sin temor ni a la crítica, ni a represalias.
  • Cada miembro es escuchado con interés.
  • Existe confianza.
  • Cada uno importa como persona.

Los investigadores concluyen que en un equipo exitoso:

  • Los objetivos estén claros.
  • Los roles definidos.
  • Existe una cultura de interdependencia.
  • Hay buena comunicación.
  • Empatía entre los miembros.
  • Propósitos claros.
  • Cada miembro conoce los beneficios que le reporta lo que hace para sí y para el resto.
  • Existe “seguridad psicológica”.

En equipos excelentes donde la seguridad está adquirida, las personas tienen vínculos entre si y esos vínculos son honestos. Tienen desarrollada la escucha activa. Está integrada la vida personal y el trabajo y cada uno se muestra tal como es. Son equipos centrados en los resultados y dedican espacio para expresar sus emociones y pensamientos. Tienen certeza y experiencia que es a través de estas prácticas, que las personas crean, se arriesguen, van más allá y logran desplegar su potencial.

El autor: Karina Pittini es directora de Human Capital Consulting (HCC)

CRÉDITO: 
El Observador / Ripe