María Ariza, la mujer que dirige BIVA

María Ariza, la primera mujer en dirigir una Bolsa de valores en México. Foto EE: Archivo

En el 2018, María Ariza se convirtió en la primera mujer en dirigir una Bolsa de valores en México. No fue una noticia menor, pues su nombramiento marcó un parteaguas en la historia bursátil del país.

Ahora bajo un nuevo paraguas, en la Bolsa Institucional de Valores (Biva), María Ariza recordó con nostalgia momentos complicados, pero también los de gran satisfacción en su trayectoria.

Encontrar el balance entre lo profesional y la vida de familia ha sido, quizá, uno de los principales retos, mencionó.

No obstante, con esa fuerza y liderazgo que caracterizan a la también exdirectora de la Asociación Mexicana de Capital Privado (Amexcap), explicó que durante toda su carrera ha tenido la fortuna de trabajar a lado de hombres respetuosos, que la apoyaron y que fueron sus mentores, lo cual le ayudó a impulsar su carrera.

“Tengo mis historias que no siempre son buenas, pero diría que la balanza es superpositiva en términos de impulso para seguir creciendo”, aseguró.

María Ariza no sólo ha roto paradigmas, también está acostumbrada a navegar en un sector, el financiero, típicamente conducido por hombres. Mostró su liderazgo en la Amexcap, una asociación que fomenta la industria de capital privado y capital de riesgo en México, que representa a más de 130 firmas.

Pero también es una joven empresaria. Es socia fundadora de Facial Design, empresa que desarrolla y comercializa productos para la mujer, así como socia y miembro del Consejo de Grupo Dabvsa, una firma que brinda servicios integrales para adultos mayores.

María Ariza, también es maestra en administración de empresas por la Universidad de Harvard, está convencida de que la preparación es clave para alcanzar la alta dirección.

Dijo que más mujeres deben atreverse a decir que sí y más hombres a abrir oportunidades para ellas.

“Es una combinación de las mujeres preparándonos como se debe y que se tomen esas decisiones en valor de la meritocracia y del valor agregado que traemos a la mesa, y de los hombres, permitiéndonos participar en la terna de esas oportunidades y espacios de trabajo”, destacó.

CRÉDITO: 
Judith Santiago y Claudia Tejeda / El Economista