El liderazgo no consiste en construir máquinas, sino en construir vidas: Raj Sisodia

Tratar a los demás como te gustaría que traten a tus hijos. Foto: Shutterstock

El cofundador del Capitalismo Consciente señala que los líderes deben reconocer el impacto de sus decisiones en la vida de sus trabajadores

Todas las empresas quieren ser exitosas y referentes en su sector, por lo que la mayoría se encarga de crear productos innovadores e indispensables, priorizan la atención a los clientes y utilizan a sus empleados para lograr sus objetivos, sin prestar mayor atención a la verdadera alma del negocio: los empleados.

“La organización debe reconocer a la gente como lo más importante, y los líderes deben reconocer el profundo impacto de sus decisiones sobre las vidas de aquellos a quienes tienen el privilegio de liderar”, exponen Bob Chapman y Raj Sisodia, en su libro “Todo el mundo es importante”.

En los últimos años el liderazgo se ha transformando, pasando de un modelo rígido con un jefe que indicaba lo que se debía hace, a uno más flexible que permite a las personas expresarse libremente y ser tratado con mayor respeto.

A partir de la pandemia del Covid-19, que comenzó hace un año, este concepto ha evolucionado más, ya que los líderes ha reflexionado sobre la necesidad de ser más humano y mejorar el trato que se da a los empleados.

“Trata a los demás como te gustaría que te trataran” es un dicho muy popular para tener mayor empatía con las personas, pero como parte de la evolución del liderazgo, Chapman considera que este dicho debe cambiar tratar a los demás “como te gustaría que traten a tus hijos”.

Indican que las empresas no se cansan de repetir que las personas son el activo más importante, pero en la mayoría de los casos, significa que se centran en las personas para poder producir más, no por un deseo legítimo de cuidado y bienestar.

Predica con el ejemplo

El primer paso para un mejor trato es predicar con el ejemplo, ya que permite a las personas de la organización sentir la coherencia entre la misión, los valores de la empresa y los comportamientos de sus líderes.

Asimismo, se debe generar confianza con la que los empleados puedan, no solo acercar su hombro y sentirse parte de la organización, sino que puedan integrar su corazón y su mente. La confianza es la base del liderazgo, si confías en las personas, ellas te devolverán esa confianza.

“Estamos convencidos, y la experiencia nos ha dado la razón, de que si cuidas a tus empleados ellos se encargarán de cuidar a la organización. Si les dejas bien claro que son importantes para ti, ellos te responderán con la misma moneda”, afirman.

Los principios rectores

Para los autores, el éxito de los líderes de la organización se mide por la forma en que influyen en la vida de las personas, por lo que es primordial que el liderazgo se convierta en un modelo de visión clara y conveniente, y esencialmente que promueva el crecimiento personal.

En este sentido, tras evaluar el sentir de los colaboradores y el papel de los líderes en la actualidad, Champan y Sisodia determinaron cuáles son los principios rectores del liderazgo, que deben ser la base de todas las decisiones que se tomen en el futuro.

Para comenzar, los líderes deben generar confianza y hacer sentir seguras a las personas. Posteriormente, deben sacar a relucir y celebrar lo que tiene cada individuo; promover que cada persona tenga un papel significativo en la operación; que las personas se sientan orgullosas; estimular a todos los integrantes de los equipos; y permitir que todos tengan éxito.

“Los líderes deben ser visionarios, instructores, tutores, profesores y alumnos. Trata a la gente maravillosamente y págales como se merecen. Estamos comprometidos con el crecimiento personal de nuestros empleados”, manifiestan.

Construir vidas, no máquinas

El proceso de transformación de la organización y los líderes no es sencillo, ni de un día para otro, requiere de un proceso de transformación mental. En la mayoría de los casos, se vuelve imposible por la resistencia de los miembros y/o directivos, quienes durante años trabajaron bajo viejos esquemas de liderazgo.

De acuerdo con datos del estudio “Nivel de progreso de las Empresas Familiares para lograr su continuidad y armonía”, del Ipade Business School, 73% de las empresas familiares en México están conformadas por la primera generación y 20% por la segunda, mientras que 32% de los líderes tiene más de 60 años. En este sentido, los lideres más jóvenes han demostrado mayor facilidad tienen de transformar su pensamiento y promover el liderazgo más humano.

“Nuestro negocio no consiste en construir máquinas, sino en construir vidas. Cuando me retire, me sentiré orgulloso de las vidas en las que he influido, no de las máquinas que he construido”, citan los autores.

CRÉDITO: 
Elizabeth López Argueta / El Empresario