Líder enojado y estresado evita que la empresa y el personal crezcan

La inteligencia emocional tiene que ver con cómo te manejas a ti mismo y la relación con los demás. Foto: Shutterstock

El mal manejo de las emociones influye en el aumento de rotación y disminución de compromiso

La mala gestión de las emociones repercute en el negocio, los colaboradores y clientes, pues cuando el líder tiene mal carácter, vive estresado, con ansiedad y es demasiado duro en la retroalimentación, le es difícil dirigir la compañía, incluso puede provocar que la empresa cierre.

Según una investigación del psicólogo Daniel Goleman, la inteligencia emocional es más importante para el éxito que el coeficiente intelectual, debido a que el primero representa 85% y el segundo solo 15% del triunfo.

La inteligencia emocional tiene que ver con cómo te manejas a ti mismo y la relación con los demás. Por ejemplo, si un líder es explosivo con los clientes y piensa que pierde el tiempo porque no realizará alguna compra, el cliente nunca volverá a la tienda y se generará una mala reputación.

Lo mismo pasa con los colaboradores: cuando se tiene mala comunicación o se ponen etiquetas, la rotación aumenta y el compromiso disminuye.

Lisseth Mondragón fundadora de Mujer Asertiva detalla que la forma de comunicar es importante, pues al imponer ordenes pueden no ser acatadas. Relata que trabajó con una empresa de mecánicos, donde se les pedía hacer su trabajo lo más limpio posible, pero los mecánicos creían que si no se ensuciaban no era productivo.

“Muchas veces nos enganchamos y empezamos a tener desgaste con las personas, eso hace que se desmotiven y que se genere más fricción”.

Esta situación provocó que tanto líderes como trabajadores tuvieran roces, la solución fue trabajar con la inteligencia emocional y ayudarlos a cambiar la creencia de que el trabajo sucio es consecuencia de eficiencia.

“Ser un líder emocionalmente inteligente incluye poder manejar esas emociones en el momento. También significa poder responder de manera productiva, en lugar de perder el control o apagarse por completo”, destaca Cecelia Zaris, consultara de Development Dimensions International (DDI).

Conoce tus emociones

Tal vez has escuchado que la gente no deja la organización, deja a los líderes y para que eso no te pase, Lisseth recomienda que el líder reconozca sus propias emociones; que sepa cómo reacciona cuando está enojado, triste, motivado o feliz y cómo eso afecta las decisiones que toma.

El autoconocimiento de las emociones determinará la calidad de las decisiones, si se está enojado las decisiones pueden ser de arranque o si se está muy feliz es posible que se comprometan a algo que no está al alcance.

La segunda recomendación es ayudar a los colaboradores a que aprendan a conocer sus emociones. Existen casos en que los empleados están tristes o estresados y eso hace que pierdan un puesto o la oportunidad de un proyecto.

De acuerdo con DDI, deben aprender a desarrollar la autoconciencia, el autocontrol emocional, la adaptabilidad y la empatía. “Las emociones del éxito son de felicidad, alegría, de satisfacción y orgullo (…) si estás triste, difícilmente vas a alcanzar los niveles de éxito que estás buscando”.

CRÉDITO: 
Elizabeth Meza Rodríguez / El Empresario