Lecciones de mujeres líderes en áreas dominadas por hombres

En México, menos de 20% de las empresas tiene una accionista mujer. Foto: Shutterstock

Hay que tener autoconfianza, vencer diferentes retos y no cambiar la personalidad solo por pertenecer

Las mujeres líderes han crecido pero la cifra aún es baja. Para Laura Pérez Grovas, directora de operaciones en L’Oréal México,todas las mujeres somos líderes, solo hay que saber aprovechar las fortalezas que tenemos y sacar su máximo valor”, expuso en entrevista con El Economista.

En México, menos de 20% de las empresas tiene una accionista mujer y solo 5% es encabezada por ellas, revela Vestiga consultores. El problema es la baja presencia de mujeres en sectores considerados “masculinos”.

En experiencia de Laura, esto comienza en la escuela. Cuando estudiaba ingeniería industrial las mujeres eran menos del 30 por ciento. “Aunque ahora hay más presencia, aún somos minoría, sigue muy estigmatizado”.

En esto coincide Hanne Casasola, quien recientemente fue nombrada directora financiera en Siemens y considera que, primero, hay que romper con los estigmas de las profesiones, alentando a las niñas a estudiar carreras diferentes como ciencia, tecnología, ingenierías y finanzas.

“La sociedad se ha inclinado por adoptar roles y esto se debe terminar”.

Por qué faltan líderes mujeres

Las razones son diversas, por ejemplo la maternidad dejó huella en Begoña Aristy, quien al momento de ser entrevistada se desempeñaba como vicepresidenta y directora general de C&C Business Unit Gamesa-Sonric’s de PepsiCo, que si bien ella no es mamá, como líder sabe que su papel es crear entornos flexibles.

Al embarazarse, pueden ocurrir dos situaciones: pausar su carrera y volver con cierta desventaja o ya no reincorporarse. Por ello, se requiere un sistema nacional de cuidado que se extienda a los hombres, afirmó Arturo Herrera Gutiérrez, secretario de Hacienda y Crédito Público.

Países con este sistema como Dinamarca, que en 2014 tenía una participación femenina de 53%, creció a 55% en 2019. Lo mismo ocurrió en Reino Unido pasando de 53% a 56 por ciento.

En el caso de Hanne que es madre, ha sabido equilibrar el trabajo con la familia, principalmente por los apoyos que su organización le brinda.

Pero la maternidad no es el único reto para crecer, incluso se juzga la apariencia, como afirma Laura.

“No importa qué cualidad física sea, todo se va a juzgar. Si eres mayor se asume que eres líder por no estar casada, igual si eres joven se asumen cosas. Solo por ser mujer van a juzgarte, no todos, pero sí se da en foros donde hay pocas mujeres. Llegas y no te voltean a ver y esto te obliga a cambiar tu forma de ser”.

Es indispensable conservar la esencia personal, tener confianza y empoderamiento, tal como lo vivió Aristy, quien comenzó en un entorno rodeado de hombres, pero por su talento fue apoyada y se convirtió en la primera mujer en dirigir una unidad de negocio para la compañía. Días después de la charla, fue ascendida a General Manager de la unidad de negocio de Gamesa Quaker, puesto con mayor relevancia y responsabilidad.

Sin embargo, en el camino se ha enfrentado a diversos retos; hace nueve años su salud se deterioró, pero por las políticas de su empresa y el apoyo brindado, no solo se sintió acompañada, sino que su carrera no se afectó.​

“Lo más difícil e importante es estar con las personas correctas y en los lugares adecuados”.

Todo comienza por una misma

Las líderes coinciden que el primer paso para ser líderes empieza en una misma al eliminar las inseguridades, atreverse a más y saber elegir los lugares de trabajo. Muchas mujeres no están en estas posiciones por falta de confianza, a pesar de que tienen las habilidades necesarias.

Tampoco hay que descuidar el aspecto personal con la salud tanto física como emocional, ni dejar de ser una misma solo para encajar en el sector.

Del lado de quienes ya están en posiciones de liderazgo, hay que fomentar las redes de mentoría y políticas de impulso al talento, así como ser un modelo a seguir, como ellas han tenido tanto de mujeres como de hombres, y que hoy son ante sus equipos de colaboradoras.

“Hay que liderar inspirando empatía”, afirma Aristy.

CRÉDITO: 
Elizabeth López Argueta / El Empresario