Home office afecta más a mujeres que a hombres

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Cerca de 65% tiene más responsabilidades de cuidado y deberes de la casa que antes de la pandemia

El home office es una de las modalidades más populares que ofrece diferentes ventajas, y que desde el inicio de la pandemia, ha sido salvavidas pero, ¿realmente es efectivo para hombres y mujeres? La realidad es que no.

Si bien trabajar vía remota es muy valorado, para las mujeres representa un mayor reto que incluso puede afectar su salud física y emocional, frenar sus posibilidades de crecimiento profesional y desequilibrar su vida personal y laboral, así lo revela el estudio “Comprendiendo el impacto de la pandemia en las mujeres que trabajan”, elaborado por Deloitte.

Después de entrevistar a 400 mujeres en nueve países para conocer cómo viven la pandemia y el home office, se encontró que 82% ve su vida afectada por la situación y a 70% le preocupa que su crecimiento profesional pueda verse limitado.

“Los resultados son preocupantes. Para muchas mujeres trabajadoras, la pandemia está alterando su equilibrio entre trabajo y vida, afecta su salud física y mental, y algunas incluso están cuestionando sus perspectivas profesionales actuales y a largo plazo”, revela el informe.

Para Mía Perdomo, CEO de Aequales, organización que promueve el empoderamiento laboral de las mujeres a través de consultoría, esto se debe a que además de trabajar, son las encargadas de las tareas del hogar, cocinar y cuidar a familiares e hijos, que en estos momentos están tomando clases en línea, lo que aumenta sus responsabilidades y por consiguiente el estrés y cansancio.

En entrevista con El Economista, Perdomo indicó que esta carga extra se da, principalmente, por aspectos culturales al considerar que las mujeres deben ser responsables del hogar y la familia que incluso, en algunos casos, las obliga a renunciar a sus carreras cuando se embarazan o poco tiempo después de convertirse en mamás, lo que es más fuerte en México.

“La salud mental de las mujeres está en riesgo. Estoy segura que en un año veremos reportes de instituciones como la OMS que revelen los efectos que tiene la pandemia en su salud mental, en términos de agotamiento, ansiedad y depresión, porque tienen mucha más carga de trabajo física y emocional, y cargan con las preocupaciones emocionales de todos, por lo que se desatienden a ellas mismas, todo porque se les ha enseñado que su tarea es cuidar primero a los demás”.

Muestra de ello es que 65% de las mujeres tiene más responsabilidades de cuidado y deberes de casa que antes de la pandemia y 58% de las que tienen hijos, han sumado tareas de cuidado de los mismos, de las cuales 53% son de escuela en casa. A esto, se suma que una de cada tres asegura que las cargas de trabajo han aumentado, indica Deloitte.

Pausa de crecimiento laboral

Compaginar las labores del hogar y del trabajo no ha sido sencillo estos meses, lo que ha provocado que 10% de las mujeres piense en pausar o renunciar a su carrera.

Asimismo, consideran que no crecerán en su trabajo o no tendrán buenos resultados, por lo que 29% siente que siempre debe estar disponible, sin importar la hora. El temor es que las tareas se den a otras personas, sean delegadas o despedidas.

Perdomo mencionó que en un entorno normal, es decir, sin pandemia, las mujeres que tienen la posibilidad de trabajar vía remota organizando sus horarios, tienen 49% más ascensos, mientras que quienes no sólo crecen 30% porque no pueden cumplir con todas sus responsabilidades.

El problema desde el inicio de la pandemia es que las empresas que no ofrecían esta modalidad no han sabido cómo ejecutarla sin que afecte más a unos que otros y han aumentado las cargas de trabajo.

Otro conflicto que se percibe es que con el home office, crecer puede ser más complicado por falta de interacción física.

“La mujeres pueden crecer en trabajo remoto porque se organizan mejor; sin embargo, hay algo real, las mujeres somos malas para hacer networking y si en persona cuesta aprender a vendernos, contar nuestros logros, hablar con los CEOs, en vía virtual es más difícil. En las reuniones es más fácil que las interrumpan e ignoren. Hay que mantener el trabajo remoto pero mantener la visibilidad de las mujeres”, precisó Perdomo.

Por ello, las empresas deben crear una adecuada política de igualdad e inclusión, con empatía y buenas actitudes.

Perdomo indica que lo primero a trabajar es acercarse a las colaboradoras y preguntar su estado, ¿cómo están?, ¿qué necesitan?, ¿qué conflictos tienen con balancear sus actividades? Esto permitirá crear una adecuada estrategia de trabajo acorde a las necesidades de todos. También se pueden implementar sponsorships a distancia.

En el caso de los padres, también hay que favorecer las políticas de flexibilidad en torno a los hijos, aumentar licencias de paternidad y concientizar y ofrecer opciones para tener corresponsabilidades en el hogar.

CRÉDITO: 
Elizabeth López Argueta / El Empresario