¿Has mentido para faltar al trabajo?, estas son las 7 mentiras más comunes

Estoy enfermo es una de las mentiras más usadas. Foto: Shutterstock

“Me enfermé”, “tuve una emergencia familiar”, “mi coche se descompuso”, “tengo una enfermedad contagiosa”, estas son algunas de las mentiras más comunes que utilizan los empleados para no ir a trabajar. La creatividad no tiene límites si se trata de inventar una excusa para no asistir a la oficina.

De acuerdo con un análisis de Zety sobre las excusas más habituales para no asistir al trabajo, sólo 1 de cada 10 colaboradores ha sido descubierto por su jefe cuando ha mentido. Además, el remordimiento no es algo común pues sólo 27% de las personas se arrepiente de haber puesto un pretexto para tener un día libre.

Entre las mentiras más usadas por los trabajadores, los temas relacionados a la “salud” son los que más predominan. Quizá, ésta es la razón por la cual muchos no han sido “cachados” en sus pretextos.

Las 7 mentiras más frecuentes son:

  1. Estoy enfermo
  2. Tuve una emergencia familiar
  3. Tengo problemas personales
  4. Tengo una cita con el doctor o el dentista
  5. Mi choche se descompuso
  6. Tengo una enfermedad contagiosa
  7. Mis hijos están enfermos

Además de estas excusas, los trabajadores también han llegado a usar pretextos como mascotas enfermas (a pesar de no tenerlas), problemas con la electricidad, visitas familiares, llaves o carteras perdidas, quedarse encerrado en casa, entre otras.

Por generación, los trabajadores mayores tienen más éxito mintiendo que los jóvenes, según la encuesta de Zety.

Tema sensible, clave del éxito

“Ya sea sobre nuestra salud, la de nuestros hijos, parejas, mascotas… los problemas de salud son de las invenciones más comunes (y exitosas) a la hora de evitar nuestras responsabilidades”, explica Tobías Brandan, asesor profesional de Zety.

En ese sentido, la salud de los trabajadores y de sus familiares es un tema tan delicado que hace que los jefes y patrones duden que alguien se atreva a mentir sobre esta condición, por ello es que los pretextos vinculados a las enfermedades o atención médica tienen tanto éxito.

En el contexto actual, agrega el especialista, la pandemia ha sido un escenario ideal para que estos pretextos se usen con más frecuencia.

Paradójicamente, mientras la salud es un pretexto recurrente, cuando la enfermedad es real, los trabajadores sí asisten a la oficina. El 91% ha ido enfermo al trabajo, la misma proporción de colaboradores que ha tenido éxito cuando miente.

“En pocas palabras: Evito el trabajo cuando estoy bien, voy a trabajar cuando estoy enfermo. Todo en orden”, expone Tobías Brandan.

En un análisis anterior, Zety identificó que la mitad de la fuerza de trabajo reconoce que con frecuencia los compañeros asisten enfermos. El 87% califica esta situación como algo muy molesto.

¿Sólo por un día libre?

“Mucha presión en la oficina”, “sabía que mi jefe iba a estar de mal humor”, “necesitaba un día para recuperarme de todo el estrés”, estas son algunas respuestas que dieron los trabajadores entre las razones para excusarse de ir al trabajo e inventar una mentira.

El ambiente de trabajo y la poca conciliación entre la vida familiar y personal son dos motivos que llevan a las personas a poner un pretexto para no ir al trabajo. Por ello, cuando un empleado miente para evadir un día laboral, es importante preguntarse el ¿Por qué?

Las excusas pueden tener un fondo como: un trabajador que necesita más tiempo para su vida personal. “A mi hija le estaban saliendo los dientes y tenía que estar con ella. Mi manager no es padre y no podría entenderlo, así que exageré para poder irme antes”, es una da las respuestas de los trabajadores encuestados.

De los trabajadores que pusieron un pretexto y no los atraparon en la mentira, concluye el estudio de Zety, el 59% no volvería a usar una excusa para no ir al trabajo, con una vez fue más que suficiente. Esta tendencia se acentúa entre más edad tiene el empleado. Es decir, entre más grande es la persona, menos ganas tiene de meterse en problemas y arriesgar su empleo por una mentira.

CRÉDITO: 
Gerardo Hernández