La gente creativa es menos ética

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La gente creativa es más propensa la deshonestidad, asegura una serie de estudios de la Universidad de Syracuse, según los cuales al sentirse con un estatus mayor, estas personas se sienten con derecho de saltarse normas éticas y, lo más preocupante, es que estarían dispuestos a robar y mentir como resultado de esa conducta.

En un artículo publicado en la Harvard Business Review, Lynne C. Vincent y Maryam Kouchaki, quienes dirigieron los estudios, consideran que los jefes alientan esas conductas cuando confieren a las personas creativas normas diferentes al resto de los empleados de la organización.

Citan el caso de dos programadores de Apple, cuyo proyecto de una calculadora gráfica fue cancelado en 1983; sin embargo siguieron trabajando en éste con equipos de la empresa durante meses. Cuando sus tarjetas de acceso fueron confiscadas, sus compañeros los colaban por las puertas laterales de la compañía. Steve Jobs, por otra parte, acostumbraba estacionar su Mercedes en el lugar reservado para discapacitados, y conducir sin placa.

“Ser creativo tiene un lado oscuro y puede ser costoso para las empresas si no lo controlan. Las investigaciones han demostrado que, si bien las personas creativas son expertas en dar nuevas ideas, también son más propensos a involucrarse en comportamientos moralmente cuestionables”, indican los expertos.

En uno de los estudios en el que participaron 131 personas, los investigadores asignaron al azar una de cuatro condiciones. A un grupo le pidieron recordar tres momentos en los que resolvieron un problema de forma creativa de manera que los haya llevado a verse a sí mismos como gente creativa; un segundo grupo tenía que recordar como resolvieron un problema de forma lógica. Luego, la mitad de cada grupo debía escribir las razones por las que sentía que merecía más en la vida que otros, mientras que el resto escribió por qué no necesariamente merecerían más que los demás.

Posteriormente, los participantes tuvieron cinco minutos para resolver unos problemas de matemáticas. Sin ser supervisados, revisaron entre ellos mismos supervisión las respuestas y se calificaron a sí mismos con base al número de respuestas correctas. Ellos desconocían que los investigadores podían saber cuántos problemas habían resuelto en realidad en contraste con los que dijeron que resolvieron.

El resultado fue que las personas con identidades creativas mintieron sobre la cantidad de problemas que resolvieron y robaron seis veces más dinero que aquellos que se consideraban sin derecho a merecer más.

“Los resultados sugieren que el simple hecho de ser creativo no es el problema, sino el derecho de pensar que eres creativo es el que conduce a la falta de honradez”.


Otro estudio, en el que encuestó a 83 parejas conformadas por empleados y sus jefes, se encontró que los colaboradores que declararon tener fuertes identidades creativas eran raros en sus equipos, y eran más propensos a ser calificados por sus jefes como empleados sin ética, o bien que no tenían fuertes identidades creativas o que ésta era común. Esto sugiere que cuando las personas piensan que están en compañía de otros pensadores creativos, no se sienten con derecho a normas o beneficios diferentes.

La conexión entre creatividad y deshonestidad es preocupante. “Una organización típica pierde cerca de 5% de sus ingresos por fraude al año, lo que resulta en una pérdida global de 2,900 millones de dólares… las empresas que alienta a su empleados a verse a sí mismos como los únicos creativos aumentan involuntariamente esa fracción”, recuerdan los académicos.

La clave, indican, para evitar el derecho y el comportamiento poco ético es asegurar que más empleados se vean a sí mismos como creativos.

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CRÉDITO: 
Redacción / El Empresario