Empleados temen volver a las oficinas por perder flexibilidad ganada en pandemia

Los Millennials son los que menos quieren regresar. Foto: Especial

Así como la pandemia ha dejado un panorama gris, también ha permitido valorar las condiciones de vida que se tenían, por ejemplo, en el trabajo que era obligatorio estar en una oficina cumpliendo un horario, con pocas posibilidades de flexibilidad.

Ahora, la percepción de esto es diferente y al menos 80% de los empleados, (de los cuales 48% trabajan tiempo completo y 40% medio tiempo), esperan que en la era postcovid pueda tenerse un mejor equilibrio entre el trabajo y familia, revela el estudio El futuro de los trabajadores, construido por los propios empleados: hacer que la nueva normalidad sea mejor para todos, elaborado por ManpowerGroup.

“En estos tiempos impredecibles, una cosa es cierta: esta crisis debería ser un catalizador para un nuevo futuro del trabajo, más flexible, más diverso y más orientado al bienestar de lo que jamás podríamos haber imaginado. Aprovechemos esta oportunidad para volver al futuro del trabajo y crear más oportunidades para muchos y no sólo para unos cuantos”, indica ManpowerGroup en el estudio.

El informe indica que después de los temas relacionados con la salud, lo que más les preocupa a los empleados es volver a la forma de trabajo que tenían antes de la pandemia, ya que perderían la flexibilidad que han ganado durante estos meses.

Asimismo, 43% considera que la pandemia permitirá romper con los viejos horarios, de 9:00 a 18:00 horas, además de que una gran mayoría prefiere ir a trabajar, si es necesario, dos o tres días.

En este sentido, la generación Z es la que se muestra más positiva a volver a las oficinas, quiere más espacio, está dispuesto a ponerse al día con sus colegas, está más abierto a aprender y establecer más contactos para ascender. Algo similar ocurre con la generación de los Boomers y X, quienes desean volver a sus instalaciones laborales porque prefieren colaborar en persona y concentrarse mejor.

En cambio, la generación Millennial es la menos positiva de esta idea, sobre todo aquellos que son padres. Su preocupación radica en que pueden perder la flexibilidad que han ganado y quieren asegurarse que los empleados enfermos se queden en casa. Esto ocurre más en quienes ya tienen hijos.

Este tipo de preocupaciones ha provocado que en México, España y Estados Unidos, los empleados estén menos animados por volver al trabajo. Incluso en Reino Unido y Estados Unidos, donde la situación se ha politizado y fracturado, la gente está más reacia a regresar. Italia es otro país donde a pesar de tener más confianza, no desean perder su nueva autonomía y libertad.

Mujeres en desventaja

Al analizar los resultados del estudio, se encontró que las mujeres se verán más afectadas económicamente y socialmente a largo plazo, mientras que los hombres sufrirán más complicaciones de salud.

Del lado de las mujeres, ellas están más preocupadas por volver al trabajo y tienen mayor probabilidad de tener una licencia sin sueldo, a diferencia de los hombres que se sienten más aliviados y confiados de volver.

“Es más probable que ello deseen estar en la oficina para obtener visibilidad y promoción”.

La razón por la afectación de la economía de las mujeres se debe, en gran parte, a que ellas se ubican en los sectores más afectados por la pandemia. Por ejemplo, 59% de la fuerza laboral del sector de servicios y alimentación es ocupado por mujeres, al igual que 54% de servicios de administración y negocios, y 63% de arte / entretenimiento: funciones administrativas.

Otro reto al que se enfrentan es el home office, que en palabras de Tomas Chamorro-Premuzic, ManpowerGroup Chief Talent Scientist, podría ser un acelerador de la desigualdad subyacente.

“Es tentador pensar que las opciones de trabajo flexible serán un gran ecualizador universal para las mujeres. No siempre. Es más probable que los hombres quieran usar la oficina para establecer contactos, las mujeres para colaborar y hacer el trabajo. Trabajar desde casa podría acelerar la desigualdad subyacente al reducir aún más las oportunidades de establecer contactos cara a cara”.

De igual manera, se corre el riesgo de sufrir una nueva forma de “presentismo”, ya que en la mayoría de los casos, algunas personas compartirán el espacio físico, mientras que otras trabajarán de forma remota. ¿Qué sucede cuando algunos miembros del equipo están en la oficina o viajan por trabajo, mientras que otros están de home office?

Por ello, el especialista recomienda que medir el rendimiento y productividad, así como observar los efectos del trabajo remoto por nivel. ¿Proporcionas los mismos beneficios profesionales a los puestos de recién ingreso, a mitad de carrera y ejecutivos?

“Adopta medidas activas para desafiar cualquier supuesto sobre los roles normativos de género de las madres y los padres, de modo que esas normas no regulen la forma en que los gerentes y colegas perciben el trabajo remoto de hombres y mujeres y lo que esperan de ellos. Y, lo más importante, aprende a evaluar los resultados, recompensando a las personas por lo que realmente contribuyen, en lugar de por el espectáculo que presentan“, finalizó.

CRÉDITO: 
Elizabeth López Argueta / El Empresario