Dime con quién anda tu empresa y te diré si puede sufrir contagio reputacional

Tu empresa puede andar en malos pasos y no saberlo. Foto: Especial

La reputación de tu empresa es lo más valioso para mantenerse vigente, si hay un escándalo o acusaciones de malas prácticas, los clientes se irán al igual que socios y en poco tiempo puede morir, por lo que es importante mantener una adecuada imagen; sin embargo, a veces se puede sufrir una mala reputación a pesar de mantener una buena imagen debido a que se “contagian”.

En palabras de Arturo del Castillo, director ejecutivo asociado de Kroll México, división de Duff & Phelps, el contagio reputacional es más frecuente de lo que se cree y ocurre cuando las empresas se involucran con otras que tienen mala fama y “sin deberla ni temerla” terminan sufriendo las consecuencias.

“En un mundo donde las organizaciones están íntimamente relacionadas en las diferentes cadenas, es muy probable que en algún momento tengan, sin quererlo, contacto con alguna organización con mala reputación o que no tiene buenas políticas que aseguren que trabajan correctamente”, explicó en entrevista con El Economista.

Detalló que si las organizaciones no tienen cuidado al momento de relacionarse con otras o no investigan lo suficiente, ya sean proveedores, clientes o socios, pueden correr el peligro de tener negocios que en lugar de beneficiarios los perjudiquen e incluso pueda poner a la empresa en estado crítico.

Por ejemplo, uno de los problemas más frecuentes en los que se pueden relacionar es el lavado de dinero en donde la empresa contagiada puede ser sometida a investigación legal para valorar su participación en el delito aunque no hallan sido directamente participantes.

En 2001, la compañía energética Enron protagonizó uno de los mayores fraudes financieros más grandes de la historia, pues a pesar de que reportaba en 63,000 millones de dólares en activos y una supuesta facturación de 100,000 millones de dólares anuales, se declaró en quiebra, debido a que los pasivos se convirtieron en activos, los créditos se presentaron como ingresos y los beneficios se inflaron.

Dicha situación acabó con la empresa pero también con organizaciones asociadas como el despacho Arthur Andersen, una de las cinco sociedades de auditoría y contabilidad más grandes del mundo con 100 años de vida, a la que al parecer, se le ocultó información sobre las malas prácticas de Enron. Al ser descubierto el fraude, la auditoría fue llevada a la justicia y poco tiempo después despareció.

Pero el lavado de dinero no es la única enfermedad que pueden sufrir las empresas, también están los escándalos sexuales, violencia, trato a los colaboradores y clientes, problemas de contaminación, veracidad de información, entre otros.

Covid-19 aumenta riesgo de contagio

En cualquier momento una empresa, sobre todo las pequeñas y medianas pueden sufrir un contagio reputacional, algo que ha ocurrido desde el inicio de la pandemia.

“La pandemia ha aumentado los casos de reputación, potencia la posibilidad de contagios porque la comunicación cambió y las relaciones son diferentes”, mencionó del Castillo.

Ejemplo de ello son las empresas que no han tenido buenas prácticas con sus empleados, han violado las normas sanitarias o el trato con los clientes no ha sido el mejor. Si alguna sufre severas consecuencias, las empresas que se relacionan con ella también pueden sufrir.

Cómo prevenir y tratar contagios

Las organizaciones deben entender que hoy la reputación tiene un peso significativo en cómo operan y siguen adelante, y para evitar enfermar, hay que diseñar una estrategia de acción.

Arturo del Castillo indica que lo principal es modificar las políticas y códigos de ética para negociar sanamente en un mundo virtual. Asimismo, se debe investigar todo lo posible sobre las organizaciones con las que se tiene mayor contacto.

De igual manera asegurarse que los proveedores cumplan con códigos de ética y una adecuada situación legal.

En caso de que se revele que alguna empresa con la que se trabaja tiene mala reputación, del Castillo recomienda lo siguiente:

  1. Tener prudencia para establecer hasta qué punto se tiene la relación
  2. Analizar hasta qué punto se puede dar un contagio, si la relación interviene en el problema que enfrenta la otra empresa. Lo más recomendable es buscar asesoría legal
  3. Manejar una adecuada comunicación por parte de la organización en todos sus canales, sobre todo en redes sociales que se ha convertido en el principal canal de difusión y contacto
CRÉDITO: 
Elizabeth López Argueta / El Empresario