Desmotivación laboral, la enfermedad que no se detiene

Los índices de burnout han crecido en la pandemia. Foto: Especial

Desde las 9:00 horas, Graciela se dedica a revisar mails, hacer cotizaciones, cuentas, planear, enviar reportes, solicitudes, revisar información, compartir estadísticas, entre otras cosas, pues trabaja en el área de costos de una empresa. A las 15:00 horas descansa para comer y a las 18:00 horas termina sus actividades.

Así es su jornada de lunes a viernes, lo que con el paso del tiempo la ha ido desgastando, robando ese gusto que tenía por el trabajo y que lentamente le fue robando su motivación por lo que hace. Hoy se siente atrapada en un empleo que ya no tolera, se deprime y estresa por la imposibilidad de renunciar en este momento, pues requiere el dinero.

Como Graciela, millones de trabajadores en el mundo, pero especialmente en México sienten esa desmotivación, falta de gusto por lo que hacen y tienen el deseo de salir huyendo. Si bien, muchos han encontrado rápidamente otras oportunidades, otros se frenan por no tener algo seguro para renunciar a su actual puesto, sobre todo desde que comenzó la pandemia del Covid-19.

Hasta el pasado mes de julio, un 48% de los empleados sentían falta de desmotivación en sus puestos, mientras que otro 38% sentía un agotamiento total, lo que se ha generado por el trabajo en casa en donde en muchos casos, las cargas de trabajo aumentaron de manera significativa, y un 11% no tenía creatividad para sus funciones, revelan datos de OCCMundial.

Síndrome de burnout, un detonador

Sim embargo, este problema no data del último año, desde antes ya se veían “síntomas” en muchos de los mexicanos, comenzado por el síndrome de burnout, que en 2019 fue reconocido por la Organización Mundial de la Salud como una patología derivada del agotamiento mental, emocional y físico causado por el trabajo. Dicha clasificación entrará en vigor el siguiente año.

En 2019, el Instituto Mexicano del Seguro Social reportaba que un 75% de los mexicanos padecía fatiga por estrés laboral, lo que colocaba a México como uno de los países con mayores casos, superando a economías como China y Estados Unidos, donde se sabe que la cultura laboral suele ser muy estresante. Durante este tiempo de pandemia, se estima que los índices se han incrementado; sin embargo, aún no hay cifras concretas.

Esto derivó en la implementación de la NOM 035, que busca atender los factores de riesgo psicosocial en el trabajo, para identificarlos, prevenirlos o en su caso, revertirlos.

Las mujeres, son la más propensas de padecerlo, pues 54% admite sentirse exhausta a diferencia de 41% de los hombres, mientras que en alta dirección, 39% tiene síntomas de agotamiento exceso comparado con 29% de los hombres, de acuerdo con un estudio de Mckinsey. Las principales razones de esta diferencia radican en las obligaciones que las mujeres tienen en casa, donde además de trabajar, cuidan de los hijos, familiares, se encargan de los quehaceres, entre otras labores.

Graciela admite que el estrés de que le pidan cosas inmediatas, estar siempre atenta al teléfono para las indicaciones de su jefe que en ocasiones son en horas fuera del horario laboral, invertir largas horas trabajando sin tener nada de tiempo para ella misma, ha mermado en su motivación laboral, aunque esta no es la única causa, solo es una consecuencia de mala gestión de trabajo remoto y de no tener una adecuada cultura laboral en su empresa.

La enfermedad silenciosa

Si bien el trabajar largas horas y en constante presión desmotivan a cualquiera, hay otros factores que matan la pasión o gusto que se tiene por una profesión.

Las razones pueden ir desde falta de apreciación por la persona, verla como una herramienta y no un ser humano; no dar incentivos emocionales y materiales; bajos sueldos; falta de crecimiento y oportunidades en la organización; no contar con prestaciones de seguridad social adecuadas; malas condiciones, entre otras.

Una de las más peligrosas es la falta de visión por lo que se hace, es decir, cuando la persona ya no sabe para qué hace su labor, no le ve el sentido, sabe que no vale la pena y que encima de ello, ni siquiera se le recompensa de forma adecuada. En este caso está Graciela, su misión se ha perdido y lo que la mata más es que no puede renunciar sin tener algo en otro lado, ya que tiene una familia que mantener.

La pandemia mató muchas oportunidades de empleo en México, en promedio, más de 1 millón de personas perdieron sus plazas, por lo que ahora la búsqueda se ha convertido en una mayor competencia, porque aunque muchas empresas ya empezaron a reactivar sus contrataciones, la demanda supera la oferta, además que en muchas vacantes los sueldos que se ofrecen son escasos.

Graciela espera que su racha termine en poco tiempo y empiece a laborar en una nueva área, porque de los costos no quiere saber nada más. La búsqueda sigue al igual que para millones de mexicanos que viven con la esperanza de que esa entrevista de trabajo sea la definitiva.

CRÉDITO: 
Elizabeth López Argueta / El Empresario