Creativos inteligentes, el valor de Google

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Con la misión de organizar la información del mundo y lograr que ésta sea útil y accesible para todos, Larry Page y Sergey Brin crearon Google en 1998, el motor de búsqueda más importante a nivel internacional. Como cualquier otra compañía, Google arrancó como una simple idea y con ayuda de diversos actores se transformó en un “ícono global que cotidianamente sobrepasa los límites de la innovación en una variedad de campos”, aseguran Eric Schmidt y Jonathan Rosenberg en su libro Cómo trabaja Google.

En un recorrido por el tiempo, los autores cuentan las lecciones aprendidas durante sus 10 años de estancia en la compañía (2001-2011) y explican cómo “la tecnología ha cambiado el balance del poder desde las empresas hacia los consumidores, y que la única forma de triunfar en este panorama es el crear productos superiores y atraer a un nuevo tipo de empleados: los creativos inteligentes”.

Estos individuos poseen un profundo conocimiento técnico sobre cómo usar las herramientas del oficio, y cuentan con una amplia experiencia práctica. Y aunque no es fácil encontrarlos, Schmidt y Rosenberg recomiendan el llamado efecto rebaño: los mejores trabajadores son como el ganado, tienden a seguirse.

“Google es reconocido por sus fabulosas amenidades, pero la mayoría de los creativos inteligentes no se sintió atraído por la comida gratis, los masajes subsidiados, los verdes prados o las oficinas en que se permiten perros. Ellos vinieron porque querían trabajar con los mejores creativos inteligentes”, se argumenta en Cómo trabaja Google.

En el tema de reclutamiento no hay que escatimar; es importante que la gente inteligente forme parte del equipo de trabajo, pero “no los contrates por el conocimiento que poseen, sino por las cosas que todavía no saben”. Busca individuos apasionados y ávidos de conocimiento que se adapten a cualquier evento importante; con temperamento y no sólo que trate bien a otras personas, sino que sean confiables, equilibrados y se relaciones con el mundo. “Pensamos en alguien que resulte interesante”.

Una vez que ya cuentes con los creativos inteligentes, necesitas remunerarlos: “la gente excepcional tiene una paga excepcional”. Estos individuos cuentan con el potencial de tener un gran impacto en la compañía, aunque esto no significa que debas darles un cheque en blanco. De hecho, las compensaciones deben iniciar siendo bajas.

“Los gerentes deben recompensar a la gente generosamente sólo cuando hacen un gran trabajo. Están manejando profesionales, no entrenando a un equipo de las ligas menores en que todos se llevan una ovación de pie y un trofeo”, se explica en la publicación.

Innovación, clave del éxito

Una vez que los tienes, hay que retenerlos y la mejor manera de hacerlo es al no permitir que los creativos inteligentes se sientan cómodos y procurar que siempre haya una manera de hacer interesante y divertido su trabajo. Un ambiente laboral innovador es un buen ejemplo para mantener a los colaboradores activos.

Todas las empresas quieren ser innovadoras, pero se necesita arrancar con un “ambiente en que los distintos componentes de la creación tengan la libertad de colisionar de modos nuevos e interesantes, para dar paso a que éstas tengan el tiempo y la libertad de evolucionar y vivir o hambrearse y morir”, plasman Eric Schmidt y Jonathan Rosenberg.

Finalmente, los expertos hablan del beneficio de pensar en grande, retirar las ataduras y alentar la creatividad en los colaboradores. “Las grandes apuestan suelen tener mayores oportunidades de éxito en virtud de su tamaño: la empresa no puede permitirse fallar”. Apóyate de los trabajadores que están ávidos de riesgo y permíteles innovar.

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CRÉDITO: 
Zyanya López / El Empresario