Cómo crear un programa de gestión de riesgos en la nueva normalidad

Muchas estrategias no estaban bien desarrolladas o no existían. Foto: Especial

Para muchas empresas, la pandemia ha sido una oportunidad de análisis de su organización en torno a los programas y estrategias de gestión de riesgos, y prácticas laborales, temas que desafortunadamente no tenían bien desarrollados.

Debido a que había una escasa preparación de gestión de riesgos, muchos han perdido relevancia e incluso viabilidad de manera repentina y sectores tienen estructuras inestables y poco sostenibles a corto plazo que requieren transformase. Entre los sectores con mayores perdidas previstas para 2021 están: hotelería y turismo, outsourcing y medios de comunicación, revelan datos de KPMG.

De acuerdo con el estudio Perspectivas de la Alta Dirección 2021 de KPMG, 53% de los ejecutivos encuestados esperan una reducción de sus ventas, mientras que 32% señala una expectativa de crecimiento.

Nueva estrategia

Por ello, en la nueva normalidad es prioritario tener una adecuada estrategia de gestión de riesgos, pero, ¿cómo hacerla?

Juan Carlos Reséndiz, socio líder de asesoría en auditoría interna, gestión de riesgo y sostenibilidad de KPMG en México, explica que los líderes de estas iniciativas deben abordarlas con enfoques de pensamiento distintos a los utilizados antes de la crisis sanitaria, con un nivel de profundidad y claridad que conduzca a crear iniciativas, reforzar las actuales, y sobre todo promover la acción coordinada en todas las capas de gestión y desde todos los pilares del negocio: estratégico, operativo y recursos humanos.

“Hay que analizar como quedó el ‘terreno’, los pilares que considerábamos relevantes y, sobre todo, el nivel de influencia de aspectos externos como: mercado para nuestros productos, nuevos hábitos de consumo, nuevas regulaciones, nuevos requerimientos de salud y seguridad, cadenas de abasto y fuentes de financiamiento, entre otros”, indicó.

Asimismo, hay que mantener en constante monitoreo la dirección que toman las distintas zonas del modelo operativo y las cualidades a mantener y desarrollar para seguir los objetivos de la empresa, como son:

  • La disponibilidad y calidad de recursos en la cadena de suministro
  • La capacidad de los propios procesos de producción
  • Digitalización y automatización de procesos
  • Experiencia del cliente
  • Seguridad física de infraestructura
  • Disponibilidad de recursos tecnológicos y ciberseguridad
  • Salud y seguridad del talento
  • Flexibilidad en esquemas de trabajo

Reséndiz indicó que la reconfiguración de modelos de negocio y de la estrategia estará presente en la dinámica empresarial para 2021, situación palpable en el estudio, en el que la alta Dirección identifica cinco prioridades estratégicas: centrarse en la experiencia del cliente (54%); invertir en digitalizar procesos (50%), crear nuevos modelos de negocios digitales (48%), generar nuevos flujos de ingresos (40%).

Alineado con un nuevo enfoque en la capacidad de ejecución, también aparece el invertir en el desarrollo de nuevas habilidades de la fuerza laboral (34%), estrategia alineada con la inquietud de la alta dirección sobre la capacidad para atraer y retener el talento que aparece como el riesgo más importante (49%), seguido de la falta de liquidez (45%), ciberataques (42%) y falta de innovación en la oferta de productos y servicios (37%).

Modelos de administración

Sobre los modelos que se pueden implementar, hay que tomar en cuenta dos aspectos:

  1. Estructurar modelos dinámicos de riesgos que analicen la evolución de riesgos actuales, estudien potenciales vínculos entre riesgos y el impacto que en combinación pueden tener en la organización. Modelos que incluyan como parte natural del proceso el mantenerse alerta ante riesgos emergentes; así como el análisis de oportunidades de negocio que surgen en entornos cambiantes como los que ya vivíamos y cuyo dinamismo se agudizará.
  2. Conduzca a una dinámica de ejecución operativa integrada en todos sus elementos y en todas sus capas de gestión será relevante para lograr un mayor grado de flexibilidad en la operación, y así incrementar las posibilidades de lograr objetivos en entornos cambiantes.

“Un programa de gestión de riesgos adecuado sería una herramienta útil para mantener el rumbo del negocio en un entorno cambiante e incierto, además de encender los motores adecuados en la ejecución de la estrategia para aprovechar ventajas estratégicas, reforzar zonas de gestión fundamentales e incluso reconfigurar el modelo operativo. En este escenario, el liderazgo del Consejo de Administración será esencial para obtener los mayores beneficios del programa”, finalizó.

CRÉDITO: 
Elizabeth López Argueta / El Empresario