Aprende de los errores y crea proyectos innovadores

Implementa el método de memoria fallida y crea ideas innovadoras. Foto: Shutterstock

La creatividad, la experimentación, el aprendizaje y la creación de nuevas herramientas son indispensables para anticiparse en el día a día

Los cambios constantes y las crisis nos obligan a reinventarnos cada día; aprender a innovar es la clave para destacar entre los demás. La creatividad, la experimentación, el aprendizaje y la creación de nuevas herramientas son indispensables para anticiparse en el día a día, tanto personal como laboral.

Demian Sterman, autor del libro Cultura FAIL, fallar y aprender para innovar y liderar, dice que existe la idea de que las empresas, incluso los emprendedores, ignoran las fallas y errores; sin embargo, el panorama es diferente, la mayoría de las compañías se preocupa por detectar fallas, el problema es que no saben qué hacer con la información que obtienen.

Para superar las fallas, Demian describe el método de memoria fallida, también conocido como Failmory (por sus abreviación en inglés), este proceso le permite a las personas y a las compañías dejar un registro de su conocimiento a fin de aprender de ello.

El método consta de cuatro momentos: creatividad, aplicación, acción y aprendizaje, que deben seguirse al pie de la letra. “Si alguna de ellas no cuenta con la información necesaria, le estaríamos dando ventajas y más posibilidades a la aparición de fallas y errores. Cualquiera de ellos podría hacer fracasar nuestro proyecto”, precisa Demian.

Si se superan exitosamente los cuatro momentos, el resultado es un proyecto sano, aunque eso no lo excluye de complicaciones. “Por más exitoso que sea, no está exento de la posibilidad de fracaso”.

Pero el método no lo es todo, también se debe considerar a las personas, debido a que en el trabajo las emociones influyen y afectan directamente a las personas del proyecto y repercute en el equipo.

“Una persona con aspectos negativos podría influir en un equipo hasta afectar el comportamiento del todo de modo destructivo. En cambio, si una persona tiene aspectos positivos, su óptica será fundamental a la hora de trabajar bajo presión y en un entorno de fallas”, detalla Demian.

El método

De acuerdo con el método Failmory, el primer paso a realizar para tener un proyecto innovador es la creatividad, este debe responder las siguientes preguntas: ¿qué hago?, ¿para qué lo hago? y ¿por qué lo hago?

Después se recurre a realizar un diagnóstico que permite encontrar una oportunidad de negocio y conocer el mercado; sin embargo, hacer un mal diagnóstico puede significar un problema tanto en la gestión como en la puesta de marcha.

Una vez que se finaliza la creatividad, se pasa a la planificación; se realizar un análisis del mercado, se precisar la propuesta de valor y selecciona los canales de distribución.

Cuando ya se cuenta con la estrategia, lo siguiente es el plan de acción y definir las actividades que serán necesarias para el desarrollo del proyecto.

Después se recurre a hacer el equipo y definir roles, “si no queda claro este punto, se estará permitiendo todo tipo de posibilidad de fallas, errores y fracasos, tanto en relación con el funcionamiento del proyecto, como en relación con el del propio equipo”, precisa Demian.

El último paso es de acción, es decir, enfrentarse con el mundo exterior, con el mercado, con el consumidor. En un mundo ideal, el producto será exitoso, pero de no serlo, no te preocupes, aprende del error y continúa.

Por ejemplo, hace unos años circuló un video donde un repartidor de FedEx entregaba un monitor en el patio de una casa, pero no se acercaba a la casa, ni siquiera llamaba a la puerta, sólo aventaba el paquete.

Como consecuencia el monitor resultó roto y el cliente tuvo que hacer la devolución, no sin antes publicar el video de la acción del repartidor en YouTube. Este ejemplo muestra que aunque el proceso para lanzar un producto sea exitoso, siempre existirán circunstancias que cambien el panorama.

La diferencia está en aprender de los errores y tomar acciones. FedEx, por ejemplo, reconoció el error, asumió su responsabilidad y la hizo pública, también dijo que haría una investigación interna y se pudo en contacto con el cliente para solucionar el problema. Además, aclaraba que habían aprendido de ese error y que tomarían esa experiencia como ejemplo de “lo que nunca se debe hacer”.


CRÉDITO: 
Elizabeth Meza Rodríguez / El Empresario