Guía para saber cuánto cobrar por tu trabajo freelance

Empieza por calcular los costos de tu servicio. Foto: Especial

Ante la falta de empleo, generada por la pandemia de Covid-19, al menos seis de cada 10 profesionales han optado por trabaja como freelance, de acuerdo con OCCMundial y nueve de cada 10 de personas están más abiertas a incursionar en este mundo.

Antes, el 50% de las personas que decidía convertirse en freelance lo hacía porque tenían un evento importante en su vida, ya sea que tuvieran un hijo, se casaran o tuvieran alguna enfermedad; sin embargo, actualmente la falta de empresa ha llevado a más personas a decidir trabajar independiente.

Convertirse en freelance no es sencillo, es un nuevo estilo de vida. Si tomaste la decisión de trabajar de esta forma, tal vez una de las preguntas que te hagas es ¿y cuánto cobro? Realmente no existe una respuesta especifica, pues depende de si tu trabajo es físico, intelectual o requiere invertir en equipo para hacer tu trabajo. Solo pon atención en no hacer menos tu trabajo y cobrar poco por él.

Laura López Fernández, especialista en estrategias de negocio y profesora de Chrehana dice que para establecer una tarifa en tus servicios lo primero que debes hacer es calcular los costos de ellos.

“Analiza tu situación y haz una estimación de los gastos que implica tu negocio o servicio, pero también de tus gastos personales, con base en estos podrás establecer una tarifa mínima de la que nunca deberás bajar”, recomienda.

Además, en internet existen una serie de instrumentos y calculadoras que te ayudarán a determinar cuál es el costo de tu servicio o tu tarifa mínima por hora.

Cuánto cobrar y cómo

Una vez que has definido una tarifa mínima por hora es momento de definir un margen de ganancia. En ningún negocio es igual el costo al precio de venta. “Tus precios no pueden depender únicamente de tu tiempo y de los costos”.

Para fijar tarifas no existe una fórmula mágica y depende de muchos factores, pero puedes partir de la tarifa mínima para establecer precios de acuerdo con tu experiencia, preparación, etc. Algunas de las formas más comunes en que se calcula son:

  1. Por horas: aunque sea la manera más fácil y la más popular de calcularlo, no siempre es la más adecuada, pues basas tu valor únicamente en el tiempo de producción; con esta fórmula penalizas tu eficiencia, mientras más rápido hagas tu trabajo menos ganarás.
    Además, es probable que los clientes busquen reducir las horas esperando el mismo resultado, por el contrario, un proyecto urgente debería ser más caro.
    La excepción a la regla sería en el caso de un trabajo sencillo y más bien operativo; o cuando se trata de un proyecto a largo plazo, en ese caso es mejor cobrar por jornadas de trabajo.
  2. Por proyecto: éste se calcula fácilmente: costo y margen de ganancia x el tiempo de desarrollo, y luego puedes sumar un extra que dependerá de cada caso: la urgencia, el alcance del proyecto o los gastos asociados. Lo recomendable es nunca bajar el precio final del costo de tu trabajo, siempre suma una ganancia.
  3. Según el valor entregado y recibido: esta es la forma más difícil, porque la percepción del valor por parte del cliente es muy relativa y subjetiva; sin embargo, es muy importante tener en cuenta que mejorar la percepción de tu marca y servicios te permitirá que, con el tiempo, puedas ir subiendo tus precios progresivamente, conforme a tu reputación y experiencia.

Asegura el cobro

Si bien establecer un precio justo es básico, saber cómo cobrar es fundamental; lo primero es cobrar un anticipo del 50% antes de comenzar el proyecto. Es recomendable que siempre sumes a tus presupuestos y contratos una cláusula de cancelación en donde definas si el pago es reembolsable o no y en qué porcentaje; así te proteges si es que el cliente decide cancelar el proyecto una vez agendado y comenzado.

También puedes sumar una cláusula de “no explotación” que indique la no entrega o utilización de archivos finales hasta liquidar el proyecto, siempre asegura el cobro antes de entregar el proyecto final.

Posicionarte como el más barato es la peor estrategia

Competir por precio y posicionarse como el más barato es la peor estrategia, elimina de tu publicidad o web referencias a “precios chicos”, “económicos”. No te vendas como barato.

La realidad es que los precios bajos espantan a los clientes buenos que buscan calidad sobre el precio; un servicio barato puede ser percibido como mediocre. Las estrategias de precios bajos atraerán a clientes infieles, que te sustituirán rápidamente por otro más barato, que no te de miedo decir que no a un cliente que te quiere pagar menos.

Podrías ofrecer descuentos de 5 o 10% a cambio de que el cliente realice el pago del servicio por adelantado, o por ejemplo, si es un nuevo servicio y lo pones a prueba con un par de clientes, bajo un precio especial al que realmente tendrá.

Tus servicios no son una mercancía genérica que se paga a granel, son un activo muy valioso que aporta beneficios a corto, mediano y largo plazo, por lo cual el precio debe basarse en el valor y no en el costo.

CRÉDITO: 
Elizabeth Meza Rodríguez / El Empresario