Cadena de proveeduría, con sólo 1% de representación femenina

Las mujeres de proveeduría se enfrentan a desafíos como las habilidades digitales y el uso de la tecnología. Foto: Especial

A pesar de que vender productos y servicios a las grandes empresas es una oportunidad de crecimiento, las compañías lideradas por mujeres se ven rezagadas debido a la falta de igualdad de género, de poca habilidad digital y una estructura que las dejan fuera de la cadena de valor.

Actualmente las empresas de mujeres reciben solo el 1% de los contratos que realizan las grandes empresas en suministros y servicios, revela el estudio “Diversidad y digitalización: pilares para la competitividad de las cadenas de suministro en México”, realizado por SAP México y la organización global WEConnect International.

De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Productividad y Competitividad de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas 2018, 95% de las pymes no participan en las cadenas globales de valor, principalmente por la falta de información (35%), seguido del giro de la empresa (26%) y porque no lo consideran necesario (19%).

“Esto significa que tan solo el 5% de las pymes estuvieron integradas a la cadenas productivas… Ya sea como dueñas de empresas o como responsables de las adquisiciones. Las mujeres están subrepresentadas en el universo de las cadenas de valor, en Estados Unidos, Europa y Asia las mujeres integran el 25% de los equipos y comités de proveeduría”, destaca el informe.

En general, la mayoría de las profesionales de compras desempeñan papeles menos destacados, tan solo en la manufactura y las industrias tecnológicas, las mujeres representan menos del 30% del personal de compras.

El estudio también señala que contar con una mayor diversidad de empresas proveedoras genera mayor innovación y sostenibilidad. Además cuando se incorporan compras inclusivas, como parte de los procesos de adquisiciones de la compañía se incrementa la calidad de los productos y servicios.

Entre los beneficios de compras inclusivas podemos encontrar:

  • Innovación en productos y soluciones.
  • Acceso a nuevas empresas proveedoras y cadenas resilientes al reducir riesgos.
  • Ahorros como resultado de la competencia en precios y servicios.
  • Ampliar la participación de mercado, acceso a nuevos segmentos, anticipar las necesidades de la diversidad de clientes, atraer a las mujeres como consumidoras, capitalizar oportunidades basadas en nuevas tendencias.
  • Adquirir pedidos pequeños, productos especializados o servicios críticos con mayor rapidez.
  • Mejora de la reputación de la compañía, sus marcas y reflejar la igualdad de género.
  • Reclutamiento, retención de talento y mayor involucramiento del personal.
  • Atraer talento que se identifique con la conciencia social.
  • Impacto positivo en la economía local y creación de empleos.

Falta capacitación digital

Los principales desafíos a los que se enfrentan las mujeres de proveeduría son las habilidades digitales y el uso de la tecnología, sobre todo después de la pandemia debido a que la cadena de proveeduría ha vivido una transformación digital y ha cambiado los esquemas lineales a otros más conectados.

“La madurez en la adopción digital influyó en la capacidad de las empresas para responder a la crisis, creando una diferenciación para competir”, destaca el informe.

En este sentido, las mujeres usan el Internet para el negocio, pero de una forma precaria, destaca el informe de SAP, lo cual no genera impacto en el crecimiento de la compañía.

Si a al poco conocimiento digital se le suma la falta de infraestructura de las empresas establecidas en zonas rurales, la empresas de mujeres se encuentran lejos de ser competitivas y tener acceso a nuevos mercados.

Para que herramientas digitales mejoren la competitividad de las empresas y su acceso a las cadenas de valor de las grandes compañías, al mismo tiempo que ayuden a cerrar las brechas de género, se requiere promover el acceso con un enfoque de igualdad de oportunidades.

El estudio de SAP propone una guía de acción que tanto la iniciativa privada, gobierno, academia y sociedad civil pueden llevar a cabo para cerrar la brecha de género en la proveeduría. Algunas de las propuestas de acción son:

  • Fomentar la participación de las mujeres en las carreras, empleos y emprendimientos STEM
  • Reforzar las políticas de equidad de género en todas las actividades empresariales
  • Desarrollar programas de impulso a la productividad, desde el gobierno y el sector privado, con enfoque de género
  • Facilitar la adopción de soluciones digitales en empresas fundadas y dirigidas por mujeres.
  • Incentivar la creación de redes de empresarias con el fin de compartir experiencias y conocimientos
  • Promover iniciativas de compras inclusivas que alienten la participación de compañías de mujeres en cadenas de abastecimiento, locales e internacionales
  • Aumentar la presencia de mujeres en los puestos de liderazgo de asociaciones y cámaras empresariales
  • Incorporar el enfoque de género en los estudios académicos que abordan aspectos de digitalización y ecosistema empresarial
  • Fomentar programas de compras gubernamentales que adopten criterios de equidad de género y diversidad
  • Desarrollar productos de financiamiento, públicos y privados, con perspectiva de género, que consideren las necesidades específicas de las empresarias y emprendedoras
  • Buscar oportunidades gratuitas de desarrollo empresarial del sector público y privado.

La inclusión de las empresas propiedad de mujeres en las cadenas de valor es un movimiento global que traerá muchos beneficios a las organizaciones que decidan adoptarla, así como a las sociedades en las que se desenvuelven, destaca el informe.

CRÉDITO: 
Elizabeth Meza Rodríguez / El Empresario