Evolución y progreso

En últimas fechas he estado reflexionando respecto de los dos conceptos con los que titulo el artículo de hoy. He escuchado mucho que se habla de evolución y de la forma en que se maneja, estoy en desacuerdo.

El diccionario de la lengua española de la real academia de la lengua define la palabra evolución como: 1. Acción y efecto de evolucionar. 2. Evolución biológica (1. Proceso de transformación de las especies a través de cambios producidos en sucesivas generaciones.) 3. Cambio de forma. Y 4. Serie de transformaciones continuas que va experimentando la naturaleza y los seres que la componen.

Por otro lado, el mismo diccionario define la palabra progreso de la siguiente manera: 1. Acción de ir hacia adelante y 2. Avance, adelanto, perfeccionamiento.

Todo lo anterior es relevante porque cualquier individuo o entidad, al determinar sus estrategias, deberá precisar cuál es la intención respecto a sus planes futuros.

Desde un punto de vista biológico, la evolución significa un cambio de la esencia de los seres vivos como un proceso de adaptación a situaciones cambiantes en su entorno. La última evolución de la humanidad (es decir cuando aparecen los restos de homo sapiens más antiguos, encontrados en Etiopía) tuvo efecto hace aproximadamente 200,000 años, por lo que, a partir de ese momento, el homo sapiens ha progresado, más no evolucionado. Es decir que ha utilizado la mejora en la forma que hace las cosas para sobrevivir más que haber tenido un cambio biológico para adaptarse a los cambios en su medio ambiente.

Cuando hablamos de actividades humanas ya sea llevadas a cabo por un individuo o por organizaciones, también se puede hablar de evolución y progreso. Si hablamos específicamente de organizaciones, estas progresan conforme van mejorando sus procesos de operación y de negocio con el propósito de obtener o exceder los resultados propuestos de una mejor manera o con mayor productividad, siempre hacia los objetivos planteados. Por otro lado las organizaciones buscan evolucionar cuando existen giros en la planeación estratégica y nuevas alternativas de negocio con objetivos diferentes. Sin embargo, no significa que por fijarse objetivos diferentes la organización haya evolucionado.

En el proceso evolutivo de la naturaleza, los científicos de la materia han encontrado mediante el estudio de los fósiles, que existen especies que surgieron y desaparecieron porque no lograron adaptarse al cambio de su medio ambiente, a esto le llaman experimentos fallidos de la naturaleza.

De la misma manera, cuando los individuos buscan hacer cambios radicales en sus actividades para mejorar sus oportunidades, están experimentando, sin que forzosamente tengan éxito. Sin embargo, la ventaja que tenemos sobre la naturaleza es que nosotros podemos prever y planear.

Cualquier empresa cuyas actividades están siendo afectadas por la situación económica, tiene la oportunidad de buscar una diversificación hacia otras áreas paralelas o compatibles. Al igual que en la naturaleza, cuando cambios radicales ocurren que provocan la extinción de una especie, otra especie llega y ocupa su lugar.

En la economía sucede lo mismo, la actividad humana recurrentemente tiene cambios originados por nuevas costumbres o tecnologías, o incluso una combinación de ambas. La situación actual esta generando un cambio en las costumbres de los individuos y por lo mismo, están sucediendo cambios muy importantes en la estructura de los negocios.

La actividad humana, sobre todo en el ámbito económico, está teniendo cambios muy importantes, generados por ambos ejes, cambio en las costumbres de los individuos y avances tecnológicos a la vista muy importantes.

Las administraciones de las organizaciones tienen que buscar evolucionar para sobrevivir. Misma que deberá tener dos ejes, el primero será invertir en un análisis de las nuevas tendencias en las costumbres humanas. El segundo eje será invertir en tecnología como instrumento para enfrentar el cambio rápidamente y evolucionar hacia un nuevo estado que les permita sobrevivir y tomar el lugar de aquellas que no lograron reaccionar a los cambios en el ambiente de la actividad humana.