Xóchitl Herrera, la mujer que a pesar de la pandemia impulsa sus emprendimientos

Cuando me empiezo a imaginar algo quiero llevarlo realidad: Xóchitl Herrera. Foto: Especial

Xóchitl Herrera es emprendedora serial, ha estado al frente de cinco proyectos, considera que el ser emprendedora es algo que trae en la sangre porque siempre ha querido hacer las cosas diferentes.

“Me pasa que cuando me empiezo a imaginar algo quiero llevarlo realidad y ver si lo que estoy pensando se puede aplicar”, relata en entrevista para El Empresario.

Los emprendimientos en los que ha estado son: Amargo Café, Mom’s Working, El Market Consciente y BlackFlag Crew; un estudio de tatuajes y un salón de belleza que ahora es de su mamá.

Dice que el emprender siempre es difícil, pero de todos los negocios en los que ha estado, el mundo del tatuaje es donde hay mayores dificultades para las mujeres, pues existe una diferencia en el trato que se les da a los hombres y mujeres tatuadores.

“Llegue a ver con colegas como las sobajaban o tenían que ser la pareja de las personas que les estaban enseñando, eso no me agradaba”, expone.

Cuando creó BlackFlag Crew, en 2013, se enfrentó a la dificultad de liderar a tatuadores de la vieja escuela; a aquellos tatuadores que llevan más tiempo en el medio. “Era muy difícil, les decían algo y no me hacían caso, aunque tú eras quien les estaba pagando”.

Relata que su plan fue quedarse con personal que trabajara en equipo, que fuera más abierto y con una mentalidad diferente, así logó consolidar el estudio que actualmente se ubica en la Ciudad de México, Sonora y Ciudad Obregón, Sonora y cuyo modelo ha sido exportado a Bogotá y Colombia.

Familia y negocios

Menciona que cuando nació su hija se sintió fuera de lugar porque pensó que iba a poder incorporarse a la vida laborar en el corto tiempo, pero no fue así, prefirió darse un tiempo para estar con su hija.

Además, administrar la cafería fue todo un reto, pues durante el embarazo perdió el antojo por el café y le causaba una reacción de disgusto.

Detalla que su esposo ha sido su apoyo, sobre todo cuando llegó la maternidad, él se hizo cargo del estudio de tatuajes, aunque le costaba trabajo porque no quería que lo vieran como si se estuviera adueñando del negocio.

“Me apoyé con mi esposo y con los gerentes de cada empresa, así nada más trataba con una persona en lugar de estar en contacto con todos”, precisa. Lo más difícil fue conseguir el personal indicado, aprender a delegar y confiar.

En ese entonces decidió hace algo encaminado con la crianza, así se unió a un Mom’s Working, un espacio para que mamás trabajadoras, pero que no quieren perderse la crianza con apego, puedan trabajar y cuidar del bebé.

Mom’s Working ess un coworking con ludoteca y pedagogas especializadas que ayudan con rutinas como cambio de pañal, alimentación y el desarrollo de habilidades motrices.

Pero con la pandemia el número de mamás que asistían al coworking redujo, ahora está viendo la posibilidad de trasladarlo a un local más pequeño.

Pandemia

Con la pandemia, todos los negocios se vieron afectados, “fue como si todos estuvieran empezando”. Su estrategia fue utilizar los emprendimientos que estaban más posicionados para rescatar a los otros; sin embargo, cree que no fue la mejor estrategia. “Pensé que no iba a durar tanto la pandemia”.

El mes pasado cerró un negocio y está en problemas con el contrato de arrendamiento porque el dueño no quiere negociar las penalizaciones y son demasiado altas.

Aunque la pandemia le ha hecho sentir pérdidas empresariales, también le ha enseñado. Ahora se enfoca en abrir todos los negocios en un mismo lugar, y así reducir costos de renta, Además mantendrá en línea el Market Consciente, que era un lugar físico para vender diferentes productos.

“Me da más miedo no hacer las cosas. La cabeza es la que te pone tus propios límites, cuando tienes ganas de hacer algo, si de verdad lo tienes siempre sale la forma de lograrlo. Ahí está la decisión de si la tomas o te echas para atrás”.

CRÉDITO: 
Elizabeth Meza Rodríguez / El Empresario