WeWalk, el bastón inteligente para personas con discapacidad visual

En el 2017 Kursat Ceylan, un turco, ciego de nacimiento, acudió a un conferencia en Nueva York, y caminaba por la calle de la gran manzana buscando su hotel, con una mano sujetaba su bastón y con la otra el celular, donde Google Maps le iba dictando la ruta, y su maleta.

El avanzar con las manos ocupadas e ir siguiendo la ruta lo llevó a pegarse en la cabeza con una señalización, este accidente lo llevó a crear un bastón con un sensor que advierte de los obstáculos y se conecta a una aplicación para guiar a su usuario.

Así se creó WeWalk, empresa que diseña bastones inteligentes que además de detectar obstáculos, también ofrece información sobre tiendas y restaurantes por los que pasan, así como las paradas de transporte cercanas y el horario de autobús.

Ceylan ayudó a crear WeWALK, una empresa tecnológica que ha desarrollado un mango electrónico para la parte superior de un bastón. El dispositivo utiliza ultrasonidos para detectar obstáculos, puede emparejarse con un teléfono inteligente y ofrece comentarios de voz para ayudar al usuario a mantenerse seguro e informado.

"Estamos ofreciendo una oportunidad a las personas con discapacidad visual para que formen parte de la vida social", dijo Ceylan, de 35 años durante el Mobile World Congress de Barcelona, donde la empresa opta al título de "mejor startup de impacto". La compañía también ha sido reconocida por la revista Time como una de las 100 mejores invenciones de 2019.

Ceylan dijo que el bastón plegable, con un precio de 599 dólares, ya estaba siendo utilizado por miles de personas con discapacidad visual en 59 países y que WeWALK estaba trabajando con empresas como Microsoft para añadir más funciones.

"Como saben, estamos pensando en vehículos totalmente autónomos. (...) WeWALK es un dispositivo para proporcionar un viaje totalmente autónomo a las personas con discapacidad visual", dijo Ceylan.

Quién es Kursat Ceylan

A los siete años, sus padres lo enviaron a un internado para ciegos en la orilla asiática de Estambul. “Para cualquier niño, separarse de su familia es algo muy duro”, recuerda. “Todo lo tenía que hacer por mi cuenta: la cama, ordenar mi armario, elegir la ropa, limpiar. Fue difícil, pero me dio una gran independencia y confianza en mí mismo”. De ahí en adelante todo ha sido una carrera de estudiante modelo en la que ha superado todas las dificultades con nota.

La dura selectividad turca, a la que se presentan dos millones de estudiantes al año, la terminó entre los 2,500 primeros del país. Cursó Psicología en la Universidad del Bósforo, la mejor universidad pública de Turquía, y pasó un año en Estados Unidos. A su regreso fue seleccionado entre 50,000 estudiantes por la Young Guru Academy (YGA) para participar en un curso sobre innovación social y allí conoció a quienes son hoy sus compañeros de trabajo en WeWalk, su pequeña empresa que aplica soluciones tecnológicas para mejorar la vida de las personas invidentes.

“Yo soy el que imagina las cosas, y mis compañeros ingenieros, los que las convierten en realidad”, afirma. De ahí han salido aplicaciones como una instalada en 30 centros comerciales de Turquía que permite guiarse de tienda en tienda, u otra que narra las escenas fílmicas sin diálogo —premiada por los GSM Awards de Barcelona.

Ahora se esfuerza en perfeccionar el bastón inteligente. “La tecnología de las smart cities está evolucionando. Vamos hacia un tráfico sin conductor y para ello los vehículos tienen que poder conectarse con la ciudad, tienen que comunicarse con los semáforos, con otras señales y otros vehículos… Eso significa que también podemos conectar nuestro bastón con todos esos dispositivos que llevan Internet integrado”.

El futuro no es para él una distopía hipertecnologizada. Al contrario, es optimista y confía en que, gracias al desarrollo de las nuevas tecnologías, las personas ciegas puedan incorporarse de forma completa a la vida social y laboral, “porque cuanto más independientes somos los ciegos, más caen los prejuicios con los que nos mira la sociedad”.

Con información de Reuters y El País.

CRÉDITO: 
Elizabeth Meza Rodríguez / El Empresario