De unicornios a camellos, la evolución de las startups para sobrevivir al Covid-19

Los emprendedores deberán considerar un plan de contingencia. Foto: Especial

Muchos emprendedores sueñan con convertir su startup en un unicornio, ese raro fenómeno de empresas valoradas en más de 1,000 millones de dólares. Sin embargo, la perspectiva de tener que atravesar una larga crisis económica como la que vivimos actualmente generada por el Covid-19 resalta el valor de otro modelo: el de las empresas que se organizan como camellos capaces de sobrevivir a la travesía en el desierto.

Este tipo de compañías que surgen, sobreviven y crecen en condiciones duras y casi sin sustento de financiación existen desde siempre en los mercados emergentes, y en la actualidad cuentan con una de las características más preciadas en el mundo financiero y de negocios: resiliencia.

Las startup tendrán que enfrentarse a largos meses en los que, en algunos casos, deberán replantearse su enfoque, crear un plan de contingencia, comunicación, liderazgo y resiliencia: estas son las bases sobre las que se asienta la estrategia de las startup que serán capaces de superar el bache económico de los próximos meses.

Plan de contingencia

Sea cual sea la situación, muchos emprendedores deberán considerar un plan de contingencia que tendrán que comunicar con claridad a todos sus stakeholders o partes interesadas, y que incluya el análisis de los aspectos financieros y las reservas disponibles. Sin olvidar tampoco, por supuesto, las oportunidades.

"Harold Geneen, de ITT, dijo que 'el único pecado imperdonable en los negocios es quedarse sin efectivo'. Sin caja, las preguntas sobre producto, talento y clientes son irrelevantes, estás fuera de juego", subraya Joe Haslam, director ejecutivo del Owners Scaleup Program en IE Business School.

Muchas recaudaciones de fondos se pararon estos meses. Puede que en algunos casos tenga sentido fusionarse con otra compañía ante la disminución del crecimiento, o tal vez hacer un puente con algo de financiación de deuda en lugar de capital. Haslam cree que la deuda nunca ha sido más barata, pero que las condiciones adjuntas hacen que sea una opción más complicada.

Aleix Valls, de la consultora LiquiD, considera que también puede ser fundamental cambiar el estilo de liderazgo hacia un "CEO de guerra", es decir, un director ejecutivo centrado en salvar la empresa ante todo, que actúe aunque no haya consenso y con capacidad de maniobra. Haslam prefiere alejarse de la terminología bélica y hablar de un "CEO de visibilidad" capaz de transmitir el mensaje de que para sobrevivir todos deben hacer su trabajo.

Sobre todo también comunicar, "no sólo a los inversores, sino a los clientes, proveedores y empleados. La cultura que Bill Gates inculcó en Microsoft fue que se podrían retrasar las buenas noticias, pero retrasar las malas es un delito ya que la velocidad podría marcar la diferencia para solucionarlo".

Fuga de profesionales

Otro de los posibles frentes abiertos para las startup es el talento, ya que la crisis podría significar una fuga de profesionales a empresas del IBEX 35 donde tengan más seguridad. Finalmente, con los proveedores el mensaje debe ser no tener sorpresas. "Es mejor contactarlos con los mejores y peores escenarios. La gente siempre recuerda cómo los tratas en una crisis. Cualquiera que se comporte mal ahora volverá a hacer lo mismo en el futuro. No se puede confiar en ellos", sentencia Haslam.

En los últimos meses han cambiado los hábitos de consumo y se han reestructurado las cadenas de valor, y "cuando un río se seca y vuelve el agua, ya no vuelve por el mismo lugar. Esto mismo puede suceder en la economía, que los flujos económicos que regresen después de esta crisis de la demanda no tengan el mismo aspecto", señala Valls. "Y que el valor vuelva a fluir pero por otros lugares o de forma distinta. Nuestro modelo de negocio, nuestra compañía o usuario pueden haber desaparecido o mutado".

Eso le ocurrió de hecho a muchas empresas durante la pandemia, que vieron desaparecer de la noche a la mañana a sus consumidores, aunque otras también vieron surgir oportunidades. Las que consiguieron pivotar y reenfocar su modelo pudieron cambiarlo o ampliarlo a nuevas áreas para seguir avanzando, lento pero seguro, como los camellos.

Acelerar dos años en dos meses

Los creadores de Zapiens.ai llevan trabajando desde 2015 en la gestión del conocimiento, mediante una aplicación que utilizan las empresas para formar a sus trabajadores. Utilizan la inteligencia artificial con una característica especial, y es que su robot puede predecir quién tiene la respuesta que se está buscando.

"Porque la información más importante no suele estar almacenada en discos duros digitales, sino en discos duros biológicos, en los cerebros de las personas", explica el CEO de la compañía, Daniel Suárez. Sin dejar de lado su modelo inicial B2B, que sigue funcionando bien, con la llegada de la crisis la startup decidió dar un giro y ampliarlo al B2C, abriendo la aplicación al ciudadano con información sobre el Covid-19.

La idea de dirigirse al consumidor final de forma directa era algo que tenían previsto, pero para 2023, con lo cual la pandemia los aceleró "dos años en dos meses". En cuanto la app se empezó a utilizar de este modo les llegaron pedidos desde otros sectores, sobre todo del educativo, y por ello decidieron que aprovecharían el impulso para una transformación completa hacia un modelo dual.

Para Suárez ha significado además un cambio vital positivo: eran una startup en remoto que se enfrentaba a la resistencia de muchos clientes que preferían el contacto personal, lo que implicaba desplazamientos y viajes -paradójicamente para hablar del uso de la inteligencia artificial a distancia-. Ahora su forma de trabajar forma parte del nuevo paradigma.

CRÉDITO: 
Expansión / Ripe