Tres lecciones de guerra para que pymes sobrevivan a Covid-19

La prioridad de las empresas no debe ser solo el dinero. Foto: Especial

Actualmente el mundo está en una guerra, que si bien no involucra armas, hay una amenaza que está causando millones de muertes, afecta la economía y que a diario se está luchando por vencer: el coronavirus.

Hablando del ámbito económico, este enemigo destruye cada vez más a las empresas, especialmente las pequeñas y medianas (pymes), pilares de la economía nacional y que también son las que cuentan con menos recursos para combatir.

Para Willy De Winter, fundador de Traducciones de Winter, empresa dedicada a traducir todo tipo de textos y formatos en más de 20 idiomas, quien además es superviviente de la Segunda Guerra Mundial, esta crisis puede abordarse como en su momento vivió la guerra.

"Es importante que las empresas tengan confianza en lo que hacen, que vean la situación desde una perspectiva diferente y que no teman, pues lo único que nos enseñan los tiempos difíciles es a seguir luchando, seguir trabajando. Lo más importante es jamás dejarse ir por el camino de la depresión”, comenta De Winter.

Su historia

Willy es hijo de padre holandés y madre mexicana, y desde los 7 años, tuvo que enfrentarse a situaciones difíciles como la guerra y a la invasión de los alemanes en su pueblo natal Arnhem (Países Bajos). En este tiempo, su familia ofreció su hogar a los refugiados hasta que un día la GESTAPO arrestó a su padre por ser judío.

"Mi papá fue recogido en algún momento por los alemanes por ser judío, pero se salvó por algo muy curioso: él tenía guardada una gran bolsa de café... les dijo a los policías de la GESTAPO que si lo dejaban, se las regalaba, así que lo dejaron libre y tuvo que esconderse en una puertecilla debajo del piso de la casa de mi maestra de primer año. Ahí pasó los últimos meses escondido de los alemanes", recuerda.

Tras terminar la guerra, y tras fallecer su padre, Willy emigró a México, donde comenzó a sentir una gran fascinación por el español y las lenguas indígenas, lo que lo llevó a conocer diferentes culturas a través de la lingüística. Por nacimiento habla el idioma holandés, pero durante la Segunda Guerra Mundial fue obligado a aprender alemán; además su padre le inculcó el francés e inglés, y su madre el español.

El idioma ruso, menciona, lo aprendió para jugar ajedrez profesionalmente, otra de sus grandes pasiones en la vida. El conjunto de estas vivencias hicieron que su forma de ver la vida se enfocara en los valores humanos más que en los monetarios, en las oportunidades que traen las crisis y en la importancia de la humanidad como filosofía de vida.

Con esto en mente, decidió fundar su empresa en 1965, y desde entonces ha trabajado con compañías como Kentucky Fried Chicken, la FIFA y la IPADE Business School, así como farmacéuticas y reconocidos despachos de abogados, entre otros. A pesar del sinnúmero de crisis a las que se ha enfrentado, Traducciones de Winter se ha mantenido en pie gracias a su filosofía, pues su fundador ve desde una manera muy particular este tipo de circunstancias.

Lecciones de supervivencia

El emprendedor explica que en tiempos difíciles como los que ahora vivimos con el Covid-19, las compañías no solo deben fijarse en cómo van a modificar su operación o en cómo digitalizarse; deben priorizar la parte humana.

Aunque el dinero es la sangre que mantiene vivo a un negocio, éste no es necesariamente el elemento más importante dentro de una organización. De acuerdo con Willy de Winter, las relaciones que tiene una empresa tanto con clientes como con proveedores, son lo que las ayudarán a afrontar los tiempos difíciles.

Por ello, las empresas deben mantener una comunicación oportuna y transparente, e informar a los consumidores si existe algún problema que pueda afectar su producto o servicio. Esto permite conocer las necesidades de los clientes y aprovechar las oportunidades de venta que se dan por las crisis.

“Siempre hay que decir las cosas con el corazón detrás de las palabras. Hablar con el corazón y con inteligencia siempre te dará más oportunidades de vender”. indica.

Valor humano

Uno de los recursos más importantes dentro de una empresa es el talento humano, por lo que la salud, bienestar financiero y aspiraciones de los empleados deben ser prioridades. Al final, en tiempos de dificultad, los que salvarán el barco siempre serán los trabajadores.

De hecho, de acuerdo con el informe anual de Mercer, Global Talent Trends 2020, aquellas empresas con una estrategia para mejorar la salud y el bienestar de sus empleados pueden ser hasta cuatro veces más productivas. Esto se debe a que el compromiso de los trabajadores, incentivado por su proyección de carrera en una corporación que vela por su bienestar, aumenta exponencialmente su rendimiento.

Al final del túnel, hay luz

“Una de las cualidades más importantes de un hombre positivo es saber luchar, seguir adelante aunque haya un momento de tristeza o algún contratiempo. Como emprendedores y dueños de un negocio, hemos aprendido a no rendirnos tan fácilmente, aún cuando el viento sopla en nuestra contra”, agrega.

Es por ello que al presentarse una crisis, siempre hay que mantener una actitud positiva, de acción y evitar actuar de forma impulsiva o individualista. Se deben tomar decisiones con planificación y teniendo en cuenta la opinión de todos los que estén en posición, conocimiento y capacitación para contribuir a solventar este tipo de situaciones.

El pensamiento positivo puede ser justamente lo que se necesita para transformar el humor y ver las cosas desde otra perspectiva.

“El éxito lo tenemos siempre en nuestras manos, pero hay que luchar y ser resilientes para obtenerlo”, finaliza De Winter.

CRÉDITO: 
Redacción / El Empresario