Sustituto de azúcar, jabón y alimentos sustentables; los ganadores de HEINEKEN Green Challenge

Javier Larragoiti, fundador de Xilinat. Foto: Especial

Un sustituto de azúcar, un jabón y alimentos sustentables hecho de celulosa, fueron los tres proyectos ganadores del concurso HEINEKEN Green Challenge en su tercera edición.

Este año, el premio giró en torno a la economía circular y se contó con el registro 1,325 proyectos en los que estuvieron involucrados 3,975 jóvenes emprendedores mexicanos, representantes de 562 instituciones de educación superior del país, entre las que se destacan el Tec de Monterrey, la UNAM, la Universidad de Guadalajara, el IPN y la Universidad Veracruzana.

Los ganadores: Xilinat, Güíjolos y Agacel Nanocelulosa recibieron 500,000, 200,000 y 100,000, respectivamente. Además se premió con 50,000 pesos a los ganadores del cuarto al décimo lugar y los 20 mejores proyectos tendrán acceso a un proceso de aceleración de 12 semanas en la incubadora del Tec de Monterrey.

Rafael Lorenzo, director Nacional de Emprendimiento Innovador del Instituto de Emprendimiento del Tecnológico de Monterrey comentó que "a través de talleres con expertos, mentorías de negocios y networking, los emprendedores recibieron retroalimentación y fortalecieron su proyecto para llegar al siguiente nivel y enfocar su presentación de acuerdo con los criterios a evaluar: problemática, propuesta de valor única, modelo de negocio, mercado e impacto socioambiental".

Durante su intervención, Marco Antonio Mascarúa Galindo, Vicepresidente de Asuntos Corporativos y Legal de HEINEKEN México dijo que el mundo enfrenta cinco grandes retos: demográficos, límites de recursos, volatilidad, nuevos modelos de negocio y falta de oportunidades de trabajo, los cuales pueden ser atendidos con soluciones en materia de economía circular.

“Estamos seguros que la mejor forma de incentivar e innovación para generar oportunidades en el talento joven es a poyando e impulsando proyectos que estén basados en la innovación, el emprendimiento y la economía circular”, destacó.

Precisó que “el mundo está cambiado y en los últimos meses nos ha dado una lección sobre la importancia de ser resiliente, adaptables y replantear muchas de las acciones que hacemos, también hemos sido testigos de que una sociedad unida puede sortear cualquier dificultad que se nos presente. Por ello, más que nunca es substancian ver a nuestro alrededor y ver la importancia que tiene el medio ambiente y actuar en favor de él”.

Xilinat- Primer lugar

Xilinat es un sustituto de azúcar creado por Javier Larragoiti quien a partir de un proceso biotecnológico y sustentable se convierten los residuos agrícolas, en particular el olote en un sustituto de azúcar natural, bajo en calorías e ideal para diabéticos.

Además, al emplear residuos agrícolas como materia prima, la empresa evita la contaminación y mejora la economía de los agricultores, generando una economía circular.

Actualmente, la empresa busca escalar la producción a una planta piloto, para lo cual se tenía pensado rentar equipo en el Tec de Monterrey; sin embargo, la pandemia ha detenido el proceso y el acceso al campus.

Ahora, el premio será destinado 100% al desarrollo de esta planta piloto, que permitirá reducir el precio del producto y escalar su producción.

“El objetivo no solamente es incrementar producción para vender más, sino incrementar producción para tener mayor impacto. Si vendemos más producto quiere decir que compramos más residuos agrícolas a campesinos y por lo tanto estamos evitando más contaminación, y por el otro lado estamos más apoyo económico a los campesinos. La idea es escalar tanto las ventas como la producción, y así dar pasos agigantados para cumplir nuestro sueño que es y será endulzar la salud de millones de mexicanos”.

Güíjolos- segundo lugar

Güíjolos es un jabón de barra creado a partir de aceites y grasas comestibles, su creador, Emmanuel Bojórquez comentó que este tipo de aceites contaminan 500 veces más el agua de drenaje y ríos, lo que provoca que los peces mueran.

La empresa convierte el aceite en productos amigables con el ambiente, sin productos químicos, además no genera subproductos o residuos

La venta de los productos se realiza en las tienditas de la esquina, donde también se colocan recipientes para recolectar el aceite reusado, por cada cinco litros, la compañía da a cambio una barra de jabón

Aguacel Nanocelulosa - tercer lugar

La tecnología de Aguacel convierten los desechos de las cerveceras en un aditivo para combatir la obesidad infantil con nanotecnología que contiene fiebrita y proteínas. La idea surgió luego de ver que uno de cada tres niños entre 6 y 19 años tiene obesidad en México.

La empresa fue fundada por Lux Cuellar y Leonardo Chávez quienes crearon un aditivo orgánico altamente nutritivo, que puede colocarse en los alimentos de los niños como: panes, dulces y bebidas embotelladas.

CRÉDITO: 
Elizabeth Meza Rodríguez / El Empresario