Pymes recurren a ahorros personales para pasar la crisis

Las pymes se muestran preocupadas ante el panorama actual. Foto EE: Archivo

Los pequeños empresarios han optado por buscar nuevos empleos y crear otros proyectos para solventar los gastos

Las medidas de la Jornada Nacional de Sana Distancia se han extendido, ahora será hasta el 30 de mayo cuando los negocios no esenciales abran sus puertas. Esta medida que representa un mes más ha llevado a los pequeños comerciantes a usar sus ahorros o buscar otros empleos para solventar los gastos.

De acuerdo con datos con JPMorgan Chase Institute, un pequeño y mediano negocio (pyme) tiene solvencia para permanecer cerrada y pagar los gastos como nómina, facturas atrasadas y préstamos financieros o impuestos sólo por 21 días.

En este sentido, los dueños de pequeños negocios han recurrido a diversas alternativas para mantener los gastos que no dejan de correr aunque el negocio se mantenga cerrado.

Ejemplo de ello es Victoria Lucas, quien tiene una empresa de organización de eventos y el 28 de marzo realizó su último evento. Del negocio dependen 30 personas, que trabajan por pago por evento, quienes al no haber actividad han dejado de recibir ingresos.

El día del niño es la temporada en la que tiene mayores ventas, pero al estar la contingencia varios clientes reprogramaron sus eventos para mayo, fecha en la que se había estipulado el regreso de actividades. “Dijimos: ‘nos vamos a recuperar’ porque nos pospusieron los eventos”, pero al alargarse la etapa de contingencia, las cancelaciones regresaron.

Los ahorros de la familia poco a poco se han esfumado, gran parte de ellos se invirtió antes de la contingencia en un local de venta de vestidos de 15 años en la Lagunilla, que también tuvo que cerrar.

La familia ha buscado otra forma de obtener ingresos, para pagar los servicios, la renta del local y vivir el día a día, pues Victoria acaba de ser mamá.

Una de las alternativas fue que las botargas mandaran saludos de cumpleaños a los niños por medio de redes sociales y cobrar 100 pesos, pero la iniciativa no tuvo éxito.

Ahora su esposo comenzará a trabajar como repartidor de comida de un negocio de carnitas, pues han pensado en solicitar un crédito que anunció el gobierno federal de 25,000 pesos, pero al tener otros dos préstamos con amigos, no ven viable la opción de endeudarse más.

Uso de ahorros

Así como Victoria, Moisés Campos, que tiene un negocio de mantenimiento de pinturas en Aguascalientes, y Sonia, dueña de una papelería desde hace 15 años, han buscado alternativas para tener ingresos mientras está la contingencia.

Moisés abrió su negocio hace un año y tuvo que despedirse de él debido a que las empresas empezaron a cerrar y el trabajo a disminuir, pero la renta del local seguía corriendo.

Ahora vende desde casa, pero ya no lo hace a las grandes empresas, se promociona por redes sociales, principalmente por LinkedIn, y ofrece sus servicios a casas que quieren remodelar su pintura.

Sonia González revela que sus ventas bajaron, primero, en 80%, porque muchos padres iban a comprar materiales como colores, papeles, plastilina, entre otros, para que sus hijos estuvieran entretenidos en casa, pero tras el cierre oficial, tuvo que cerrar y aunque considera la opción de envíos a domicilio, no hay mucha demanda.

Por ahora, se mantiene con sus ahorros y de algún pedido que le llega por WhatsApp o teléfono.

“Este negocio lo comencé yo y lo trabajamos la familia, y aunque no es muy grande nos ha ido muy bien, pero ahora no sabemos hasta cuándo volveremos a vender. La ventaja es que lo que vendo no se echa a perder como otros casos”.

FAIR, el gimnasio de Ricardo Pérez, también se ha visto afectado debido a que tuvo que cerrar desde el 31 de marzo cuando el Consejo de Salubridad General decretó que las empresas no esenciales tenían que suspender sus actividades.

Para solventar los gastos del negocio ha tenido que hacer uso de sus ahorros, apenas le alcanza para llegar al mes y ha dejado de pagar el sueldo completo a los entrenadores, les ayuda con el sueldo de su esposa que es asalariada y los ahorros, pero no sabe si llegará al otro mes.

CRÉDITO: 
Elizabeth Meza y Elizabeth López / El Empresario