Pandemia genera emprendedoras informales

El crecimiento del emprendimiento femenino durante la pandemia se dio principalmente por la pérdida de empleo. Foto: Shutterstoc

En 2020, se dio el boom del emprendimiento femenino, principalmente por redes sociales en las áreas de alimentos, moda y artículos de cuidado personal.

Haz lo que te guste”, “si vas a hacer lo que te apasiona, sé la mejor”, fueron las frases que Mildred Mena escuchó de su mamá y que la motivaron a cambiar su vida, dejando su empleo como asistente de una empresa para comenzar su propio negocio de repostería, una decisión que tomó momentos antes de la pandemia y que hoy le ha dado la mayor satisfacción de su vida.

“Siempre fui amante de la cocina, sobre todo la repostería, así que empecé a tomar cursos y preparar mis creaciones como panques de naranja que vendía a mi familia y amigos. Ya con los cursos hacía donas y otras cosas y llevaba a vender en secreto dónde trabajaba, pero quería ampliarme, no me hallaba en ese trabajo y seis meses antes de la pandemia, renuncié”, narró en entrevista con El Economista.

El día del padre de 2020 hizo su primera venta a domicilio, con lo que oficialmente, La Pavlova, se presentaba en otras zonas fuera de Ciudad Azteca, Estado de México. Tal ha sido su impacto que la han contactado plataformas de entrega para que se sume e incluso, la han buscado marcas como Unilever o Cuponatic para colaborar e impulsar su negocio. Todo comenzó con una página en Facebook.

El crecimiento del emprendimiento femenino durante la pandemia se dio principalmente por la pérdida de empleo. De los 1.6 millones de personas que salieron de la fuerza laboral, 84% eran mujeres, al igual que siete de cada 10 personas de las 2.1 millones que ya no están ocupadas actualmente, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía.

Giovanna Jiménez, fundadora de Womenly, plataforma digital de pagos, colaboración y comercio entre emprendedoras, explicó que al buscar otros canales de empleo, las redes sociales fueron las preferidas, efecto de ello fue el nacimiento de “las nenis”.

“En 2020, se generaron 9.4 millones de pesos de ventas solo del emprendimiento femenino, lo que a su vez benefició a 13 millones de hogares mexicanos”.Indicó que las categorías donde emprenden más las mujeres son alimentos, cuidado personal, bisutería y moda. El problema es que la gran mayoría está en la informalidad.

Informalidad prevalece

En 2020 se tenían registradas 5 millones 269,854 mujeres en la informalidad, cifra que para 2021, se incrementó a 6 millones 462,539, indicó el Inegi. De 2019 a 2020, hubo un crecimiento de 4 millones 286,000 mujeres, revela el Instituto Mexicano para la Competitividad.

En este grupo está Itzel Caballero, también del Estado de México, quien durante la pandemia empezó a vender artículos para el hogar y de belleza a través de catálogos. “Soy ama de casa y me animé para tener ingresos para mí y mi hijo, porque desde la pandemia no he podido encontrar algo bien y quiero trabajar”.

Laura Manzo, Chief Operating Office de Dalia Empower, aseguró que la informalidad ya había registrando desde años atrás, sobre todo por la falta de financiamiento al sector femenino y el no saber relacionarse adecuadamente para hacer negocios.

“Históricamente las mujeres han emprendido, pero lo han hecho de manera informal porque no tienen las herramientas necesarias como saber negociar o hacer networking porque las mujeres creemos que entramos en grupos de amigas pero no en una relación de negocio ganar-ganar”, indicó.

Añadió que la situación está cambiando. Por ejemplo, al buscar financiamiento, los inversionistas piden que empresas tengan talento femenino porque se ha comprobado que los equipos diversos generan mejores resultados.

Asimismo, es necesario que aumenten las capacitaciones para mujeres, ya que desconocen el tema, incluso los roles de género obligan a dedicarse al hogar.

Michelle Romo, VP Marketing & Comms en Mastercard México, expuso que en promedio, las mujeres dedican 64% de su tiempo a las labores del hogar, mientras que los hombres solo 24%, lo que les deja sin tiempo para dedicarse de lleno a sus empresas o capacitarse.

“Según información del Banco Mundial, si las mujeres entraran en la estructura económica, tendríamos 22% más tasa de ingreso per cápita. Está comprobado que las capacidades de las mujeres en los negocios son diferentes y complementarias a las de los hombres”.

Ejemplo del beneficio que dan las emprendedoras lo tiene Mildred, ya que a partir de su negocio, puede emplear a seis personas. Para ella, el desafío más grande es capacitarse, ya que, admite, aún le falta conocer más las redes sociales de donde provienen 50% de sus ventas.

Además, busca cursos para seguir impulsando su negocio que hasta el momento opera como dark kitchen, teniendo como sede su cocina.

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CRÉDITO: 
Elizabeth López Argueta / El Empresario