Pandemia detona la evolución de las pymes a empresas conscientes

Una empresa consciente trabaja desde cero con un propósito y no solo genera programas o beneficios esporádicos. Foto: Especial

La organizaciones buscan generar impacto ambiental, social y tener ganancias para seguir haciendo cambios

Las empresas ya no pueden operar de la forma en que lo hicieron en los últimos años y la pandemia del Covid-19 lo ha dejado claro. El sistema empresarial debe evolucionar a empresa consciente, que no solo genere rentabilidad, sino impacto positivo en la sociedad y el medio ambiente, pues no se puede seguir explotando los recursos naturales al ritmo que se venía haciendo porque el planeta está muriendo.

“¿Por qué ahora están surgiendo tanto modelos que promueven un sistema de gestión que toquen temas económicos, sociales y ambientales? porque a pesar de que el capitalismo tradicional ha tenido un impacto positivo por avances en diferentes materias como salud; que permiten alargar más la vida, o económico; para reducir la pobreza, aún hay mucho por hacer”, explicó en entrevista con El Economista, Christiane Molina, directora del Centro de Empresas Conscientes para un Futuro Sostenible del Tecnológico de Monterrey.

Comúnmente las empresas buscaban tener impactos positivos a través de programas de Responsabilidad Social; sin embargo, esto se quedaba en un solo departamento con pocas acciones. En cambio, una empresa consciente trabaja desde cero con un propósito, todas sus áreas se encaminan a ello y no solo genera programas o beneficios esporádicamente, siempre está impactando.

Ante esto, organizaciones empresariales y organismos como el Foro Económico Mundial se han reunido para hacer un llamado a crear una forma diferente de gestión empresarial, enfocándose en atender los grupos de interés (stakeholders). En México, está el ejemplo del Consejo Coordinador Empresarial que hace un año lanzó los lineamientos para que las empresas tengan mayor impacto positivo.

Para las empresas de mayor tamaño el proceso de transformación puede ser más sencillo al contar con especialistas e inversión económica, el problema lo enfrentan las pymes.

Pyme consciente

Molina indicó que lo más factible es comenzar un negocio con propósito, que no se base solo en la ganancias, sino en ofrecer valor a la sociedad y medio ambiente. Los emprendedores sociales son el mejor ejemplo de cómo ser una organización consciente.

“Si el emprendedor por naturaleza ya está sensibilizado con un problema como es el caso de los emprendedores sociales que surgen por problemáticas en el entorno, entonces la empresa que crea, tendrá la base y tintes de una empresa consciente”, resaltó.

Sin embargo, cualquier empresa puede ser consciente, todo depende de la intención. Lo primero es ser una persona consciente, quien percibe lo que ocurre a su alrededor y actúa. Busca que el negocio no dañe al exterior y en cambio, lo mejore.

Prácticas conscientes

Muchas empresas ya tienen prácticas de empresas conscientes, el problema es que no lo saben por desconocer la filosofía del negocio.

Ejemplo de ello es brindar seguros de salud para los colaboradores, financiamiento de viviendas, permisos de maternidad y paternidad, entre otros.Ante la pandemia de Covid-19, las empresas han valorado la importancia del bienestar laboral, por lo que han hecho cambios.

Las mipymes están destacando por ofrecer más salario emocional, de acuerdo con el Estudio de Búsqueda de Empleo por Internet en México, realizado por la Asociación de Internet MX. Las microempresas por más días de vacaciones, las pequeñas por ambiente laboral saludable, horarios flexibles, herramientas de trabajo extra y permisos de maternidad, y las medianas por permisos de maternidad.

Una de las empresas que ha transformado su negocio es Merco, cadena de supermercados en el norte del país, que se unió a los restaurantes, uno de los sectores más afectados, para ofrecer empleos temporales a parte de su plantilla laboral.

Alpha Hardin, empresa dedicada a proyectos de construcción en interiores, también es empresa consciente desde antes de la pandemia, ya que ofrece programas educativos para concluir estudios de primaria o secundaria a los proveedores como albañiles.

“No son sus colaboradores directos, pero la empresa sabe que si las personas están mejor preparadas y más contentas, tendrán mejor desempeño. Esta es una forma en que generan valor a uno de sus stakeholders”, finalizó.

CRÉDITO: 
Elizabeth López Argueta / El Empresario