No son sólo caldos, es ánimo en cada plato

José Antonio Casas, CEO de Caldos Ánimo. Foto: Adriana Hernández

¡Ánimo! es la primera palabra que se escucha al llegar a Caldos Ánimo y la última al dejar lugar. El establecimiento es un concepto de comida fast casual, donde se puede consumir caldos que “tienen el sabor de casa”, a bajo precio, rápido y siempre con un ambiente agradable.

El concepto surgió en el 2017 y fue concebido por José Antonio Casas y el chef Toño de Livier, quienes se propusieron crear un lugar competitivo frente a los restaurantes, pero a bajo precio para que cualquier persona pudiera asistir y no invirtiera mucho tiempo. “No vendemos caldo, vendemos ánimo”.

El tiempo que tarda una persona, en promedio, desde que acude a la barra a pedir su orden y consumir los alimentos es de media hora.

“Escoges el menú, pagas en caja y a los pocos minutos te gritan por tu nombre: ‘ánimo, José’, y te entregan la orden. Hay grupos que vienen y cada uno pide su orden para que le griten su nombre”, dice en entrevista Casas, CEO de la empresa.

Aunque depende del hambre que se tenga, es posible comer con menos de 100 pesos y elegir entre los seis tipos de caldos y un consomé, la especialidad es el birriamen, que une la tradicional birria de borrego con el ramen.

“Los sabores son los de casa de toda la vida, sólo tienen una vuelta de tuerca que ha hecho el chef para que los productos sean fuera de serie”, precisa José Antonio.

Crecimiento constante

Caldos Ánimo tiene tres sucursales en la Ciudad de México, en la colonia Nápoles, Cuauhtémoc y Condesa, y a finales de año abrirá la cuarta. El objetivo es consolidar el mercado en la capital para que a finales del 2019 cuente con ocho tiendas.

Además, la empresa ha planeado su crecimiento y a finales del 2017 invirtió en la creación de un centro de distribución, que es un espacio donde se centralizan las compras, realizan procesos de estandarización de calidad y desde donde se surten a todas las unidades. “Decidimos hacerlo para asegurarnos que el sabor y la calidad va a ser la misma en todas las unidades”.

Ese mismo año Caldos Ánimo ganó en los Premios Ciudad como el mejor proyecto que impacta positivamente la ciudad en la categoría Mejor Restaurante.

Casas relata que el principal reto que han tenido ha sido crear categoría, porque no había un lugar donde la especialidad fuera caldos, otro fue el que la gente adoptara el caldo como su plato principal, por ello crearon tacos como complemento.

“El caldo es una comida completa, que tiene proteínas, verduras o carbohidrato”.

La clave es el personal

José dice que desde el inicio se creó un vínculo emocional con los clientes: “Si nos llamamos ánimo, que éste sea un lugar donde se sienta, respire y pruebe el ánimo”, para lograrlo el personal ha sido clave.

La empresa decidió contratar personal no por su nivel de habilidades, sino por su actitud y del primer equipo que entró actualmente continúa 60%, un promedio de rotación bajo para una cadena de comida rápida.

“La baja rotación la adjudicamos a que se ha creado una cultura sólida alrededor del orgullo de trabajar para una empresa que vende ánimo. La gente conecta con la energía del chef, quien es la persona más animosa que te puedes imaginar”.

Casas dice que aún existe un gran potencial para que el sector restaurantero termine por consolidarse, pero que la inseguridad que se vive en México y la percepción que se tienen a nivel internacional ha hecho que el turismo descienda. “A medida que se combata la inseguridad, el turismo y la gastronomía se impulsarán”.

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CRÉDITO: 
Elizabeth Meza Rodríguez / El Empresario