Morosidad de crédito pyme repunta

Son las pymes las que se han visto más afectadas con el declive de la actividad económica. Foto: Especial

El IMOR de las pequeñas y medianas empresas superó la morosidad del crédito al consumo.

La morosidad del crédito a las pequeñas y medianas empresas (pymes) ha aumentado y son las de menor tamaño las que enfrentan costos de crédito más alto, incluso mayor que la tasa promedio ponderado de consumo y vivienda.

De acuerdo con los “Indicadores Básicos de Créditos a las Pequeñas y Medianas Empresas (PyMEs)”, dados a conocer por el Banco de México, el índice de morosidad (IMOR) de las pymes ha aumentado desde enero del 2016, y desde junio del 2018 ha superado la morosidad del crédito al consumo, llegando a marzo del 2021 a niveles de 6.6 por ciento.

En contraste, el IMOR de créditos a empresas grandes se ha mantenido como el más bajo de todos los tipos de financiamiento a pesar de recibir un ligero aumento del 2020.

El informe resalta que el IMOR de junio a octubre de 2020, todos los créditos presentaron una disminución, el cual se explica por las facilidades regulatorias que la CNBV autorizó.

Gabriela Siller, directora de Análisis Económico y Financiero de Banco Base detalló en entrevista que “son las pymes las que se han visto más afectadas con el declive de la actividad económica desde mediados de 2018”, lo cual ha incidido en el aumento del índice de morosidad por lo que la tasa de interés que tienen que pagar se vuelve un circulo vicioso porque “a mayor tasa de interés menos quieren pedir un crédito y por ende, menos pueden comprar maquinaria y equipo y se vuelven menos productivas y están en una situación más vulnerable”.

Tasa elevada para pymes

El informe detalla que durante el periodo de abril del 2020 a marzo del 2021 se otorgaron 116,100 créditos a pymes, con un saldo de 142,500 millones de pesos y créditos a 74,947 empresas con montos promedio de 1.5 millones.

La tasa de interés promedio de los créditos a todo el sector de las pymes otorgados durante el periodo abril del 2020 a marzo del 2021, fue de 11.1%, una disminución respecto a 13.4% de abril del 2019 a marzo del 2020.

Sin embargo, las tasas de interés promedio de los créditos a las pymes fueron inversamente proporcionales al tamaño de la empresa, para las medianas fue de 9.5, para las pequeñas 11.5 y las micro 11.3, mientras que en el mes de marzo la tasa en las micro creció a 13.2 por ciento.

Adrián de la Garza, economista en jefe y director de Estudios Económicos de Citibanamex, comenta que la variación de porcentaje de interés tiene que ver con la capacidad de pago. “Pensemos en una tiendita de la esquina que no tiene sucursales y aunque las ventas le generan flujo, tiene inventario y una propiedad le respalda, su capacidad de pago es menor que la de las empresas grandes”.

El reporte de Banxico señala que la tasa promedio más baja la registró Scotiabank con 7.5%, seguida de Base 8.3% y Mifel 8.4 por ciento. En contraparte, la tasa promedio más alta la registró Portafolio de Negocios con 28.4% para un crédito promedio de 2.4 millones de pesos; a ésta le siguió GM Financial México con 14.3 por ciento.

A qué destinan el crédito

El informe destaca que la mayoría de los créditos solicitados por pymes son destinados a capital de trabajo (64.4%), es decir, para pagar nómina y proveedores, y solo 32.7% para inversión (maquinaria, equipo y construcción de plantas). Asimismo, de quienes piden crédito a inversión el monto ronda los 740,453 pesos y 2 millones de pesos para capital de trabajo.

“Esto habla de las necesidades de las empresas, primero está el capital de trabajo y después la inversión fija. La teoría económica dice que el crecimiento económico a largo plazo está determinado por la inversión fija y las pymes, que son importantísimas para México no solicitan crédito para inversión”.

Esto genera una polarización, es decir, las empresas grandes tienen mayor capacidad porque son más productivas, mientras que las pymes tienen menor capacidad y son menos productivas porque no invierten en lo que puede generarles crecimiento en el mediano y largo plazo.

Adrián de la Garza detalla que típicamente en México el crédito se usa para capital de trabajo, no solo durante la pandemia.

“En general las empresas en México tienden a usar sus recursos de financiamiento para capital, para hacer gastos corrientes para la operación del negocio. Esto puede exacerbar en una crisis financiera, sobre todo pensando que estamos en un momento donde los flujos para las empresas se reducen por la misma condición de crisis de la economía, sobre todo por la pandemia, donde hubieron cierres de actividades y las empresas tuvieron que seguir operando”.

Prevé que la cautela en la solicitud de créditos se mantendrá lo que resta del año. “Hemos aprendido que esa (endeudamiento) no es la manera de solventar los problemas económicos. Yo creo que en una situación donde seguimos en pandemia, deberíamos esperar que las empresas sigan mostrando cierta cautela en las solicitud de crédito”.

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CRÉDITO: 
Elizabeth Meza Rodríguez / El Empresario