La moda es un negocio, no un hobbie

Ganadores del Concurso Creáre 2015. Foto: Cortesía Creáre

León, Guanajuato/Ciudad de México. Cuando el tema de diseño se entienda como un negocio, la industria de la moda en el país podría dar un giro completo, expertos aseguran que todavía hay empresas que no sólo generan productos obsoletos, sino también carecen de innovación.

"Hay diseñadores que viajan a Europa para comprar los productos de aparador, desarrollarlos y presentarlos, obviamente llegan a México con dos años de retraso en el tema de tendencias; por consiguiente, las ventas son mucho menores”, exponen.

Los diseñadores tienen que comprender que hacer negocios no es un tema de crear un zapato extravagante, sino encontrar la manera de fabricarlo para que se venda más, menciona la directiva.

Pareciera que esta problemática se ha convertido en una constante del clúster de la moda –cuero/ calzado, textil/confección, marroquinería y sombrero–. Los estudiantes, quienes deberían marcar nuevas pautas, están cometiendo graves errores. Para muestra, los diseños presentados en la IX Edición del Concurso Internacional de Moda y Diseño Creáre 2015, evento en el que el talento se vio opacado por productos mal elaboradas, poco comerciales y con una propuesta alejada a la establecida para este concurso: Victoriana Moderna y Dandy Siglo XXI.

A pesar de los esfuerzos que se están haciendo en Guanajuato tras la conformación del Clúster de la Moda, el pasado 2 de octubre de 2014, en donde se unieron la Asociación de Proveedores Industriales Mexicanos (Apimex), la CICEG, la Cámara de la Industria de Curtiduría del Estado de Guanajuato (Cicur) y la Cámara Nacional de la Industria del Vestido (Canaive), las plataformas de impulso siguen siendo de poco valor agregado. Por ejemplo, a lo largo de las ocho ediciones del concurso Creáre, no se conoce a ningún diseñador que haya cruzado fronteras y se esté consolidando en el sector; el problema podría ser que los participantes aún son estudiantes, lo que sin duda limita su dedicación.

La problemática no es exclusiva, lo mismo sucede con la ropa; algunas veces la idiosincrasia del propio diseñador le impide crear nuevos modelos. Algunos individuos no están dispuestos a recibir críticas, pero tampoco conocen totalmente a su mercado, “hay que escuchar lo que la gente opina de ti, romper las barreras y hacer consciencia de que son ellos quienes consumen tus productos”, refiere Bertholdo Espinoza, diseñador mexicano.

La moda no sólo tiene que ver con la parte técnica, sino también con la venta, “una ropa colgada en gancho, no vale nada”, agrega.

Para Bertholdo Espinoza, lo que se tiene que cambiar es la concepción que tienen los estudiantes sobre esta carrera, para algunos es sólo un hobby y para otros tiene que ver con el show y el glamour. “Esta es una carrera sumamente complicada y una vez que la tomes, debes hacerlo en serio”.

Un clúster con potencial

Las micros, pequeñas y medianas empresas (mipymes) de la moda están empezando a tener una mayor visibilidad en Guanajuato; la industria privada, el gobierno y la academia suman esfuerzos para la creación de un ecosistema estatal.

“El sector está detonando, pero falta darle unión a la moda. En Guanajuato tenemos muy buenos expositores de joyería, calzado, vestido, sombreros, pero no están integrados. Lo que queremos es hablar de un solo esfuerzo, un clúster que beneficie al estado, pero sobre todo a los empresarios y emprendedores”, detalla José Manuel Casanueva de Diego, subsecretario para el Desarrollo de las Mipymes de Guanajuato.

El funcionario expone que el sector de la moda es una de las columnas vertebrales del estado –después de alimentos–, alrededor de 300,000 familias dependen de él, es por esto que “nuestro principal reto es rebasar la famosa barrera de los dos años de supervivencia, aumentar el financiamiento y los programas de capacitación y desarrollo”.

Sin duda, las mipymes deben tener una posición más agresiva en el tema comercial, lo que falta es que se animen a incursionar en las ventas online –por ejemplo– y en la distribución de marca.

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CRÉDITO: 
Zyanya López / El Empresario