Mipymes de la construcción, sin posibilidad de sobrevivir un mes

El 96% de las empresas de la construcción son mipymes. Foto: Shutterstock

De estas empresas 30% desaparecería los primeros 30 días, después de dos meses serían 50% de estas compañías

En un mes podrían desaparecer 30% de las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) del sector de la construcción, para los dos meses 50% de estas compañías cerraría definitivamente, declara Eduardo Ramírez, presidente de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC).

Esto debido a que 96% de las 12,000 empresas agremiadas a la CMIC son mipymes, de ese porcentaje 80% son micro empresas que facturan menos de 4 millones de pesos al año y que no tienen más de 10 trabajadores, que suelen estar dirigidos por un ingeniero o arquitecto.

Estas empresas trabajan prácticamente al día, pues su trabajo depende de un contrato público o privado y generan 5 o 6% de utilidades, monto que reinvierten o utilizan para un nuevo proyecto, porque en la mayoría el pago es de 45 o 60 días después, en el caso de las micro empresas usan las utilidades para vivir o tener el equipo necesario para las obras.

Sobreviven 20 días

En el panorama que vive México ante el Covid-19, en el que el Consejo de Salubridad General decretó emergencia sanitaria por causa de fuerza y la suspensión de actividades de empresas no esenciales a partir del 30 de marzo, las mipymes serán las más afectadas.

De acuerdo con un estudio realizado por JPMorgan, las empresas de la construcción en Estados Unidos tienen una liquidez de 20 días, es decir, es el tiempo que tiene para estar cerrado y pagar la nómina de los trabajadores y los gastos diarios, después de ese periodo desaparecerían, pero en México, la situación es más complicada, las mipymes de la construcción no llegarían a los 10 días.

Ante esto, el lunes se publicaron en el Diario Oficial de la Federación los lineamientos técnicos para permitir que las empresas que realizan tareas de conservación, mantenimiento y reparación de la infraestructura y que aseguran la producción y distribución de servicios indispensables mantengan su operación hasta el 30 de abril.

Esta medida permitirá que las mipymes dedicadas al mantenimiento para que llegue agua y la electricidad a nuestras casas y hospitales sigan en funcionamiento.

Además, Ramírez indica que para mantener la continuación de estas mipymes se requiere un programa de apoyo para diferir pagos, mientras se está en contingencia. “Buscar un financiamiento para las mipymes, pero de nada le servirá a una microempresa 20,000 pesos para pagarle a los trabajadores, es difícil que con ese dinero pueda asumir los sueldos y mantener su negocio cerrado. Los empresarios están preocupados, porque no quieren fallarle a sus trabajadores”.

El año pasado el sector no generó 150,000 empleos por la caída de la industria de la construcción y este año, por el Covid-19 el número puede ser de 500,000 trabajadores en un mes.

¿Y las ferreterías?

Por más de 40 años, Miguel Angel Martínez se ha dedicado a trabajar en el sector de la construcción con su tienda de materiales para construcción y aunque ha tenido retos en el negocio, uno de los más grandes es el que ahora enfrenta con la pandemia del Covid-19 y el cierre de operaciones de negocios que “no son de primera necesidad”.

Al ser proveedor de albañiles, arquitectos y líderes de construcción, narra que las ventas se han reducido considerablemente y la mayor preocupación de todos es el paro total de operaciones, tanto por la falta de insumos como las labores de los albañiles.

“Están preocupados, y algunos aún no ven que en el futuro va a ser más complicado porque son los que van al día de trabajo”, manifestó en entrevista con El Economista.

Entre el cierre de cementeras y grandes productores en días pasados, Martínez se veía preocupado por el desabasto de mercancía en su tienda ubicada en la delegación Iztapalapa, pero ante el anuncio de que las empresas productoras de cemento, acero y vidrio mantendría una operación mínima, el panorama es más alentador.

Por ahora, continúa sus operaciones normales, de lunes a sábado de 8:00 horas a 21:00 horas, pero a pesar de ello, sólo trabaja a 20% de lo que trabajaba. De tener que parar, 10 empleados directos y todos los clientes se verán afectados gravemente.

“No podemos cerrar porque nos mantenemos al día, no tenemos algo que nos soporte, debemos seguir trabajando, nuestras familias dependen de ello”.

En el caso de las empresas grandes de la construcción que ya cerraron, indicó, a algunos les pagaron una semana, pero no les ayudará mucho y no saben qué pasará en las siguientes semanas. En su caso, han subsistido por enfocarse a la venta al menudeo, además de que también vende artículos de ferretería.

CRÉDITO: 
Elizabeth Meza y Elizabeth López / El Empresario