Las Fantasías que dominan el mercado de manualidades

La empresa familiar que inició con joyería de fantasía. Foto: Shutterstock

En 1965, Miguel Litchi y su esposa, comenzaron un pequeño negocio en un local de dos metros cuadrados en las calles de Uruguay, en el centro de la Ciudad de México, enfocado en la venta de medallas y cadenas. Sin muchos recursos, pero con determinación de sacar a sus hijos adelante, ese pequeño negocio creció y hoy se conoce como Fantasías Miguel.

El camino recorrido no ha sido sencillo, dijo Daniel Litchi, director general de Fantasías Miguel, ya que han atravesado por diferentes retos, desde obtener los recursos financieros, desastres naturales, crisis económicas, hasta adaptarse a las tendencias del mercado.

“El negocio comenzó como un negocio familiar basado en lo que pedía la gente, como cadenitas y medallitas. Así, mis papás colocaron una tienda de joyería de fantasía y materiales para crearla, y fue exitoso, pero con el tiempo ya no fue negocio, sobre todo porque empezaron las importaciones de Corea y China. Tuvieron que moverse rápido para innovar ‘¿Ahora qué vendemos?’, se preguntaron”, relató el hijo del fundador.

En esa época, los mismos clientes les comentaron que estaban de moda unos árboles con flores peculiares, por lo que diseñaron una línea de flores artificiales, lo que les hizo seguir en el juego. También vieron la cultura de lo manual, que a la gente “le gustaba hacer cositas muy creativas”. Por ello, aumentaron la oferta de su negocio a lo que hoy se conoce.

La empresa se ha reinventado cinco veces, siempre adaptándose a lo que sus clientes les piden y tendencias del momento, y aunque es una empresa reconocida en la actualidad, ha tenido varios retos como el temblor de 1985 y la crisis económica de 1995, que prácticamente los llevó a la quiebra, proceso del cual tardaron 10 años en salir adelante.

La actualidad

A pesar de las adversidades, hoy cuentan con 356 tiendas en nueve estados de la República Mexicana y suma más de 3,000 colaboradores, así como diversos proveedores, entre los que destacan las pequeñas y medianas empresas.

Asimismo tienen un programa de empleabilidad para madres solteras en la Ciudad de México, a quienes les piden llenar paquetes de diferentes productos desde su hogar. Los empleados y clientes, son la motivación de Fantasías Miguel para seguir evolucionando.

“Los clientes son los que te empujan a reinventar, te van diciendo hacia dónde avanzar, como ha pasado con la empresa desde que comenzó. Nuestros empleados también son nuestros pilares porque son ellos quienes tienen ideas nuevas, nos empujan a ser mejores, tienen ganas de crecer y salir adelante. Tenemos un fuerte compromiso con todos porque no sólo somos nosotros, sino de todas las familias que dependen de la empresa”.

Esto también les permite actuar mejor ante la competencia, innovar y desarrollar mejores productos. “Si no tienes competencia te vuelves más flojo, no te preocupas por crear nuevos productos”.

Empresa familiar

Cuando Litchi y sus hermanos tomaron las riendas del negocio, no fue complicado porque desde pequeños lo conocían y habían colaborado en todas las áreas. El reto es con la tercera generación, para quienes diseñaron un programa de capacitación que dura de seis y ocho meses.

Los hijos que quieran entrar al negocio, deben conocer toda la empresa y trabajar en cada área: cargando cajas en bodega, limpiar, hacer estrategias. Deben recorrer todos los puestos que tenemos, así se dan cuenta de lo que involucra el trabajo, lo que representa y se dan a respetar con los demás, porque es muy fácil imponer a uno de los hijos en un puesto, por ejemplo, eres director de marketing y ya, pero hay que ganarse el respeto de la gente y conviviendo con la gente es que se dan a respetar”.

Entre los elementos primordiales para mantener una buena relación familiar y sacar el negocio adelante, es tener un liderazgo fuerte, mucha comunicación entre todos, que todos sepan dónde están parados, qué se esperan de ellos y cuál es el futuro. La comunicación directa y continua con la siguiente generación es punto clave, ya que así se evitará que muera la compañía, como muchas veces ocurre.

“El chiste es cómo educar a la siguiente generación para que convivan bien a pesar de todas las diferencias, hay que entender que no todos piensan y trabajan igual”.

CRÉDITO: 
Elizabeth López Argueta / El Empresario