Emprender con tu pareja, ¿es un riesgo para conseguir inversión?

Si la relación termina, la empresa puede morir. Foto: Especial

Emprender con la pareja puede parecer una buena idea porque trabajarás con alguien conocido, se tienen sentimientos de amor y hasta puede sonar romántico; sin embargo, para los inversionistas esta alianza puede representar un gran riesgo que incluso los desmotive a no colaborar con empresas de este estilo.

Si la relación termina, puede acabar con la empresa y generar mayores problemas personales.

"Más del 50% de los matrimonios se divorcian. Y si eso sucede, la empresa se va al traste", explica Elena Gómez del Pozuelo, business angel, fundadora de Bebé de París y presidenta de Womenalia, que vivió esta experiencia como inversora en una startup. "Aquello acabó como el rosario de la aurora, no podían ni hablarse, y la compañía terminó en quiebra".

Desde entonces decidió no volver a invertir en parejas fundadoras que trabajen en el mismo proyecto .

De hecho, desaconseja que los dos miembros de una pareja monten un negocio (juntos o separados). "La vida del emprendedor es muy dura, al principio hay años que no cobras. Es mejor si uno de ellos tiene un trabajo fijo y aporta unos ingresos estables".

Riesgos

Otros inversores no sitúan este factor como causa de exclusión, pero reconocen que es un penalizador. "Es añadir una variable de potencial inestabilidad al emprendedor, que de por sí ya soporta mucha presión", opina Daniel Soriano, director del Centro de Emprendimiento e Innovación del IE y miembro de varios comités de inversión en fondos de capital riesgo.

Además, es posible que uno de los dos esté en la startup sólo porque es la pareja del otro, y no porque sea la persona más idónea para ejercer su puesto. "¿Son realmente el equipo ideal o han emprendido juntos por cercanía?", plantea.

Los matrimonios fundadores se enfrentan a decisiones complicadas. O al menos, aún más delicadas desde el punto de vista emocional que las que afrontan dos socios cualesquiera. Por ejemplo, determinar quién de los dos merece una recompensa mayor puede ser motivo de roce.

Estas situaciones no son plato de gusto para los inversores. "Si tengo que tomar una decisión en contra de alguno de los dos, como una reasignación de tareas, se pueden generar tiranteces adicionales", dice Soriano.

La situación cambia cuando los dos miembros de la pareja están en el capital pero sólo uno está en la gestión de la compañía. O bien cuando uno está al frente de la misma y el otro se limita a desempeñar una función profesional: "El problema viene cuando toman decisiones estratégicas en conjunto".

Para sortear estos obstáculos hay que establecer qué funciones va a desempeñar cada uno (mejor si es a través de un pacto de socios), cómo se realizará la toma de decisiones y en qué condiciones se produciría la eventual salida de uno de los dos.

Puntos a favor

No obstante, no todo son desventajas. "Las parejas fundadoras tienen un grado de compromiso muy alto, precisamente porque tienen todos los huevos en la misma cesta", comenta Joan Riera, profesor de Esade. En su opinión, los riesgos se pueden reducir si se tiene en cuenta una serie de consideraciones. "Mi consejo es separar la vida personal y familiar. Tener muy claro cuándo no hablar de negocios", dice. Recomienda prevenir posibles bloqueos estableciendo una figura mediadora (puede ser alguien de la compañía). Y apuesta por "definir muy bien qué hace cada uno. Fijar con claridad las funciones para que no se solapen".

La importancia del pacto de socios

Emprender en pareja tiene consecuencias jurídicas, especialmente si se trata de un matrimonio en régimen de gananciales.

"En caso de que se vendan participaciones de la empresa, hace falta la firma de los dos miembros de la pareja, por lo que los fondos de 'venture capital' empiezan a obligar que ambos firmen un pacto de socios para que no puedan ocurrir sorpresas en caso de un 'exit', si la empresa va muy bien, o un divorcio si la pareja va muy mal", señala Javier Bustillo, socio de Écija.

El experto recomienda redactar este documento con "especial cuidado" y asegurarse de que "da solución a los posibles escenarios negativos de futuro, como podría ser un divorcio, una baja permanente, fallecimiento u otros".

Por otro lado, si en algún momento el emprendedor incurre en deudas que le puedan ser exigidas a nivel personal se podría ver afectado el patrimonio de la pareja (siempre que se hallen en régimen de gananciales).

Para prevenir esta situación, Bustillo plantea la posibilidad de preparar unas capitulaciones matrimoniales, antes o durante el matrimonio, para aislar los bienes de ambos.

Matrimonios que lo lograron (o casi)

Los Neumann y la fallida salida a bolsa de WeWork

Empresa: WeWork
Fundadores: Adam y Rebekah Neumann
Prometía ser la OPV del año en 2019, pero los analistas recortaron su valoración un 50% y acabó posponiéndose. Uno de los factores que jugaron en contra fue la gestión personalista de los Neumann. En el folleto, Adam (CEO) se autocalificaba como "un líder único" y a Rebekah (CBO), como su "socia de pensamiento estratégico". El consejo les acabó cesando.

Gap, el éxito de la pareja que reinventó el 'retail'

Empresa: Gap
Fundadores: Doris y Donald Fisher
Donald Fisher no lograba encontrar una talla de vaqueros que le quedara bien. Así que decidió lanzar Gap, un nuevo concepto de tienda donde hubiera abundancia de tallas y modelos. La compañía, que hoy vale 6,600 millones de dólares, fue impulsada por Donald y su mujer, Doris, una de las primeras mujeres en graduarse en Economía en Stanford.

Rosalía Mera y las primeras puntadas de Inditex

Empresa: Inditex
Fundadores: Amancio Ortega y Rosalía Mera
En 1963, un matrimonio coruñés quiso cumplir su sueño de lanzar su propia marca de ropa. Empezó con batas de guata y en 1975 abrió su primera tienda, Zara. El resto es historia. Se divorciaron en 1985 y Mera abandonó el día a día de la compañía. "Si no se hubiera roto nuestro matrimonio, yo hubiera sido la mujer de", explicó más adelante.

El 'divide y vencerás' de los fundadores de Eventbrite

Empresa: Eventbrite
Fundadores: Kevin y Julia Hartz
Cuando Kevin y Julia Hartz lanzaron Eventbrite estaban comprometidos. Su obsesión era que su matrimonio no afectara al negocio, algo que lograron gracias a un escrupuloso reparto de tareas. Hoy su empresa vale 1,800 millones en bolsa. Aseguran que no separan la vida personal de la profesional y que su éxito radica en ser "los mejores socios" en ambas áreas.

El 'tercero en discordia' del matrimonio Bosack

Empresa: Cisco
Fundadores: Leonard Bosack y Sandra Lerner.
Cisco fue fundada en 1984 por Leonard Bosack y Sandra Lerner, dos informáticos de la Universidad de Stanford. En 1988, Sequoia Capital entró en el capital y colocó a John Morgridge como CEO. Su enemistad con Lerner acabó en el despido de ella. Bosack dimitió por solidaridad. Vendieron su parte por 170 millones de dólares (hoy valdría 140,000 millones).

CRÉDITO: 
Expansión España / RIPE