Empoderamiento juvenil, el objetivo de Laboratorio Social

Productos realizados por Daniel Velázquez en Rey Calavera. Foto: Cortesía Laboratorio Social

La colonia Desarrollo Urbano Quetzalcóatl, ubicada en la delegación Iztapalapa, es considerada una de las más peligrosas en la ciudad de México. Sus altos índices de delincuencia la han puesto en el radar de las autoridades gubernamentales.

Historias de vida que giran entorno a drogas, reclusorios, actos vandálicos y deserción escolar son comunes entre sus habitantes. Pero Daniel Velázquez fue la excepción, a sus 34 años y con la oportunidad de estudiar en la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), creo Rey Calavera, empresa dedicada a la fabricación de playeras y artículos decorativos que resaltan la cultura mexicana.

Desde hace cinco años, Daniel ya estaba inmerso en el mundo textil, sin embargo, la comercialización era local, solo sus amigos cercanos adquirían sus productos. La idea de crecer siempre estuvo en la mente del joven.

En 2014, la organización Laboratorio Social, liderada por Mario Nájera, llegó a Iztapalapa para empoderar a jóvenes con la iniciativa Laboratorio de Proyectos: “queremos apoyar a todos aquellos que tengan inquietud de crear su propia empresa y transformar a su comunidad”, explicó el emprendedor de 28 años.

Esta inciativa que ha contado con el apoyo de la Secretaría de Gobernación y forma parte del Programa Nacional para la Prevención del Delito, consiste en la impartición de talleres especializados donde se dota a los beneficiarios de herramientas que les permitan incorporarse al sector productivo bajo un esquema de emprendimento.

El proceso es sencillo, los jóvenes crean una empresa en tres fases: la primera es la generación de la idea y la apertura del negocio; en la segunda se realizan los documentos pertinentes para atraer inversión; y finalmente se les acompaña por 24 meses para garantizar la supervivencia.

Hasta ahora, “en Iztapalapa hemos atendido a 110 personas, y se han lanzado ocho proyectos productivos”, mencionó Nájera, quien está seguro que este sector poblacional puede potenciar sus talentos naturales e impulsar la generación de nuevos modelos de negocios con la ayuda adecuada.

Uno de estos ocho proyectos es Rey Calavera, que actualmente se encuentra en la segunda fase. Laboratorio Social está apoyando a Daniel en el tema del análisis de inversión; preparan un documento especializado para atraer financiamiento.

Nájera dijo que ya están trabajando para postularse a las convocatorias del Instituto Nacional del Emprendedor (Inadem) en los próximos meses, así como a las del Instituto Nacional de Economia Social (Inaes).

Una empresa en crecimiento

Cuando Daniel Velázquez se integró a las capacitaciones de Laboratorio Social, producía entre 50 y 70 playeras al mes; si bien tenía un amigo en Playa del Carmen que le ayudaba a comercializar sus productos en el sureste del país, las ventas eran escasas, ya que sólo se realizaban en temporada alta, siendo los turisas extranjeros sus principales compradores.

La idea de negocios comenzó a figurar con mayor claridad para el joven de Iztapalapa. Las inversiones que antes tardaban en retornar ahora estaban dando mayores frutos, la idea de contratar personal se concretó. Al día de hoy, Rey Calavera cuenta con 10 empleados, todos menores de 29 años y habitantes de la colonia Desarrollo Urbano Quetzalcóatl.

“La producción de la empresa ronda las 200 playeras mensuales, siendo este su artículo primario de ventas. Las transacciones dejaron de hacerse sólo en México, Daniel ya mandó su primer paquete a Costa Rica”, resaltó Mario Nájera.

En ese país centroamericano se lograron vender 150 camisetas para un evento, mientras que a Estados Unidos se mandarán entre 300 y 400 más; en tanto las relaciones con Panamá se están consolidando.

Se prevé que con el financiamiento otorgado por el Inadem, el crecimiento sea mayor al 50% y en los próximos dos años se pueda contratar a 16 personas más. En cuanto a la exportación, Europa es el próximo mercado a conquistar.

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CRÉDITO: 
Zyanya López / El Empresario