Dark kitchens y redes sociales impulsan a pymes chocolateras

Le tecnología permite que las pymes conozcan a sus clientes e innoven en nuevos productos. Foto: Especial

La tecnología ha sido una aliada para las pequeñas y medianas empresas (pymes) dedicada a la fabricación de chocolate, debido a que les permiten llegar a más personas y reducir costos.

La producción de cacao, considerado el “alimento de los dioses”, aporta el 0.15% del Producto Interno Bruto del país y genera cerca de 60,000 empleos formales directos, de acuerdo a datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Sin embargo, al ser un producto artesanal los costos de producción siguen siendo elevados, dejando poco margen para ampliar la comercialización del producto, sobre todo cuando los talleres se encuentran en las pequeñas comunidades.

Para evitar costos extra en la comercialización, los talleres locales se han sumado a la omnicanalidad y convertido algunos talleres en dark kitchens, menciona Antonio Rivero, director Comercial de Napse en el marco del Día Internacional del Cacao que se celebra el 7 de julio.

Detalla que estas tiendas se impulsan con el uso de canales digitales y e-commerce a fin de hacer llegar sus productos a la mayor cantidad de clientes posibles.

“A través de omnicanal y aplicaciones como Delivery App que permite entrada de órdenes a través de redes sociales como WhatsAppp, Facebook Messenger entre otros, y una plataforma/panel para levantar pedidos de manera tradicional, los negocio pueden ofrecer el producto en tiendas físicas y por redes sociales”.

Por si fuera poco, los productores de chocolate artesanal han encontrado que existen soluciones no sólo de entrega y exposición, sino oportunidades seguras de pago y facturación. Hecho que permite llevar una mejor contabilidad y hacer más eficientes los procesos administrativos.

Rivero detalló que este tipo de tecnología le permite a los pequeños negocios conocer mejor a su clientela, sus preferencias y motivándolos a innovar de acuerdo con los gustos de los consumidores.

CRÉDITO: 
Elizabeth Meza Rodríguez / El Empresario